Denuncian el estado ruinoso del kiosco de la plaza de Candelaria de Cádiz
Los nuevos dueños, propietarios de La Candela, no pueden abrirlo por las malas condiciones del interior y porque no cuenta con acometida eléctrica tras las obras en la plaza
El Ayuntamiento de Cádiz quiere devolver la actividad a tres quioscos en plazas del centro
La Junta de Gobierno Local del 16 de mayo de 2025 aprobó la licitación de los kioscos tradicionales ubicados en las plazas de San Juan de Dios, Candelaria y Mina. Fue en julio cuando se adjudicaron finalmente los de San Juan de Dios y Candelaria, quedando finalmente el de Mina desierto.
Los propietarios de los restaurantes La Candela y El Ángelus, Carmen Adán y Víctor Piñero, se quedaron con el kiosco de la plaza de Candelaria, que se encuentra situado muy cerca de estos dos negocios.
Aunque el pliego no determina a qué actividad concreta debe dedicarse, sí explicita que no puede vender bebidas alcohólicas. Por ello, Carmen y Víctor pensaron que sería una buena idea poner en marcha una cafetería con productos para llevar.
“Candelaria es una plaza en la que hay mucho ambiente por las tardes, con niños jugando y familias, así que nos pareció que era una oferta adecuada. Además, así también complementábamos el servicio de la terraza de La Candela, que está justo al lado”, explica Víctor.
Con ese objetivo se hicieron cargo de una instalación que llevaba años cerrada y que contenía una sorpresa en su interior: un estado totalmente ruinoso. “El kiosco no está en condiciones para abrirlo. Las maderas están totalmente podridas. Se hicieron cuatro reparaciones que para lo único que han servido ha sido para tapar boquetes. El techo se ha caído por completo y no tenemos suelo porque está podrido y hueco”.
Hay que recordar que en la Junta de Gobierno Local del 16 de mayo el alcalde, Bruno García, declaró que estos kioscos tradicionales son “símbolos de Cádiz que estamos obligados a recuperar”. Lo que no sabían sus nuevos propietarios es que esa recuperación les iba a traer dolores de cabeza. “Nosotros no lo llegamos a ver antes de la adjudicación ni venía detallado en el pliego su estado. Lo que sí hicieron es pintarlo por fuera. Parecía otra cosa”, confiesa el dueño de El Ángelus.
Entre las mejoras que han llevado a cabo Víctor y Carmen se encuentra la sustitución total de las ventanas, la instalación de unas pequeñas estanterías y la estructura de la mini cafetería, aunque el local no tiene ni techo ni suelo y, por tanto, no está en condiciones para su apertura.
A todo ello se suma que, tras la gran remodelación de la que fue protagonista la plaza de Candelaria y que culminó hace casi dos años, dejaron al kiosco sin acometida eléctrica, por lo que llevar a cabo cualquier actividad pública es prácticamente imposible.
“No nos habían informado de esta circunstancia tampoco. Hemos tenido que ir a Mantenimiento Urbano a exponer el caso. Han venido los inspectores varias veces pero aún no tenemos solución porque se supone que hay que hacer una gran obra para hacer la instalación eléctrica”, señala el dueño de La Candela.
Añade que tuvieron que pagar a un electricista para la instalación de un contador nuevo, obligatorio por normativa, pero que al acudir al kiosco personal de Eléctrica de Cádiz les comunicaron que no pueden darles servicio porque no tienen línea.
“De momento todos son gastos porque claro, nosotros seguimos pagando el dinero de la adjudicación, que son 4.400 euros al año, más los gastos de las reparaciones y la inversión... Si viéramos que esto se puede abrir en algún momento, pues dices: mira, me hago cargo de todo y ya está. Pero es que encima no sabemos si vamos a tener que pagar durante cuatro años y tener esto cerrado”, finaliza Víctor.
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