Una noticia triste y dolorosa para las antiguas alumnas del colegio
Como una noticia triste y dolorosa califican las antiguas alumnas del colegio Pío XII-San Martín el que las Hijas de la Caridad abandonen el centro, lo que supone la desaparición del mismo.
María Cabrera Capitán recuerda que entró en el colegio, por el que también han pasados sus tres hermanos, cuando tenía 4 años, donde ya estaba sor Concepción. Allí hizo la primera comunión y la prepararon para el examen de ingreso en el Bachillerato, que cursó en el antiguo Instituto Columela, pero con clases matinales de apoyo en San Martín, donde también impartió clases cuando concluyó Magisterio. "Después, con mi esposo Enrique Tejada, me llevé 30 en Madrid y cada vez que venimos a Cádiz no faltaba la visita a las monjas. Me da mucha pena que se pierda de un plumazo un referente de la ciudad como el colegio San Martín", señala.
Mati García Jiménez estuvo en el centro toda la EGB, hasta 1994. También su madre, Fina, por lo que sus recuerdos son múltiples. Mati, con 30 años ahora, reflexiona sobre el avance del barrio de El Pópulo que ha traído la pérdida de algunas tradiciones del mismo, como el colegio. "Es una alegría que el barrio se haya modernizado pero es una pena que este avance traiga por otro lado la pérdida del colegio, porque desde este centro se ha ayudado mucho al barrio. Las monjas ayudaron a gente a conseguir trabajo y en muchas campañas solidarias han estado unidas con los vecinos del barrio", afirma Mati. "Recuerdo que se le daba leche en polvo a la gente entonces", interviene su madre. "Y había un pozo dentro donde los vecinos cogían agua cuando faltaba", recuerda también Fina. "La verdad es que la época en la que yo estuve fue de mucho movimiento en el colegio", dice la joven. Numerosas actividades extra escolares llenaban las tardes de un colegio de niñas, muchas de ellas impartidas por las hermanas de la Caridad o por el AMPA, muy implicada también entonces en la vida del colegio. "Sin duda alguna destacaría el Belén viviente. Siempre ganábamos el primer premio", dice. Y es que el Belén viviente de este centro se ha hecho durante muchos años. "Qué recuerdos. Mucho tiempo después he mantenido la tradición de ir a verlo siempre cada Navidad. No faltaba". "Y el baloncesto en la pista de deportes del Campo del Sur, que también se ha perdido con las excavaciones de la Casa del Obispo".
Charo Ruso, la actual directora del coro San Martín, que impulsara sor Esperanza hace 35 años, recuerda que tenía 5 años cuando entró en el colegio, que considera su segunda casa, "porque no he salido de él, allí estudié, luego di clases de Primaria y después de casarme seguí participando en todas las actividades, incluyendo la asociación de padres". Confiesa que está muy triste porque para ella el colegio es sus segunda casa y las religiosas sus hermanas. "Nunca hubiera querido vivir un día tan triste".
También Lola Sánchez-Gey Venegas dice que "no por esperado deja de dolerte el cierre de nuestro colegio San Martín". Alude a que sus padres y sus seis hermanos llegaron a Cádiz, procedentes de Tarifa, por el destino del cabeza de familia. "La Virgen de la Luz les echó una manita a Juanita y José Manuel y entre Salesianos, y el parvulario de doña Dolores, compañera de magisterio de mi madre, nos colocaron, pero yo tenía que hacer la Reválida del Bachiller Elemental y una vez más Nuestra Madre no nos abandonó y así fue cómo llegué al Colegio Pío XII (vulgo San Martín)". Añade que allí tuve la inmensa suerte de relacionarse con sor Melchora, sor Margarita Armedariz, sor Antonia Blanco, sor Josefina Hidalgo, sor Concepción, sor Esperanza y una novicia, sor Nieves Aparicio. "Espero no olvidarme de ninguna de las hermanas, pero de quién fue mi primera amiga en la capital la llevo en mi, Noni Buades y a toda su familia". Logró el resultado académico, "pero lo más importantes es que estas hermanas me dieron una formación religiosa y humana que me ha servido de fundamento a lo largo de toda mi vida personal y profesional. Ellas han aportado alegría, cercanía, espiritualidad, amor a todos y a nuestra Madre Milagrosa con nuestra consagración como Hijas de María".
Cita también de los ejercicios y cursos de Misionología que les impartía don Alberto Más, el cuál concelebró en su matrimonio "y mi ramo de novia lo llevamos mi ya marido Antonio a los pies de la Milagrosa en la capilla del colegio". No olvida que aparte de esta formación tenían excursiones a Canarias, Barcelona, Zaragoza, Madrid y cada año a un lugar ya todo organizado por las Hermanas.
"La vida sigue y tenemos que ir adaptándonos a cada etapa y una vez pasado esta y siendo abuelos por primera vez, nuestra nieta mayor, Lola también fue consagrada a la Milagrosa del colegio. Es de "bien nacido ser agradecido" y lo mismo que yo, estoy segura que todas las generaciones que hemos pasado por aquí, comparten mis recuerdos, sentimientos y agradecimiento".
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