Desfalco en la Universidad de Cádiz

Una dieta duplicada destapó el desfalco millonario del catedrático

  • La UCA también encuentra facturas que podrían ascender a 400.000 euros en gastos familiares y comidas. El informe de la Policía se sorprende de la falta de fiscalización

Ángel Valls (en el medio), entre los tres últimos rectores de la UCA tras obtener un reconocimiento. Ángel Valls (en el medio), entre los tres últimos rectores de la UCA tras obtener un reconocimiento.

Ángel Valls (en el medio), entre los tres últimos rectores de la UCA tras obtener un reconocimiento.

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Una dieta duplicada que no llegaba a los cien euros acabó en 2017 con el vertiginoso tren de vida del catedrático Ángel Valls y su mujer que durante seis años habían cargado centenas de facturas para disfrute personal a la Universidad de Cádiz.

En concreto fue una duplicidad de estancia. Es decir, pasó dos facturas en lugares distintos el mismo día. Lo que podía ser un pequeño error se convirtió en terror cuando los responsables de la UCA siguieron revisando las facturas del conocido como ‘expediente Valls’. No se acababa nunca, entre otras cosas porque el catedrático de Medio Ambiente Valls, uno de los más duros calificadores de Ciencias del Mar, viajaba mucho fuera o no fuera por trabajo.

Hasta que se llegó a la casa, el chalet de Vistahermosa. Cuando los responsables económicos de la UCA elevaron su informe y se decidió la suspensión de empleo y sueldo a Ángel Valls y trasladar a Fiscalía sus indagaciones el cálculo de lo defraudado iba por 1.200.000 euros. Era un enorme agujero.

Aparte del desvío de dinero de los fondos destinados a su grupo de investigación, Valls pasó un gran número de gastos que le han hecho exponer con sorpresa a la UDEF en su informe policial la “falta de fiscalización” que hizo posible la impunidad de estos hechos durante no menos de seis años En alguna ocasión sí que Valls fue requerido por alguno de sus gastos en la Universidad, pero siempre salió airoso.

En ese tiempo pasaron como gastos universitarios viajes a Madrid con entradas para el Rey León (no figuraba así en la factura), estancia en buenos hoteles durante el mes de agosto y comidas y cenas. El propio Valls ha reconocido los hechos, aunque de momento no el montante.

Sin embargo, el grueso del gasto sigue estando en la construcción del chalet, que es el informe completado por la Policía a la espera de un segundo informe sobre gastos “menores”. En el informe del chalet se observa cómo empresas que podían haber facturado antes del chalet con la UCA 5.000 euros, saltaron a partir de 2012, 2013 y 2014 a gastos que ascendían, respectivamente, a 54.000 euros, 60.000 o 181.000. “Una curva exponencial que tendría que haber llamado la atención desde el primer año”, reflexiona uno de los investigadores.

El principal beneficiario de las obras era el contratista del chalet, un empresario de Sanlúcar que ha acudido a testificar como detenido, Serafín Antón, y que como todos los demás se encuentra en libertad. El listado de empresas que trabajó para Valls, en cualquier caso, es amplio y, según la Policía, a todos se les explicaba que sólo obtendrían el trabajo si realizaban determinadas manipulaciones en la factura y que ésta les sería abonada en los plazos de la administración pública. En plena crisis del ladrillo, todos aceptaron sin pensárselo. No había muchas obras en esa época en la provincia. “Es evidente que unos estaban más implicados que otros en el fraude”, señalan. “Algunos lo hicieron porque no tenían más remedio”.

Ángel Valls siguió pasando facturas una vez finalizada la obra del chalet, que había que equiparlo con muebles y con una instalación domótica. “Todo era de primera calidad”, explican en la Policía. Hay facturas por una máquina ozonificadora o por un cambio neumáticos de su vehículo y aunque algunas eran muy burdas y estaba claro que no podían tener que ver con su departamento, otras, según la Policía, se camuflaban en la adquisición de material fungible que luego no se pudiera inventariar. También el caso de un enorme cargo en tuberías de PVC.

Todo eso se hacía en un momento en que saltaron a la prensa nacional noticias acerca de los gastos con tarjetas en una etapa anterior en la Universidad de Cádiz por el equipo rector. Todas ellas juntaban una cantidad mucho menor de todo lo que, presuntamente, llevaba defraudado Valls y pese a que el rector ya había alertado que se iba a ser muy minucioso con los gastos, Valls siguió con su dinámica.

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