Los gaditanos del Perú
Sociedad Nacionalidades
Cádiz cuenta en la actualidad con una colonia de medio centenar de peruanos · Algunos de ellos estudiaron Medicina en la ciudad en los años 60, hicieron carrera y crearon su propia familia
Lucio Donaldo Costilla Carrera, conocido por todos como Lucho, vino en 1966 a estudiar Medicina a Cádiz desde una localidad del norte del Perú, San Pedro Lloc. No era el primero en hacerlo. Cuatro años antes, Mario Velarde Zeballos lo hizo también desde Arequipa. Durante aquellos años salieron numerosos médicos peruanos de la facultad gaditana que posteriormente echaron raíces en Cádiz, hicieron carrera y formaron sus familias.
Otros ya vinieron con ella. Fue el caso de Javier Alzamora, que en 1980 llegó con su padre, también médico, a la capital gaditana. Otros vinieron intentando buscarse un hueco en un mundo tan complicado como el del toreo y, al final, lo han conseguido, pero a través de la pintura. Es Humberto Parra.
En el caso de los tres primeros forman la colonia de 46 peruanos que se encuentran censados en la capital gaditana, 28 de los cuales son hombres y 18 mujeres. El domingo tendrán un trocito más de su otra tierra (los mencionados anteriormente tienen la doble nacionalidad) con un busto en Marqués de Comillas dedicado al almirante Miguel Grau, uno de los héroes de la Armada peruana.
Lucho Costilla actualmente es facultativo especialista del departamento de Cirugía en el hospital universitario de Puerto Real y hoy tenía previsto viajar a Perú para ver a su familia, cosa que hace dos o tres veces al año. Allí tiene a sus padres y varios de sus hermanos. Aquí a su mujer andaluza y a dos hijos: "Para ser sinceros me sé mejor mover por aquí que por allí", algo que no es de extrañar ya que llegó a Cádiz cuando tan sólo contaba con 18 años. Las cosas afirma que han cambiado mucho. Cuando dejó Perú el cambio era de 27 soles por un dólar, lo que la hacía ser una moneda más fuerte que la peseta. Eso ya no ocurre. Esto explica en parte que "ya sea mucho más complicado que se pueda enviar a un hijo a estudiar al extranjero".
Velarde, un hombre comunista convencido, mantiene contactos de todo tipo con Perú y tiene entre manos numerosos proyectos de cooperación y de capacitación entre la Junta y Perú y, más concretamente con su región Arequipa. Traumatólogo, ortopeda y neurocirujano, trabaja en la red de hospitales de Pascual y colaborando con la medicina pública y es embajador de la Comunidad Andina de Nacionalidades.
Con mujer y tres hijas gaditanas, tiene el encargo de la ciudad de Arequipe para hacerle llegar a la alcaldesa, Teófila Martínez, la posibilidad de un convenio para hacer un congreso en Perú sobre el bicentenario en 2010.
Javier Alzamora, comercial de la firma de café Catunambú, llegó con una edad difícil, 15 años, pero recuerda que todos fueron facilidades y que se encontró con gente muy amable. El primero de ellos Jesús Carrascosa, dueño de Fabripán, con el que aún le une una gran amistad. Venía sólo con su padre, que se había divorciado y allí quedaron madre y otras dos hermanas. Aquí después ha tenido otras dos hermanas de una segunda unión de su padre médico.
A él le sirvió mucho el fútbol para integrarse rápidamente en la sociedad gaditana, y aún lo juega con compatriotas y de otras nacionalidades suramericanas.
Mantiene contacto con familiar pero curiosamente, jamás ha vuelto a Perú. Ahora quiere volver a visitar su otro país. El que ha tenido viaje de ida y vuelta ha sido Humberto Parra. Primero llegó a mediados de los 80 como proyecto de torero, donde encontró el apoyo entre otros de Manzanares y Ordóñez. Después volvió e hizo la licenciatura de Bellas Artes, en el transcurso de la misma se fue cambiando la piel y el futuro. Ahora es un cotizado artista que sigue teniendo una vinculación muy estrecha con la fiesta nacional, ya que muchos de sus cuadros están relacionados con la misma.
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