Sumisión química

Las jóvenes de Cádiz salen con miedo por los pinchazos

Agentes de la Policía Local recorren el botellódromo de la Punta de San Felipe.

Agentes de la Policía Local recorren el botellódromo de la Punta de San Felipe. / Joaquin Hernandez Kiki

El caso de las seis denuncias por unos posibles casos de sumisión química en El Puerto ha causado mucho miedo entre las jóvenes gaditanas  porque creen que pueden ser víctimas de esta práctica y quedar a merced de posibles casos de abusos sexuales.

Una de las muestras se produjo en una fiesta que tuvo lugar en la noche del miércoles en la Punta de San Felipe de la capital gaditana y que era mayoritariamente para menores de edad. Algunas chicas que participaron en la misma relataron a este periódico el temor que tenían a poder ser víctimas de un pinchazo, hasta el extremo de que si tenían un contacto fuera de lo normal, pensaran que podían haber sufrido uno.

Estas mismas chicas relatan que antes de ingresar en la fiesta habían hablado que si se producía una situación como esa tenían que protegerse entre todo el grupo, es decir, juntarse para que la víctima no se quede sola y llamar de manera inmediata a la Policía Nacional.

Las jóvenes lamentan que tengan que salir a la calle con el miedo metido en el cuerpo. A las habituales preocupaciones se le une esta y ahora es algo con lo que hay auténtico pánico, y más después de los casos que ha habido recientemente. Eso sí, saben también que es mejor estar alertas que bajar la guardia para poder evitar que la situación derive finalmente en una agresión sexual.

Este miedo dio lugar también a rumores y es que se extendió por la fiesta que se habían producido seis pinchazos, lo que generó más alarma entre las propias chicas. No obstante, este periódico se puso en contacto con la Policía Nacional y relataron que no se había producido ninguna denuncia al respecto y lo que sí había habido es una reyerta en la cola de entrada con una pela entre varias personas.

El problema del pinchazo es que la víctima no siempre puede notarlo y puede causar más efectos en las personas que hayan bebido. La otra modalidad de la sumisión química es que se le eche la sustancia en la bebida. Para ello, ya hay muchos locales que para las mujeres están sirviendo las copas con un protector para que no se pueda introducir nada en su interior y algunas también lo llevan por su cuenta.

 

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