Un debate general con mucho de particular
Urbanismo
El Colegio de Arquitectos de Cádiz organiza, a través de su Comisión de Urbanismo, un encuentro telemático sobre las viviendas con fines turísticos, su regulación y proliferación
Complejo, amplio y diverso. Así es desde hace unos años el debate jurídico, político y social que se produce en torno a la llamada turistificación, un término cuyo uso unos defienden y otros matizan pero con el que, al fin y al cabo, se trata de analizar el impacto que tiene en las ciudades, sobre todo en sus cascos históricos, la proliferación de los alojamientos turísticos y de las viviendas con fines turísticos, que los dos modelos son distintos y tienen, por tanto, legislación distinta.
Y en torno a este fenómeno se celebró ayer un encuentro telemático, abierto a la ciudadanía, organizado por la Comisión de Urbanismo del Colegio Oficial de Arquitectos de Cádiz, la entidad de la que es decana Isabel Suraña. En este encuentro se abordó un asunto general que, como se dijo en el debate, tiene particularidades diferentes en cada una de las ciudades a las que puede afectar.
Por eso en el encuentro de los arquitectos, tras el marco legislativo dibujado por Juan Bosco Rodríguez, asesor jurídico del Colegio gaditano, intervinieron Fernando Visedo Manzanares, uno de los autores del estudio sobre turistificación encargado por el Ayuntamiento de Cádiz, y Gonzaga Delage, arquitecto del Ayuntamiento de Jerez. Con sus intervenciones se comprobó, desde luego, que las realidades son bien distintas.
Ya lo había anticipado Juan Bosco Rodríguez en sus primeras palabras, al advertir que se trata de un tema “de una gran diversidad”, que requiere para ser afrontado “un estudio previo en un centro urbano concreto”, un estudio urbanístico pero también económico, comercial y poblacional. Y resumió: “Lo que en Cádiz es un problema en Jerez puede ser una solución, y viceversa. No podemos caer en la tentación de copiar un modelo”.
Antes, el jurídico del Colegio de Arquitectos repasó la legislación desde la ley de arrendamientos de 1964, el cambio de 1994 y la competencia autonómica que refleja el Estatuto de Autonomía de Andalucía en su artículo 71, con la posterior ley andaluza de turismo de 2011 y los decretos sobre apartamentos turísticos de 2010 y sobre viviendas de usos turísticos del año 2016.
Fernando Visedo, por su parte, repasó el “voluminoso informe” encargado por concurso público por el Ayuntamiento y cuyo trabajo se prolongó durante un año, doce meses en los que, como recordó el arquitecto, los datos iban cambiando porque el número de estas viviendas también iba cambiando. A juicio de Visedo, “la legislación en materia turística no ha sido capaz de vislumbrar el fenómeno de la turistificación”. Visedo destacó que el problema afecta al casco histórico de Cádiz, en un ciudad con una demanda de vivienda muy alta, y que la solución, a su juicio, radica en corregir “este desequilibrio” usando zonas como la barriada de la Paz.
El casco histórico de Jerez, por el contrario, no soporta de momento esta presión de viviendas con fines turísticos porque, como explicó Gonzaga Delage, la ciudad ha crecido urbanísticamente mucho y de manera ordenada en los últimos 40 años, y eso le ha permitido mantener precios bajos tanto en el alquiler como en la compra de viviendas. Y en su casco histórico, más despoblado y con cierta degradación, es necesario que se rehabiliten los edificios: “Para el uso que sea, incluso para el turismo”, señaló.
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