José María González 'Kichi' “Pablo Iglesias tiene que asumir su responsabilidad con lo que ha pasado”

El alcalde en funciones, durante la entrevista El alcalde en funciones, durante la entrevista

El alcalde en funciones, durante la entrevista / Julio González

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—¿Pablo Iglesias habría sido una rémora en esa campaña? Porque se dijo que casi se le insinuó que no viniera a Cádiz

—No. Eso ya se aclaró. Fue una cuestión técnica de la agenda de Pablo y de buscar el sitio adecuado, que no se encontró y se decidió no hacerlo.

—¿Pero usted le pidió que viniera?

—No, no, no, yo no le pedí que viniera. Nosotros organizamos la campaña con el equipo de campaña. No necesitábamos que viniese nadie como otros partidos, que han necesitado que vinieran sus hermanos mayores de Madrid o de Sevilla a hacerles la campaña para tener un mínimo éxito de convocatoria. Hemos sido los únicos que no hemos necesitado que viniera nuestro primo de Zumosol. Nos hemos sobrado y nos hemos bastado.

—¿Le ha llamado para felicitarle?

—Sí, sí, sí. En la misma noche, y antes que... bueno antes no, sino que ningún portavoz de ningún grupo rival me ha llamado para felicitarme, pero Pablo Iglesias sí, claro. Es normal. Sólo me ha llamado Ignacio Romaní unos días después.

—Es usted una referencia de Podemos, ahora más sólida. ¿Cree que Iglesias tiene que hacer autocrítica tras los malos resultados, que su tiempo se está acabando?

—Creo que eso lo tendrá que decidir la asamblea de Vistalegre. Y lo que tiene que hacer Pablo, y creo que lo va a hacer, es asumir cada uno su responsabilidad con lo que ha pasado, y ya está. Evidentemente, hay un ciclo electoral que se inició en el 15-M que se cierra, y tenemos que buscar ese nuevo sujeto político que nos permita seguir transformando la realidad. Pero en ningún caso diría que Pablo es una rémora.

—Decía antes que ha acabado un ciclo desde el 15-M hasta ahora. Parece que son los propios líderes, algunos de Podemos, los que han cambiado. ¿Por qué se ha derrumbado el 15-M? ¿Por qué el bipartidismo florece ocho años después, se pierden tantos ayuntamientos, se evaporen los movimientos sociales...?

—No, no, no es lo mismo. Los movimientos sociales están ahí y siempre van a estar. No tengo elementos suficientes de análisis para responder a esa pregunta. No sé exactamente lo que ha pasado. Lo que sí sé es que es necesario que reflexionemos y generemos un sujeto político que vuelva a apasionar, emocionar y movilizar a la gente. Sobre todo porque nuestros problemas no han terminado. Ahora estamos en una situación socioeconómica y política, más compleja y peligrosa, si cabe, que cuando nació el 15-M, y es necesario que reflexionar sobre el camino que hay que tomar.

—Pero desde fuera lo que se ve es que los nuevos partidos han caído en los viejos errores de la vieja política, los personalismos, las broncas entre familias...

—Eso por supuesto, si queremos ser una alternativa de verdad tenemos que olvidar los egos, los personalismos y convertirnos en dispositivo al servicio de un bien común.

—Quizá se han metido mucho en los despachos y se han olvidado las calles, y de que para cambiar a la gente hay que contar con la gente...

—Eso sí, esto se lo compro. Pero no sabría decirle hasta qué punto se han olvidado de la gente para cambiar la sociedad. Te puedo hablar de aquí, que es mi ministerio y es lo que controlo. Insisto es que es necesario hacer un análisis.

—¿Qué le diría a Ada Colau si tuvieras la oportunidad de tomarse un café con ella?

—Primero, darle mucho ánimo, y le diría que lo ha hecho muy bien a lo largo de estos cuatro años y que no se rindiese. El tema de Valls... yo creo que no es de fiar, que se cambia de chaqueta rápidamente. En cualquier caso, hay que estar allí para tener una visión integral de la situación. Ada para mí ha sido un referente. El Ayuntamiento de Barcelona ha sido un altavoz para la gente que entendíamos el municipalismo de otra manera. No sé cómo va a terminar la cosa pero gente como Ada es necesaria para este país.

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