Muere José María Pemán Domecq, hijo del escritor gaditano
El hijo pequeño del escritor gaditano era albacea de la extensa obra de su padre
"Pemán ha sido el embajador más grandes que ha tenido Cádiz"
José María Pemán Domecq, hijo del escritor gaditano, murió la pasada noche en su residencia de El Puerto de Santa María, según informaron fuentes de la familia.
Nacido en Cádiz en 1938, en la casa familiar de la plaza de San Antonio, era el hijo más pequeño de los nueve vástagos que tuvieron José María Pemán y Carmen Domecq.
Estuvo casado con África Pérez-Serrano, fallecida hace una década y con la que tuvo siete hijos. En segundas nupcias se casó con Mónica Estellmacher.
Recuerda a este periódico Ana Pemán, una de las hijas del fallecido, que “mi padre fue un hijo muy esperado. En una familia numerosa, solo tenían un varón al que se le pusieron el nombre de Juan. Por eso José María Pemán le hacía ilusión tener un hijo con su nombre”.
Lo cierto es que la relación de Pemán Domecq con su padre llegó a ser muy intensa, hasta el punto que tras fallecer el escritor gaditano en 1981 se convirtió en el albacea de toda su extensa obra literaria.
Igualmente, defendió con ardor la figura de José María Pemán cuando desde el Ayuntamiento de Cádiz, en la etapa de José María González, se emprendió una campaña para eliminar su nombre del recuerdo de su ciudad natal, desde bustos a placas y a la denominación del teatro del parque Genovés.
En aquel momento, Pemán Domecq afirmaba con emoción a este periódico que “José María Pemán ha sido el más importante embajador en todo el mundo que ha tenido Cádiz en su historia. Y durante su vida se preocupó mucho por los exiliados del bando de la izquierda”, además de promover congresos, exposiciones y eventos de gran importancia en su propia ciudad, como los Cursos de Verano de la Universidad.
Recordaba cuando, siendo un adolescente, acompañaba a su padre a Estoril para visitar a don Juan, el Conde de Barcelona y padre de Juan Carlos I: “En esas charlas recuerdo que aparecía alguna vez un niño al que llamaban Juanito”.
Pemán Domecq aseguraba que él se crió en ambiente de “convicción absoluta monárquica” gracias al ideal de su padre.
Los primeros años los vivió en la casa de San Antonio, que siempre mencionó con afecto pues fue el único hijo nacido en esta finca. Hablaba de los desayunos en la enorme y completa biblioteca de la casa, con su padre leyendo Diario de Cádiz “y en la época del racionamiento, como el café era muy malo, le añadía torrefacto”.
Como ejemplo de su conexión con su padre, relató en una conferencia que impartió hace unos años que en una ocasión fue con él a Tierra Santa “porque mi padre iba como periodista para hacer el seguimiento de la visita del Papa Pablo VI a Jerusalén. El Papa estaba visitando el lago Tiberíades y había un cardenal español que reconoció a mi padre. Se lo dijo al Papa, que sabía que mi padre había escrito ‘El divino impaciente’ y Pablo VI le dijo que llamara a mi padre para saludarlo. Metió una medalla en el lago, la bendijo y se la dio”.
José María Pemán Domecq estudió en el colegio San Felipe Neri de Cádiz. Ya adulto dedicó su vida profesional a los negocios. “Era muy emprendedor y con una gran imaginación”, destaca su hija Ana.
En el plano personal, su familia resalta su carácter extrovertido, calificándolo como “un señor muy divertido y amante del dominó”. Y también amante del deporte pues fue un buen golfista, disfrutando de las jornadas que pasaba en el Club de Vistahermosa, cerca de su residencia en El Puerto de Santa María.
La misa por su alma se celebrará mañana viernes a las doce del mediodía en la Iglesia de San Francisco de El Puerto de Santa María.
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