Suceso
Muere una mujer víctima de violencia de género en Olvera

Un niño de Biafra llamado Achi Amaka

historias del diario

El periodista Antonio Hernández-Rodicio protagonizó en 1970 un reportaje por su origen africano

El gaditano Antonio Hernández-Rodicio, director nacional de la Cadena Ser.
Melchor Mateo Cádiz

09 de diciembre 2014 - 01:00

"En la Barriada de La Paz vive un niño biafreño". El 16 de enero de 1970 este curioso reportaje compartía página con una de las bodas del año en España, la de Rocío Dúrcal y Junior. La historia del pequeño nacido en África ha sido una de tantas que se han contado a lo largo de los más de 50.000 números de Diario de Cádiz.

Ese niño que cuando se hizo el reportaje tenía tan sólo tres años y garabateaba letras en un cuaderno para escribirle a sus amigos de Biafra fue el protagonista de la noticia. Hoy, más de 40 años después, se dedica a contarlas como periodista y director nacional de la Cadena Ser.

Antonio Hernández-Rodicio nació en Biafra, la región sudoriental de Nigeria que proclamó su independencia en el año 1967, porque sus padres se trasladaron a aquella región dentro de una misión católica para montar un hospital en Achi Joint, muy cerca de Enugu, la capital de Biafra.

Antonio Hernández-Rodicio padre había ejercido como médico en Astilleros y en los hospitales de Mora y de San Juan de Dios. Entonces un grupo de médicos jóvenes, entre los que estaban algunos canarios, engrosaron algunas ONG vinculadas con la Iglesia católica para realizar esta labor humanitaria.

El matrimonio formado por Antonio y Esperanza Romero, aún sin descendencia, se marchó inicialmente para cuatro años pero finalmente la aventura se redujo a sólo dos debido a que Nigeria quiso reconquistar el territorio con una cruenta guerra muy desigual.

En el transcurso de esos dos años nació el pequeño Antonio, que empezó a criarse entre los ibos, que le pusieron el nombre Achi Amaka (hombre bueno en su dialecto). Hernández-Rodicio reconoce que todavía hay algunas personas muy cercanas que le siguen llamando Achi.

La historia de su presencia en África tiene numerosas lagunas y muchos interrogantes por la temprana muerte de sus padres, cuando aún era muy niño. De hecho, el periodista afirma que poco a poco ha ido conociendo más detalles gracias a familiares y personas que estuvieron allí, como un matrimonio de médicos que se acercaron a él tras dar una conferencia en Los Dedócratas. Entre otras cosas, la odisea de la huida de toda la familia navegando en piragua y con numerosos problemas en el aeropuerto para el regreso. A ello se le une el material fotográfico y la correspondencia que tenía su padre con el misionero Desmond McGlade, que le iba contando cómo estaba la situación en Biafra, y también con el embajador español en Lagos.

Hernández Rodicio tiene algunos recuerdos físicos de su estancia en África. Así, en su casa de Madrid tiene una cabeza tallada en ébano y un abrecartas que vinieron de Biafra hace 48 años. Y en la de Cádiz una bandeja de madera.

Pero también hay vínculos espirituales, porque el director de la Cadena Ser confiesa que "desde siempre he tenido una sensibilidad especial hacia África y he tenido mucho interés en Nigeria", pese a que no ha llegado a visitar el lugar en el que nació.

En su carné de identidad aparece como lugar de nacimiento Nigeria, documento que ha tenido que enseñar más de una vez cuando el interlocutor no se creía que había nacido en el país africano. Eso también le ha llevado a tener alguna anécdota con su procedencia, como por ejemplo cuando le pararon en el aeropuerto de Chicago durante un tiempo prolongado. Cree que puso ser por ello.

En el reportaje el niño Rodicio, prácticamente un bebé, habla de amigos como Cletus, Charles, Gregri y el temor por la suerte que podían haber corrido. Este reportaje y los recuerdos personales es la huella que ha dejado en este periodista gaditano su nacimiento y primeros meses de vida en Biafra.

Entonces, el futuro periodista le dijo a Miguel de Loynaz, el reportero de Diario de Cádiz, como una manera de reafirmación de sus orígenes: "Yo no me llamo Antoñito. Soy Achi Amaka".

1 Comentario

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último