Una experiencia que deja huella

El gaditano Pablo Goicoechea cuenta sus vivencias en Perú con la ONG Manos Unidas Destaca "la necesidad de despertar la solidaridad que todo ser humano lleva dentro"

Un grupo de mujeres muestra a Pablo objetos realizados en el taller de artesanía.
Un grupo de mujeres muestra a Pablo objetos realizados en el taller de artesanía.
Pilar Hernández Mateo Cádiz

23 de diciembre 2013 - 01:00

Hay experiencias de dejan huella. Esto lo ha podido comprobar el gaditano Pablo Goicoechea, secretario de la Delegación de Manos Unidas en Cádiz, quien ha realizado recientemente un viaje de formación a Perú que asegura que "no ha dejado indiferente a nadie".

Pablo vivió esta experiencia con otras seis personas vinculadas a la ONG, cuatro de ellas voluntarias de toda España, con el objetivo de "acercarnos al trabajo que Manos Unidas viene realizando desde hace años en ese país y continuar con la labor de sensibilización que como un testigo nos entregan para que cuanto allí vivimos y vimos podamos contarlo en distintos foros y a través de todos los medios que tengamos a nuestro alcance".

Durante los días que duró este viaje, Pablo y sus compañeros conocieron algunos de los proyectos con los que Manos Unidas colabora en Perú. "Cada visita, cada rostro, cada sonrisa, han quedado grabados en nuestras miradas y en nuestros corazones en forma de recuerdos inolvidables", asegura Pablo, quien cuenta que ha podido conocer de cerca "cómo actos tan esenciales como comer, beber agua potable, la higiene personal, la sanidad y la educación, entre otras cosas, no están garantizados". Así, relata que ha visto niños desnutridos, otros que recorren cada día entre tres y cuatro horas caminos de arcilla, intransitables cuando llueve, para llegar a la escuela o madres que han de desplazarse casi a diario decenas de kilómetros en busca de agua potable.

Este gaditano destaca la amabilidad y generosidad de esas personas. "Sus rostros expresan gratitud a la labor de Manos Unidas, esperanza, paz; no denotan tristeza, esa que vemos cada día en muchas personas de nuestro entorno. Las chicas jóvenes de los talleres de formación y emprendimiento nos han dejado ensimismados con su gran oratoria, sus ganas de salir adelante por sí mismas. Las madres, que son los motores del desarrollo de estas comunidades, llevan todo el peso del hogar. Y nosotros insistimos a los hombres, padres de familia y machistas por regla general, en el reparto de tareas domésticas, y del cuidado de los hijos y de sus mujeres".

Resalta también "momentos especialmente sensibles a nuestros ojos", como el ver jugar al fútbol en un campo de albero "a una treintena de niños y niñas, todos corriendo tras un aspirante a balón de trapo, felices y sonrientes. Y criaturas de menos de 10 años cargando leña para llevarla a sus casas".

Entre los proyectos que Pablo ha visitado en Perú, está la Escuela Campesina de Educación y Salud (ESCAES), otro donde se enseña a cultivar en el mar la concha de abanico para su posterior comercialización, y talleres de elaboración de chocolate para luego venderlo y obtener recursos económicos para subsistir. Este gaditano cuenta que Manos Unidas, junto con ESCAES, ha implantado un sistema de riego tecnificado que permite el acceso de agua a la zona. De igual modo, la ONG ha apoyado la construcción de un pilón de agua potable en una comunidad campesina cuyo lema era Manos limpias, niños sanos. También visitó una casa familiar donde habían mejorado la instalación de la cocina y se había distribuido el espacio para poder separarla de los dormitorios. Asimismo conoció huertos donde se había instalado un sistema de regadío, permitiendo dos cosechas al año.

Resume que "la tarea de Manos Unidas siempre va en la línea de la educación al desarrollo, la equidad de género, la salud preventiva y la sensibilización de hábitos saludables, tanto en la alimentación como en la higiene, pues no debemos identificar pobreza con suciedad".

Dice que ha vuelto "con la satisfacción de saber que el esfuerzo que hacen en España miles de personas colaborando con Manos Unidas por estas causas, está dando sus frutos. Me siento orgulloso de pertenecer a esta Organización seria y transparente, y adquiero el compromiso firme de seguir aportando mi granito de arena para que este mundo sea cada vez mejor, donde no existan desigualdades y todos tengamos las mismas oportunidades con independencia del lugar donde nazcamos".

Destaca la necesidad de "despertar la solidaridad que todo ser humano lleva dentro, pues no hay nadie tan pobre que no sea capaz de dar algo ni tan rico, que no sea capaz de recibir algo".

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