coronavirus | psicología ¿Quiere hacer un test de astronauta?

  • La UCA participa en un estudio abierto para calibrar efectos mentales y emocionales del encierro

  • El Psy-Covid-19 se basa en cuestionarios realizados a cosmonautas en misiones espaciales

La astronáuta Tracy Caldwell, en la 'Cúpula' de la Estación Espacial Internacional.

La astronáuta Tracy Caldwell, en la 'Cúpula' de la Estación Espacial Internacional. / D.C.

Si pensamos en lo más alto del pódium del confinamiento, el primer puesto deben ocuparlo los astronautas. Cinturones negros, tras vivir durante largo tiempo en espacios pequeños, con compañeros aleatorios, con una importante carga sobre sus cabezas y responsabilidad tremenda en cada pequeña decisión:“Quien va a una misión espacial está muy preparado para experimentar este tipo de situaciones. Con la crisis del coronavirus, no sólo no estábamos preparados, sino que ni siquiera teníamos los conocimientos sobre cómo afrontarlo –comenta desde el Departamento de Psicología de la UCA Gabriel González de la Torre–. Pero la situación sí es similar. En ambas circunstancias, tan importante es una buena salud mental como física, por eso se insiste en el ejercicio físico, en tener una serie de rutinas... En el espacio, se les monitoriza el estado psicológico y podemos ir viendo señales de que algo no va bien”.

Desde hace más de 10 años, un equipo del laboratorio de Neuropsicología y Psicología experimental de la Universidad de Cádiz ha estado interesado en estudiar la influencia de los ambientes extremos en la neuropsicología, el sueño, el rendimiento y el bienestar de las personas. Un trabajo que les ha llevado a estudiar y supervisar a personas aisladas y confinadas en entornos de simulación de vuelos espaciales tripulados y otros ambientes extremos, entre otros proyectos. En la actualidad, la comunidad de investigadores de Psicología Aeroespacial de Europa y otros países (China, Australia, Estados Unidos) se han embarcado en un proyecto para saber de qué forma nos está afectando el actual periodo de reclusión.

SPY-Covid-19 surge “a nivel europeo, en Italia, Alemania y Bélgica, con profesionales de la psicología que han participado en estudios previos en relación con investigación espacial, estación espacial o simulaciones en ambientes análogos –explica González de la Torre–. Así que se preguntaron por qué no hacer un estudio sobre los aspectos psicológicos que experimenta la gente en esta situación de confinamiento, con un cuestionario basado en los que habitualmente utilizamos con los astronautas”.

Un estudio –que cuenta con la aprobación del comité ético del HUPM– y en el que puede participar quien lo desee. “Este tipo de estudios son importantes porque, en medio de todo, parece que olvidamos el tema psicológico y tomar medidas en este sentido –continúa el psicólogo–. Y este confinamiento, a la larga, va traer consecuencias: simplemente, las consecuencias más directas de pérdida de empleo o dificultades económicas en el estado anímico y psicológico de mucha gente”.

A diferencia de otros estudios parecidos, el Psy-Covid-19 se plantea como un seguimiento de amplio espectro: semanalmente, durante el encierro;y trimestral, una vez terminen las medidas de confinamiento, con una duración final de un año.

Como era de esperar, hay mucha gente que está pasando en soledad la reclusión –como el propio Gabriel González de la Torre, con su mujer en Estados Unidos–, mientras otros están “demasiado” acompañados: “Uno de los aspectos más delicados de las misiones espaciales, por ejemplo, es la convivencia de un grupo de personas de distintas culturas en un ambiente muy pequeño”, apunta.

"Este confinamiento, a la larga, va a tener consecuencias mentales y emocionales"

Un fenómeno que genera “un poco de controversia”, dentro del campo de la psicología aeroespacial, es el llamado “tercer cuarto”: “En los encierros de cierta duración –explica el especialista–es el tercer cuarto del periodo. En este caso, sería la tercera semana de estas cuatro que sabemos van a ser. Cuando llegas ahí, es una fase muy importante porque es cuando se suelen ver más problemas de tipo psicológico y de convivencia. Lo más frecuente es que aparezcan síntomas de depresión, de ansiedad, desesperación... Y también puede llevar a que la gente se harte, o se relaje, y no se cumplan las normas: por eso se han visto a lo largo de esta semana más infracciones”.

En los confinamientos, una de las consecuencias más comunes pero menos conocidas es el cansancio:“En las misiones espaciales, y en la Antártida, son frecuentes los casos de neurastenia. Algo que ya describieron los cosmonautas rusos como una sensación de fatiga mental y cansancio general, no excesivamente marcado pero lo suficientemente significativo como para que la gente informara”.

También hay un aspecto que no se suele considerar, “y que llevan a cabo estudios referentes a la salutogénesis: hay gente que encuentra este tipo de experiencias como un periodo de crecimiento personal”.

Y, ¿qué ocurriría si hubiera una segunda ola, y un segundo confinamiento, dentro de unos meses?¿Sería más duro? “Realmente, no tendría por qué. No sería una situación tan desconocida: ahora mismo, todo provoca una enorme desorientación. Ya sabríamos las normas básicas que se tienen que aplicar:en Asia, por ejemplo, ya habían tenido las mordidas de SARS y el MERS, y estaban habituados a ponerse la mascarilla, etc. Otra cosa es que la percepción sea que los que están al cargo pueden o no implementar medidas eficaces o que nos protejan”.

Además de la Universidad de Cádiz, en el proyecto Psy-Covid-19, participan el CTB de Madrid, las universidades de Roma y Milán, el Charité de Berlín, la Real Academia Militar de Bélgica o la Universidad de Texas.

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