Cádiz

Un estadio al que sólo le falta buen fútbol

  • La alcaldesa muestra la nueva Tribuna, que completa un equipamiento deportivo de primer nivel · Cuenta con un aforo de 25.033 espectadores y ha costado 68 millones de euros, que se han abonado en tres fases . Se inaugurará mañana

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Se busca equipo para jugar en un estadio de Primera. Un estadio que es hotel, aparcamiento subterráneo, oficinas, supermercado... una infraestructura que ha costado 68 millones de euros y que ayer Teófila Martínez mostró en todo su esplendor a los compañeros de los medios de comunicación, que mientras subían uno tras otro las decenas de escalones que llevaban hasta las cabinas de radio iban pensando que mientras que no sea el Cádiz el que suba el estadio estará incompleto, porque le faltará la guinda, que no es otra que un público vibrando en un escenario magnífico, impropio de una categoría por donde el Cádiz ha cogido la mala costumbre de circular sin intermitente de salida.

El equipo impresiona sobre todo en la grada de Tribuna, la que se visitó ayer. Lo hace su altura, que recuerda a la de estadios más imponentes, por su visera, toda una obra de ingeniería que FCC incluirá en sus próximos catálogos como obras destacadas, e incluso por su acabado. La alcaldesa y su comitiva accedió al recinto a través de la nueva pasarela que conecta la avenida Cayetano del Toro con el Carranza.  En compañía de  Francisco Campos,  subdirector de FCC en Andalucía y de Alejandro Jones, director de las obras y arquitecto municipal, fue recorriendo primero la grada y posteriormente el palco de autoridades, amplísimo y con un antepalco con suelo de parquet que tiene acceso directo a la zona mixta, en la que destaca una moderna sala de prensa. La zona de vestuarios también destaca por contar incluso con una zona con césped artificial donde los jugadores pueden calentar antes de los partidos. Además de su amplitud, cuenta hasta con un jaccuzzi más propio del Bernabéu o el Camp Nou donde, seguramente, los jugadores del Loja granadino, sólo por poner un ejemplo que no pretende faltar el respeto a nadie, podrán sentirse como esos que los antiguos llamaban los ases del balón.

El Nuevo Estadio Ramón de Carranza cuenta con un aforo de 25.033 espectadores contando los bancos de pista y una superficie total de 94.938,84 metros cuadrados.

Las obras se dividieron en tres fases. La primera de ellas, con un presupuesto de 24 millones de euros, supuso la remodelación de Preferencia y Fondo Sur. El Consorcio de la Zona Franca compró 9.000 metros cuadrados de espacios comerciales y de oficinas;la segunda, en la que se remodeló Fondo Norte, ascendió a 18 millones. En esta ocasión la Junta y Diputación aseguraron en prensa que colaborarían con el 50 y el 30 por ciento del coste, pero al final fue Zona Franca quien tuvo que volver a colaborar. La tercera y última fase que ayer se presentó ha costado 26 millones de euros y en ella se ha construido la Tribuna, una pasarela en altura para unirla a la avenida y una cubierta que propicia una mayor peculiaridad al edificio. Cuenta con un aforo de 8.281 espectadores, de los que más de 2.000 están en los bancos de pista.

Tras recorrer a paso ligero la mayoría de las dependencias de la nueva grada, la alcaldesa se dirigió a la sala de prensa para darle uso por primera vez. En esta ocasión no fueron entrenadores los que valoraron el partido recién terminado sino Teófila Martínez quien ofreció sus impresiones. Recordó la inauguración del viejo Carranza en 1955, aquella primera reforma en el año 84 que se quedó en la construcción de un nuevo Fondo Norte y la ampliación de la tribuna. “Hasta 2002 -dijo Martínez- no se tomó la decisión de construir un nuevo estadio Carranza”. Indicó que llegaba a pasarlo mal cuando veía a los hinchas saltando sobre las vetustas gradas de Fondo Sur y Preferencia y echó la vista atrás para remontarse a los primeros intentos por dotar a Cádiz de una nueva infraestructura y las complicaciones halladas para encontrar los apoyos de las administraciones. “Se sabía que era un proyecto muy complicado, porque había que hacer un estadio encima de otro mientras que se seguía utilizando”.

La alcaldesa destacó la labor del director de las obras, el arquitecto Alejandro Jones, así como de su antecesor en el cargo, Ernesto Martínez, y comentó que “este es un proyecto made in Cádiz en el que ha sido muy importante la conjunción de los equipos técnicos, porque este estadio ha sido construido sin ninguna decisión política, sólo con las directrices que ellos han marcado”.

Alejandro Jones indicó que la fase más complicada había sido esta última, sobre todo por la visera, aunque la primera también lo fue, “pero a la postre nos sirvió para coger experiencia de cara a las demás”.

Teófila aseguró que se siente “contenta y esperanzada por esta transformación y también en lo deportivo”, si bien no quiso entrar en más detalles sobre la venta del paquete mayoritario de acciones a un grupo extranjero y prefirió esperar acontecimientos. “Tenemos un estadio de Primera para competir con cualquiera”, y relató que leyendo un periódico este fin de semana se hablaba del Bernabéu del siglo XXI porque “iba a albergar un aparcamiento subterráneo con 500 plazas, cuando este tiene 900, o porque iba a contar con un hotel. Nosotros, hace diez años, ya tuvimos este gran sueño”, dijo.

Igualmente tuvo palabras cariñosas para los vecinos del barrio de La Laguna, “que son los que más han sufrido las obras, pero que ahora van a ser los grandes beneficiarios”.

La plaza de Madrid no ha quedado urbanizada completamente porque Aguas de Cádiz va a aprovechar para introducir una nueva canalización que de aguas pluviales en dirección a La Martona, evitando las tradicionales inundaciones de esta zona cada vez que llueve con cierta intensidad.

La alcaldesa indicó que el estadio “es un patrimonio de la ciudad” y que por eso debía de ser tratado como tal, sin poder entregarse a ningún particular, aludiendo a las reivindicaciones de Antonio Muñoz por conseguir en propiedad las dependencias reservadas al club cadista.

Por su parte Francisco Campos, subdirector de FCC, reconoció que el Nuevo Carranza suponía para ellos “una obra emblemática por su complicación, porque no es lo mismo hacer un estadio en las afueras de una ciudad que en su interior”. Tanto Campos como Martínez recordaron al obrero que perdió la vida mientras se encofraba la Tribuna y destacaron que la mayoría de la mano de obra utilizada en la construcción era de la propia ciudad.

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