Otro histórico que cierra sus puertas

La droguería-perfumería Corona, una de las tiendas más antiguas de la avenida principal, se clausura a finales de este mes La bajada de ventas hace imposible continuar a su propietario

Otro histórico que cierra sus puertas
Otro histórico que cierra sus puertas
Pilar Hernández Mateo Cádiz

21 de marzo 2016 - 01:00

Lleva cinco años aguantando a duras penas, y ya no puede más. Uno de los comercios más antiguos de la avenida principal de la ciudad, la droguería-perfumería Corona, cierra sus puertas a finales de este mes. Un cartel lo anuncia desde hace unos días en el escaparate: "Liquidación por cierre".

"No se vende y ya estoy tocando mis ahorros. Venir a trabajar y que te cueste el dinero, no puede ser. Con lo que saco, me da para pagar el alquiler del local pero no me da para comer", explica José Tosso Guillén, propietario del comercio, quien cuenta que lleva años pensando en cerrar. De hecho, los carteles que ha puesto en el escaparate anunciando la liquidación los hizo hace cinco años, "pero en aquel momento, el dueño del local me bajó el alquiler y he podido tirar este tiempo, pero muy mal. Si el local fuera mío, no hubiese tenido este problema".

El próximo mes de mayo, haría 49 años que José Tosso trabaja en esta droguería de los soportales, frente a la iglesia de San José. "Estoy desde el 15 de mayo de 1967. Empecé a trabajar con 12 años repartiendo pan y me vine aquí con 14 para tener los domingos libres, porque cobraba lo mismo. Entré como aprendiz y me hice cargo de la droguería en marzo del 86. Ya voy a hacer 30 años como autónomo. Pero el establecimiento está abierto desde julio de 1960", relata.

Sus clientes entran a preguntarle si se jubila. "¡Qué va, yo soy joven!", responde con humor, para luego reconocer: "Ya no podía aguantar más".

José Tosso mantiene toda la tienda en su estado original. Tanto el escaparate, como el mobiliario y la estructura son los originales. "Aquí no se ha modificado nada", asevera. Llama la atención la máquina registradora, también original. Es una reliquia. "Funciona con una manivela y no se ha averiado nunca. La casa me daba más dinero por ella de lo que había costado en su momento, si compraba una electrónica", cuenta este comerciante. "También ha venido gente queriéndola comprar, pero es del dueño del local".

Mientras hablamos, entra una clienta a preguntarle dónde puede encontrar ahora el limpiaplata que ella le compra. "No lo sé, porque ese es un producto de droguería y por lo que me dice la gente que viene aquí, no lo venden en los supermercados. Esta mañana se ha llevado una señora los cuatro que me quedaban", responde.

"Es una pena que cierre porque aquí hay de todo", comenta otra clienta. Y es que, efectivamente, tiene una amplia gama de productos de limpieza, higiene personal, cosmética, colonias, insecticidas, productos de manicura..., hasta la goma de las bombonas de butano se puede encontrar en Corona. Y en verano, vendía también artículos de playa que colgaba en la parte superior de la fachada. "La mayoría de estos productos lo venden los supermercados a precios más baratos porque compran cantidades que yo no puedo comprar, y lo hacen directamente a la marca, mientras que yo tengo que comprar a mayoristas y siempre me sale más caro porque hay un intermediario. Con los grandes no se puede competir", manifiesta Tosso, quien reconoce que él también tiene artículos que no suelen encontrarse en los supermercados. Y nos muestra como ejemplo Ferrokit, "un producto para quitar las manchas de óxido de la ropa. Hay otras marcas, pero como esta ninguna".

"Pero no se puede vivir con estas mijitas. Hay que vender de todo para poder mantenerte, pero lo que vienen a buscar ahora es lo que no encuentran en otros sitios", se lamenta.

José destaca que estos días, con la bajada de precios que ha hecho para la liquidación, está entrando mucha gente. "Después de tantos años, ahora estoy teniendo más clientes que nunca, cuando ya no hay solución". De hecho, ya se le han acabado muchos productos.

Asegura que le da "mucha pena" dejar la tienda después de 49 años. "Yo eché los dientes aquí y todo lo aprendía aquí. Ahora lo voy a echar de menos, me va a costar cambiar el chip". Afirma estar "muy agradecido a toda la clientela que ha comprado aquí durante todos estos años".

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