Los feligreses aportan la mitad de los ingresos de la diócesis
Otra cuarta parte se recibe de la asignación tributaria El funcionamiento de los edificios es la partida de gastos más costosa
El papel del católico gaditano sigue siendo fundamental en el sostenimiento de la Iglesia diocesana. El Obispado ha hecho público su balance económico del pasado año 2014; y en esa documentación se pone de manifiesto la importancia de los donativos y aportaciones que los fieles realizan. Más de la mitad de los ingresos recibidos el pasado año correspondieron a aportaciones de los fieles, en su inmensa mayoría (un 47,81% del total de ingresos) correspondiente a donativos y limosnas.
Casi cinco millones y medio de euros (5.443.114,05 euros, en concreto) ingresó la Iglesia gaditana a través de los donativos de los fieles durante 2014, de los poco más de once millones de euros que en total entraron en las arcas del Obispado (11.384.833,09 euros, en concreto).
Junto a estas aportaciones voluntarias de los fieles como referente para mantener la actividad de la Iglesia en la Diócesis de Cádiz y Ceuta, en el capítulo de ingresos destaca también la cantidad que llega de parte del Fondo Común Interdiocesano, donde se incluye la asignación tributaria que va en favor de la Iglesia (y cuyos beneficios y posterior reparto entre las diócesis administra la Conferencia Episcopal Española en base a una serie de criterios de proporcionalidad). 2.722.789,39 euros recibió el Obispado por este concepto el pasado año, casi una cuarta parte del total.
Por tanto, estas dos partidas son las más importantes en el ejercicio económico de la Iglesia, que suma también entre sus ingresos los que se obtiene por el rendimiento del patrimonio y de otras actividades (incluyendo aquí las tasas de archivo, los expedientes y otras actividades que se organicen para recaudar fondos), lo que supuso en 2014 poco más del 15% del total (1.728.862,27 euros, en concreto); otros ingresos corrientes (que se obtienen, por ejemplo, por las celebraciones sacramentales y otros servicios que presta la Iglesia), que alcanzaron el 11% en el pasado ejercicio, sumando 1.250.151,86 euros; y otros ingresos extraordinarios -enajenación de inmuebles o subvenciones para la conservación del patrimonio, principalmente-, que apenas supusieron el 2,11% de lo recibido (239.915,52 euros).
Estos más de once millones de euros es la suma consolidada de todas las instituciones diocesanas. Esto es: parroquias, Seminario, Obispado, Cáritas, Manos Unidas y Misiones (Domund). Por primera vez, el Obispado ha dado a conocer sus cuentas uniendo a todas estas instituciones religiosas, para dar una información "más real" de la contabilidad de la diócesis, según explica el ecónomo diocesano, Antonio Diufaín. Junto a esta variación, también se aclara que en base a la recomendación de dos empresas auditoras con las que ha trabajado el Obispado, se han variado los criterios contables de una contabilidad "de caja" que se utilizaba antes a una "del devengo". Esto se debe a una renovación de todos los procedimientos y prácticas contables, financieras y económicas que se está llevando a cabo desde Hospital de Mujeres, implantando nuevos sistemas de contabilidad y comunicación financiera.
En cualquier caso, con estos más de once millones se ha logrado mantener el funcionamiento que requiere una diócesis como la de Cádiz y Ceuta. En el capítulo de gastos, el funcionamiento de los edificios y la plantilla contratada por el Obispado son, junto a la labor asistencial, los principales frentes que tiene que atender la Iglesia.
La principal partida del pasado ejercicio fue a parar a la conservación y funcionamiento de los edificios religiosos (más de tres millones de euros), aunque Diufaín precisa que es el funcionamiento (pago de arrendamientos, servicios profesionales, transportes, suministros, seguros, gastos bancarios y financieros, impuestos...) "lo que realmente elevan la cifra". Tanto, que en la conservación de edificios apenas se destinaron 897.671,77 euros. 723.448,08 euros por parte de las parroquias (que tienen autonomía en su gestión económica, salvo excepciones) y 137.814,52 euros por parte del Obispado para actuar sobre edificios que dependen directamente de él. La cuantía restante (36.409,17 euros) se reparte entre actuaciones en edificios de Cáritas o el Seminario, sobre todo.
La labor asistencial y pastoral es el otro gran bloque de gastos en la economía diocesana, rozando la cuarta parte de los gastos en el pasado ejercicio. Y ya en muy menor medida estarían partidas como las aportaciones al Seminario (231.000 euros) o los gastos extraordinarios (151.742,21 euros en el pasado ejercicio).
El balance económico de 2014, descontando a esos más de once millones de euros de ingresos todas las partidas de gastos, arroja un saldo positivo de 817.780, aunque Diufaín precisa que esta cuantía puede ser fruto "de los ajustes necesarios para el cambio de criterio de contabilización respecto a ejercicios anteriores". Por tanto, llegan buenas noticias desde la Iglesia Diocesana en su apartado económico. La clave, "contar las poquitas habas que tiene y procurar que no se pierda ninguna", según expone el económico, que pone el acento en la "absoluta" falta de subvenciones en estos últimos años, "algo muy extraño porque en otras ciudades y diócesis sí ocurre". "A pesar de eso, sobrevivimos", concluye Diufaín.
También te puede interesar
Lo último