Los efectos de la pandemia en el turismo Los hoteles gaditanos cierran julio por encima de las previsiones

  • El sector confía en mejorar las cifras en agosto, tras un buen inicio del mes 

  • El destino ‘Cádiz’ es cada vez más potente tanto para el turismo nacional como para el internacional

Turistas de ida o de vuelta por la plaza de San Juan de Dios de Cádiz. Turistas de ida o de vuelta por la plaza de San Juan de Dios de Cádiz.

Turistas de ida o de vuelta por la plaza de San Juan de Dios de Cádiz. / Fito Carreto

No estamos ni de lejos en los niveles de ocupación hotelera del pasado verano, cuando el turismo alcanzó récord históricos en Cádiz, pero el sector ha visto pasar el primer mes de la temporada estival, julio, con mejores resultados de los que se preveían. Y ven con relativo optimismo el mes de agosto que acaba de iniciarse.

Ya el INE aportó hace unos días unos datos contundentes: Cádiz era la segunda provincia de toda España que más turistas había recibido en junio, más de 60.000 sólo superado por Madrid, y duplicando cifras de las grandes del sector como Málaga, las Islas Canarias, Baleares o Barcelona.

Estos datos se refrendan con la ocupación hotelera que el sector, a través de la patronal Horeca, aporta ya para el mes de julio y que están por encima de los que se estaban barajando en junio.

Así, los hoteles de toda la provincia cerraron julio con una ocupación media del 50,89%. Es cierto que son 34 puntos menos que el año pasado, pero son 6 más de la media de lo que estaba previsto por los hoteleros.

"Tal y como estaba la cosa, los datos han sido buenos, demostrando que la buena prensa que tiene toda la provincia de Cádiz ha permitido atraer al turismo, especialmente al nacional", destaca Antonio de María, presidente de Horeca.

En todo caso, el gran tirón de la provincia, según De María, es contar con un turismo que califica como "repetitivo", aquel que tiene a Cádiz como punto de destino habitual desde hace años, e incluso generación tras generación. Destaca que el 88% de los visitantes repite visita, lo que supone un colchón muy importante en cada temporada.

El retorno a una cierta normalidad tras el estado de alarma y la apertura de las fronteras, aunque con casos excepcionales tras los rebrotes que se están localizando en distintos puntos del país, han situado a Andalucía en uno de los destinos preferidos para viajar este verano, y dentro de la región, a la provincia de Cádiz, aunque es cierto que el turismo internacional sigue siendo muy limitado tanto en alemanes e ingleses, que son los más habituales en nuestro entorno.

Con todo, esa preferencia del turismo nacional nos ha salvado de hundimientos en el sector como los que se ha producido en Málaga y las islas, con datos alarmantes en todas ellas, especialmente en la Costa del Sol que cuenta con una oferta de 110.000 camas frente a una media de 50.000 en la provincia y sin embargo ha recibido a la mitad de visitantes.

Desde Horeca no se considera que los buenos datos de ocupación, hasta hace una semana, se deban en la provincia a los bajos datos en cuanto a contagios por el coronavirus, fuese uno de los aspectos más valorados por los visitantes. Sí, por el contrario, se valoran más otras bondades tanto de la costa como del interior.

En todo caso, sí que se está pendiente si los rebrotes acaban por convertirse en una segunda oleada de la pandemia, aquí y en el resto de Europa, lo que sin duda llevaría al descalabro definitivo del turismo durante, al menos, este año.

Mientras, si el control sanitario y la afluencia de visitantes se mantiene, el mayor temor es un cambio en el tiempo y que unas hipotéticas lluvias se extiendan durante días.

En todo caso, con los datos en la mano, Antonio de María, tiene claro que agosto va a estar por encima del 50% de ocupación de julio e incluso con llenos en los hoteles de la provincia durante los fines de semana. La estimación inicial es del 52,71%.

"Esta misma mañana (por ayer) me indicaron desde un hotel de la capital muy contentos que para esta primera semana del mes estaban al 60% de ocupación, cuando a finales de julio las reservas no llegaban al 36%", destaca el dirigente empresarial que agrega que "la gente sabe que, salvo en determinados días, va a encontrar habitaciones libres, por lo que se espera hasta última hora". Además, salvo en algunos hoteles que lo están imponiendo ahora, no hay sanción por anulaciones “lo que en muchos hoteles supone un inconveniente porque el personal que se contrata atiende a esta estimación de ocupación”.

Este verano tan peculiar no tendrá en cuenta la oferta de ocio, los conciertos o las grandes exposiciones como forma de atraer al turismo. "Este año se viene a descansar o a intentar desconectar tras lo pasado en el estado de alarma. Nosotros recibimos mucho turismo familiar que no atiende a estas necesidades". Como ejemplo resalta el elevado número de usuarios del turismo rural "algo nada habitual en los veranos2.

En todo caso, hay un aspecto que preocupa a De María y al conjunto de los hoteleros: el traslado desde las administraciones de órdenes y decisiones que tocan de lleno al sector. Menciona así la obligación de usar mascarillas en las playas. "Hay muchos a los que les gusta caminar por la arena y cuestiones de este tipo han provocado numerosas anulaciones en las reservas. Una cadena con varios hoteles perdió 300.000 euros en reservas en los días posteriores a esta norma", se lamenta.

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