Cádiz

El desahucio que no fue

  • El Ayuntamiento paralizó el desalojo de una mujer de 27 años y su hija de cuatro en un piso que la primera ocupó hace año y medio tras fallecer su hermana

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 Laura Cortés, una gaditana de 27 años y madre de una niña, Coral, de cuatro, esperaba a primera hora de la mañana de ayer un desahucio que finalmente no llegó. En la calle, y frente a su domicilio del número 1 de la calle Marinero en Tierra, en la barriada de Guillén Moreno, se concentraban colectivos sociales como el 15-M o ¡Stop Desahucios!, así como el concejal de Izquierda Unida Fernando Vivas. Arriba, Laura contaba su drama familiar a los numerosos compañeros de la prensa. Mientras, Coral jugaba con su perro, de nombre Shin Chan. La vivienda del 5ºD estaba alquilada por la hermana de Laura, que murió. Laura, a instancias de su madre, ocupó el piso huyendo de la vivienda familiar, en la Barriada de La Paz, donde las reacciones de su hermano, esquizofrénico, "estaban atemorizando a mi hija hasta el punto de tener que abandonar la casa de madrugada. Allí no puedo volver. Si me echan de esta casa, me queda la calle", comentaba antes de conocerse que no iba a ser desahuciada.

Laura cogió las llaves y se estableció en casa de su difunta hermana hace año y medio, comenzando de inmediato a pagar el alquiler, cifrado en 50 euros cada dos meses. A los cinco meses acudió a Procasa para comunicar que estaba viviendo en el piso. Según Laura, este acto de "buena voluntad" hizo que en el Patronato de la Vivienda se interesaran por la anómala situación. "Hace tres meses dejaron de cobrarme el alquiler. No me dejaban pagar por más que lo intentaba", contaba la afectada. En el pasado mes de junio recibió una orden de desahucio que finalmente no se produjo. La de ayer se la habían comunicado verbalmente en el juzgado tras preguntar Laura por el desahucio que no se llevó a cabo. 

"No quiero que mi hija pase por lo que yo he pasado. Quiero lo mejor para ella y en casa de mi madre no puedo estar. Ahora llegarán otros dos hermanos que están a punto de salir de la cárcel", decía Laura Cortés. La protagonista del 'no desahucio' aseguró que los servicios sociales no le habían hecho "ni caso", a pesar de tener una menor a su cargo y encontrarse en el paro, sin ayudas, desde hace meses. "En Procasa me han dicho que esto lo hacen por mi hija, por su bien, pero volver a casa de mi madre no le hace ningún bien y sin trabajo ni ayudas no puedo pagar ningún alquiler. Al final, como siempre pasa en Cádiz, esta casa se quedará vacía", afirmaba.

Poco después de las diez de la mañana Laura Cortés conocía que la Delegación Municipal de Vivienda había paralizado el desahucio, un hecho confirmado por el propio delegado, Pablo Román. "Se trata de un contrato cumplido, pero al afectar a una madre sin recursos y con una niña pequeña no se ha ejecutado. Vamos a buscar una solución a este problema. Nos damos un plazo de tres meses", aseguró Román. El concejal advirtió de la ilegalidad de la ocupación de esta vivienda municipal. 

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