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Pesadilla en la Cocina El dueño de El Cantábrico: "Chicote nos quitó el pescaíto frito, ¿cómo me va a quitar eso en Cádiz?"

  • "El negocio funciona igual que antes que viniera Pesadilla en la Cocina", un show "nada natural", afirma

  • "Si era el primer buffet de Chicote, yo lo suspendo".

El establecimiento de El Cantábrico en Cádiz, en la mañana de este viernes. El establecimiento de El Cantábrico en Cádiz, en la mañana de este viernes.

El establecimiento de El Cantábrico en Cádiz, en la mañana de este viernes. / Jesús Marín

Francisco Sánchez, propietario del restaurante El Cantábrico de Cádiz, protagonista del último capítulo de Pesadilla en la Cocina, recibió anoche multitud de llamadas en su teléfono. "Aún no he visto entero el programa, ya lo veré tranquilo", comentaba este viernes por la mañana en su local de la avenida. No se ha querido hacer una fotografía, "ya he salido bastante", decía mientras contaba a Diario de Cádiz su experiencia televisiva antes de preparar el servicio de la jornada.

Y es que el negocio, con más de 70 años, sigue funcionando, aunque "igual que antes de que viniera Chicote, para que nos vamos a engañar", confiesa. La visita del famoso chef no le ha traído ningún beneficio, más allá de la decoración, unas sillas "más incómodas de la que tenía y que he vuelto a poner" y un robot de cocina. "Si me quitó el pescao frito, ¿cómo me va a quitar el pescao frito en Cádiz".

El Cantábrico fue el primer negocio de comidas en plan buffet que abrió en la ciudad y también el primero de este tipo al que se enfrentaba Chicote. "Y en resumen, si quería probar Chicote el buffet, yo lo suspendo", apunta Francisco, que lleva el restaurante con su hermana y que tiene un cocinero nuevo, ya no son los que aparecen en el programa, grabado del 1 al 5 de abril de 2018, y al que él no llamó, asevera. "Yo ya me creía que no lo iban a echar porque no habíamos dado juego".

Después de ver las broncas que se han visto en otros programas, sin duda el de este local no ha sido el más espectacular. "Eso es lo que me dice la gente. Pero a nosotros nos decían que formáramos broncas o a los clientes que protestaran", asegura. "Es un reality show, no es nada natural", explica. "Siguen todos el mismo patrón , a ver si son ellos los que deberían renovarse..." ¿Y cómo es Chicote?, preguntamos. "Pues en su papel, solamente hablábamos con él cuando grabábamos. Incluso una vez le estaba hablando mi hermana, y nos dijeron que esperáramos a que estuvieran las cámaras".

De la visita queda en el establecimiento la decoración de las paredes, las lámparas y algunas sillas. Incluso, afirma, tuvo que gastarse mil euros en la instalación eléctrica, "que destrozaron y ya no se hacían cargo". El buffet ha vuelto al lado derecho, porque es "más práctico" aunque Pesadilla en la Cocina colocó los bandejeros en el centro, y de las comidas que les aconsejó también queda poco, ni el showcooking. "Si me quitó el pescao frito y me puso salmón al no se qué, ¿cómo me va a quitar el pescao frito en Cádiz?", se sorprende. 

Las recetas sí las tiene "aunque nos la enseñó el cocinero del programa, no Chicote, en dos horas y ellos se llevaron haciendo el menú varios días en la escuela de hostelería". Y los precios en local son los que son, justifica Francisco, "que yo tengo el menú a diez euros".

Pese a todo, dice que no se arrepiente de haber pasado por Pesadilla en la Cocina, Francisco es de los que dicen eso de "a lo hecho, pecho", pero que "no ha merecido la pena". "Los beneficios no han sido los que hubiera querido" y los inconvenientes siguen siendo los mismos, por ejemplo la ubicación, escondido en un edificio de la avenida, y las escaleras, "ya que vienen muchas personas mayores, del Imserso".

El Cantábrico abre todos los días en verano y los fines de semana en invierno. Entre semana abre cuando tiene grupos concertados, "porque si no tengo aquí un mínimo de 50 personas no me compensa". Pero siguen, aunque la información de internet esté mal y ponga permanentemente cerrado, y esperan que haya Cantábrico para rato. Su hijo, también protagonista del programa, sigue estudiando Cocina en la Escuela de Hostelería de Barbate.

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