Los descendientes de los perejiles y los lechuguinos

Bicentenario Rememoración de los sucesos en el castillo de San Lorenzo del Puntal

Las asociaciones de Puntales y Segunda Aguada homenajean a los voluntarios que lucharon contra el asedio francés y esperan que más barrios se sumen al proyecto

Una recreación de los artilleros voluntarios.
Una recreación de los artilleros voluntarios.
David De La Cruz / Cádiz

24 de agosto 2009 - 01:00

Suenan tambores por Segunda Aguada, en filas y ordenados se dirige un batallón de artilleros distinguidos hacia Puntales; su destino, el Castillo de San Lorenzo; su objetivo, parar a los franceses. Uniformados por Miguel Ángel Galeote -quien se basó en una colección de acuarelas tomadas en 1810 por el sacerdote canario Antonio Pereira Pacheco- los hombres de José Manuel Hesle, presidente de la Asociación de Vecinos de Puntales, y Antonio Peinado, homólogo de Segunda Aguada, recrean los hechos que acontecieron en el Cádiz de principios del XIX, con la invasión napoléonica.

Los perejiles y lechuguinos, nombres con los que se conocían a los voluntarios de la época, caminan con paso firme en dirección a su barrio. "Jóvenes serios y comprometidos, conscientes de la interpretación que realizan", afirma Antonio Peinado para definir a los integrantes de su compañía. La empresa no es cosa de dos días, procede de años de documentación. Trabajo realizado por personas como Isabel Bahamonte, la cual desea que "la historia de Cádiz perdure para siempre, pues muchos países -por ejemplo Rusia- tenían a nuestra ciudad como un símbolo, como un referente".

Sigue el estruendoso tamboril resonando por las calles, y la gente comienza a agolparse en las terrazas para observar a los que, en su día, lucharon por su pueblo.

Acto que nació en la Asociación de Vecinos de Puntales y que pretende "dar a conocer la historia de la barriada", manifiesta José Manuel Hesle, quien revela que organizan -acompañados de historiadores- visitas al Castillo de San Lorenzo. "Durante la Guerra de Independencia el batallón de voluntarios de Extramuros desempeñó un papel fundamental y el bicentenario es la oportunidad para rendirle homenaje".

Por ello, uno de los objetivos era conseguir que participasen en la idea los diversos barrios de Puertas de Tierra, desde Los Corrales hasta Puntales.

Los primeros en sumarse a la iniciativa fueron los vecinos de la Avenida Segunda Aguada. Antonio Peinado cuenta la intención que tenían de realizar algún evento relacionado con el Bicentenario. "Mientras planificábamos las actividades conocimos lo que estaban llevando a cabo nuestros compañeros, y vimos convenientes unirnos al proyecto". Peinado resalta, además, la gran acogida que recibieron por parte de la Asociación de Vecinos de Puntales, la cual recibió "con entusiasmo" la colaboración de Segunda Aguada.

Antonio Peinado es integrante de los artilleros distinguidos y destaca -ante todo- "la necesidad de corresponder a unos ciudadanos que dejaron todo y fueron a una muerte segura para defender a su ciudad".

Por suerte, o más bien gracias al trabajo,muchos de estos soldados tienen actualmente nombres y apellidos. Isabel Bahamonte ha indagado en los archivos municipales para averiguar las identidades de aquellos que -posteriormente- fueron condecorados por Fernando VII. "Estos hombres no sólo lucharon contra las tropas de Napoleón sino también contra la fiebre amarilla", comenta Bahamonde para resaltar su valor.

Agricultores, de ahí el nombre de perejiles y lechuguinos, que contaron también con el apoyo de sus mujeres.

Estas reconstrucciones no serían posible sin la colobaración de la Asociación Recreativa de la Milicia Nacional y Cuerpos de Voluntarios Distinguidos, presidida por Ramón Velázquez, que participan tanto en las celebraciones hechas por el Ayuntamiento como en las creadas por los vecinos de Puntales y Segunda Aguada. En estos momento son un total de 72 miembros, personas de todas las edades que cooperan de forma gratuita con las ceremonias relacionadas con el Bicentenario. "No hay un perfil fijo, cualquiera puede formar parte de esto, lo único que hace falta es tener compostura", indicaba Ramón Velázquez.

Como ejemplo Pablo Díaz, uno de los jóvenes que integra el voluntariado como miliciano y justifica su motivación "con las ganas de revivir los acontecimientos de entonces".

Distintas formas de lucha se agolpan en la plaza que acogió allá por el siglo XIX el Hospital Segunda Aguada. Por un lado, los gaditanos que vencieron a los gavachos y cambiaron el destino de un país. Por el otro, sus paísanos -que dos siglos después- pelean para que no caiga en el olvido.

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