Cádiz

Un mundo de belenes

  • Diputación acoge 'Noche de luz. Exposición internacional de belenes', una preciosa muestra que refleja las particulares tradiciones de cada país

El Palacio Provincial es el escenario de 'Noche de luz. Exposición internacional de belenes', de la Colección Basanta-Martín, que estará abierta al público hasta el próximo 15 de enero. Se trata de una propuesta muy atractiva para los niños, porque si algo destaca de ella es la vistosidad, el detalle y el colorido de cada una de las escenas recogidas.

Se hace un repaso por las formas más comunes de representar un belén en los cinco continentes, con 300 esculturas realizadas con distintos materiales como madera, barro, chapas de refrescos, colmillo de jabalí o plástico. El recorrido permite observar 3.500 figuras que, en la mayoría de los casos, identifica su procedencia.

Así, nada más entrar los visitantes pueden encontrar una amplia zona dedicada a África, donde se hace un repaso por los belenes de algunos países como Etiopía, Uganda, Guinea Bissau, Mozambique, Ghana o Egipto.

El portal de Mozambique es muy parecido al que se pone en España, aunque las figuras son oscuras porque se usa para su creación ébano. El de Kenya llama la atención porque se puede ver a la Sagrada Familia ataviada con la vestimenta típica de tribus como los Masai. La Sagrada Familia de Sudáfrica son tres grandes muñecos con ropa y diseños tribales en la que sobresale el personaje femenino, para destacar el papel de la madre. Otro de los puntos de interés de este continente son los belenes desarrollados a partir de materiales reciclados como chapas o latas de conservas, como en el caso de Kenya y Malí.

Los belenes de Asia y Oceanía muestran formas y escenas muy diferentes. El de Filipinas, por ejemplo, es un portal 'enrrollado'; el de Malasia se crea a partir de imágenes que recuerdan a los dioses budistas, y el de Japón, uno de los más bonitos, se ha montado con muñecos de rasgos orientales, muy coloridos.

Otros países que cuentan con su espacio en esta exposición son Camboya, Indonesia, Pakistán, Corea del Sur, Sri Lanka, Mongolia o Nepal, con su característico templo budista. Australia, Armenia y China (con una madera tallada clara, repleta de detalles) también han aportado su cultura a esta muestra.

En Europa el recorrido comienza con Polonia y su impresionante escena de la Natividad realizada con papel, cartón, madera, plástico y cartulina. Tras ella, los países del Este: Estonia, Rusia con sus típicas matriuskas, Ucrania y sus Reyes Magos al estilo de sacerdotes ortodoxos, Eslovaquia, Lituania y República Checa, con un impresionante tallado que representa los montes que separan este país de Polonia.

El viejo continente sigue con Alemania y su llamativa pirámide de Ezgebirge, su Belén de Baviera y los Reyes Magos Cascanueces. De Dinamarca resaltan las facciones de las figuras, parecidas a las de los cuentos de Andersen. Suecia sigue presumiendo de simplicidad y Francia exhibe sus trajes típicos y un gran belén provenzal en el que se reproduce un pueblo perfectamente formado con sus tiendas, su portal y sus ciudadanos.

América va de norte a sur. El belén esquimal de Alaska es uno de los más simpáticos y tras Estados Unidos comienza Centroamérica. Aquí, llaman la atención las figuras de indígenas de Perú, su belén campesino y la calabaza donde se dispone una de las escenas principales. De México sobresale el colorido de cada una de sus propuestas, que recogen momentos de todo tipo y, sobre todo, el árbol de la vida en el que se pueden ver escenas de la vida de Jesús, coronado con su padre sosteniéndolo en brazos.

El módulo central se dedica a Italia, Portugal y, por supuesto, España. Aquí ya todo suena mucho más, porque son figuras y momentos más nuestros. Divertido es el 'belén durmiente' de Portugal, con los tres personajes principales acostados y el Niño Jesús con chupete. Para rematar, un enorme belén con grandes figuras y un decorado muy cuidado.

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