Cádiz

Las joyas cofrades y la devoción en torno al Doce

  • Inaugurada una nueva muestra de Pietas Populi en el Museo Provincial · En la exposición hay 57 piezas e imágenes, una de ellas de Martínez Montañés

Hacer una exposición cofrade y religiosa relacionada con el Bicentenario no es un mero capricho para hacer coincidir el arte y el patrimonio de las hermandades gaditanas con la efemérides. La proclamación de la Constitución de 1812 en Cádiz significó un cambio profundo en todos los órdenes de la sociedad y, por supuesto, en las cofradías. Hasta esa fecha eran una cosa y después del 19 de marzo eran otra distinta, no tanto a nivel devocional, sino en su propia organización. Hasta ese momento la sociedad tenía una división estamental heredada de la Edad Media, donde los gremios se convertían en los motores de las hermandades y, en menor medida, los grupos nacionales o étnicos. Pero esa organización se viene abajo y nace otro mundo. En ese momento las cofradías se tienen que adaptar a unas nuevas circunstancias, a un nuevo entorno. Algunas pervivirán, como el nombre de la exposición, y otras se quedarán en el camino.

La exposición que se inauguró ayer en el Museo Provincial, Pietas Populi. Pervivencias trata de reflejar todo ese proceso a través de 57 destacadas piezas de la religiosidad popular gaditana que pertenecieron a las hermandades y a las cofradías existentes en el Cádiz de Las Cortes y en los años previos.

Son tesoros a la vista porque todo el mundo puede ver procesionar la cruz de guía de la hermandad de la Vera-Cruz, una obra anónima de 1740, cada Lunes Santo o el manto rojo del Señor de Ecce Homo, pero jamás ha visto una imponente cruz de unos tres metros de altura que pertenece a los agustinos hecha en madera, carey y marfil que parece que perteneció en su día a Humildad y Paciencia. O la de la archicofradía del Pilar, incluida en la de Las Penas, que ya no procesiona y que también cuenta con espejos como la de la Vera-Cruz y que data de 1740. O la de la Divina Pastora en plata de 1763.

Quizás mucha gente no se ha percatado que en la iglesia de San Francisco hay una imagen de San Diego de Alcalá que fue realizada por uno de los grandes escultores de la religiosidad popular de todos los tiempos, Martínez Montañés. O el San Antonio de Padua que hizo Luisa Roldán La Roldana en 1689 y que es una obra de arte y se encuentra en San Antonio. Otra es la Virgen de los Ángeles de Benito de Hita y Castillo en la parroquia del Rosario.

Pero también están presentes algunos elementos que tuvieron una especial devoción en aquella época. Por ejemplo, en la capilla del Pópulo estaba la Virgen que le daba nombre a la iglesia y a la que muchos gaditanos acudían a rezarle como ahora lo pueden hacer con el Señor de Medinaceli o muchos otros. Entonces se hacía un rosario público con esta imagen cuyo cortejo lo abría una cruz de guía hecha en madera, también hecha en 1740. Esta cruz también se puede disfrutar en la exposición.

Y entre el patrimonio de cofradías que no lograron sobrevivir aquellos años están las imágenes de la Sagrada Familia que pertenecían a una hermandad gremial de carpinteros, las cuales pertenecen hoy a los agustinos.

Y es que Cádiz, en su época de mayor esplendor entre los siglos XVII y XVIII tuvo una gran creatividad artística que hoy ha pervivido en forma de legado.

Hay detalles deliciosos de pequeñas piezas como la tiara de plata de San Pedro que está en el Museo Catedralicio y un corazón con los siete puñales de la Orden de Servitas realizado en oro, esmeraldas, diamantes y rubíes. Otros que no se ven como varios atributos de la pasión de la hermandad de Santo Entierro: una pequeña lanza, una mano de plata y la corona de espinas.

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías ha colaborado de manera intensa con el Bicentenario pero si hay una exposición que guarda una especial relación con aquella época es esta. Ayer fue inaugurada en el Museo Provincial con la presencia del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso; el presidente del Consejo Local, Martín José García y las almas mater de la muestra, por un lado el comisario de la misma, Lorenzo Alonso de la Sierra, el coordinador del Consejo Local para el Bicentenario, José Joaquín León, y el director del Museo, Juan Alonso de la Sierra.

La muestra se estructura en tres grandes áreas: Cofradías y Ciudad, Diversidad de Emociones y Plasmación del Culto. Todo esto se podrá ver hasta el 31 de agosto en el Museo Provincial. Ahí es donde se podrá palpar todo ese proceso relacionado con el patrimonio cofrade. Además, para ello se ha editado un catálogo donde Lorenzo Alonso de la Sierra explica de una manera muy detallada todo lo que se quiere comunicar con esta exposición. Esta publicación estará disponible desde la próxima semana.

El consejero Alonso señaló en su intervención que en un momento como el actual de fuerte crisis económica y financiera, "en el que se cuestionan muchas de nuestras conquistas sociales y políticas, difundir este legado con motivo del Bicentenario es una gran ocasión para reforzar valores básicos de nuestra convivencia, fundada en el diálogo, el respeto y la democracia". Martín José García, por su parte, destacó la contribución que han venido haciendo las cofradías al Doce.

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