El compromiso social de la Transición también se fraguó en el Seminario de Cádiz

Educación | Memoria de unos bachilleres de finales de los 60

Medio centenar de antiguos alumnos y cinco de sus profesores conmemoran los 50 años del fin de sus estudios de bachillerato en un centro que el obispo Antonio Añoveros abrió en 1967 a decenas de jóvenes de toda la provincia

En sus aulas estudiaron el ex ministro Juan Carlos Campo, Rafael Román Francisco González Cabaña, Ricardo Chamorro, Francisco Blanco, y Sebastián Quintero, entre otros políticos, sindicalistas y gestores públicos

Ninguno de ellos se hizo cura, pero todos ellos guardan un agradecidísimo recuerdo de las apasionadas enseñanzas en conocimientos y valores humanos que recibieron

Francisco, ‘Coco’, Blanco, junto a algunos de sus antiguos compañeros, rememorando viejos tiempos en la biblioteca del Seminario.
Francisco, ‘Coco’, Blanco, junto a algunos de sus antiguos compañeros, rememorando viejos tiempos en la biblioteca del Seminario. / Jesús Marín
J. M.

Cádiz, 24 de octubre 2022 - 06:00

A mediados de los años 60, el Seminario Diocesano de San Bartolomé abrió sus puertas en Cádiz a decenas de adolescentes de toda la provincia que querían convertirse en “hombres de provecho”, como se decía entonces, y no tenían esa posibilidad en sus pueblos de origen. Casi ninguno había sido llamado por “el camino del Señor”, pero necesitaban cursar el bachillerato. Venían de Alcalá de los Gazules, de Medina, de Paterna, de Benalup... donde entonces no había institutos.

Fue el carismático y revolucionario para su tiempo obispo Antonio Añoveros Ataún, de cuyo fallecimiento se cumplen precisamente hoy 25 años, quien, junto con un grupo de sacerdotes de la Diócesis de Cádiz imbuidos por los vientos renovadores del Concilio Vaticano II, convirtió aquella escuela para sacerdotes en un peculiar centro de formación. Con “un concepto humanista de la formación y la educación en valores y una dinámica estudiantil completamente novedosa para los difíciles tiempos que corrían”, afirman sus antiguos alumnos, “que dejaron una huella y una formación que aún perdura en quienes tuvieron la suerte de recibirla”.

Los antiguos bachilleres, en la capilla del Seminario.
Los antiguos bachilleres, en la capilla del Seminario. / Jesús Marín

Allí, entre misas y crucifijos, se fraguó también el compromiso social de decenas de adolescentes que acabaron militando en el PSOE, en el PCE, en otras formaciones políticas de diverso signo o en sindicatos y que se convirtieron años después, a partir de que arranca la Transición, en referentes a nivel provincial, andaluz y nacional. Por sus aulas pasaron el exministro de Justicia y juez Juan Carlos Campos; el exconsejero de Cultura y expresidente de Diputación, Rafael Román; exalcaldes como Francisco González Cabaña y Ricardo Chamorro y el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, este último como docente. Allí se forjaron también otras muchas personalidades “que desde el ejercicio de su profesión y su implicación en diferentes instituciones públicas y privadas dinamizaron y continúan dinamizando el desarrollo político, social, económico y cultural de la sociedad gaditana”.

Medio siglo después de la finalización de sus estudios en este centro, un grupo formado por medio centenar de antiguos alumnos y cinco de sus profesores se reencontraron hace unos días en el viejo edificio de la calle Compañía para rememorar juntos aquella época de estudios y recodar aquella experiencia de su niñez y adolescencia que consideran clave en su formación escolar y su educación personal.

Entre los docentes destacó la presencia de José Antonio Hernández Guerrero, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Cádiz, rector del Seminario Diocesano desde 1965 y uno de los artífices de la implantación del bachillerato oficial en el centro. El acto académico contó con la bienvenida del actual rector, el sacerdote Ricardo Jiménez.

Francisco González Cabaña escucha las intervenciones de sus compañeros del Seminario. Delante, su profesor de Ciencias Naturales, Antonio Rodríguez Martín.
Francisco González Cabaña escucha las intervenciones de sus compañeros del Seminario. Delante, su profesor de Ciencias Naturales, Antonio Rodríguez Martín. / Jesús Marín

Diario de Cádiz estuvo en ese encuentro y recabó los recuerdos de algunos de aquellos antiguos alumnos cuya actividad tuvo o sigue teniendo relevancia pública. Ahí van, contados en primera persona:

Francisco González Cabaña. Expresidente de Diputación

Hice aquí tercero, cuarto, quinto y sexto de bachillerato. Y en COU seguí viviendo aquí, aunque ya estudiaba en el Columela. Creo que llegué en el 73. Entonces no había posibilidades de estudiar el bachillerato en los pueblos porque no había institutos. El obispo Añoveros abrió el Seminario a otros estudiantes, más allá de los que iban para curas. Y eso lo aprovechamos muchos chavales de los pueblos... Los mejores recuerdos que tengo son de gente como José Antonio Hernández Guerrero, rector en aquellos tiempos, quien después fue profesor mío en la Universidad, y de Gregorio López, que despertaron en mí el gusto por la literatura. De hecho, yo acabé convirtiéndome en filólogo...

Y tengo también muy buenos recuerdos de compañeros que hoy están aquí, como Coco Blanco, que fue aquí donde lo conocí... Luego, como sabes, coincidimos mucho en la política... Y sobre todo me alegro mucho de haber conocido al obispo Añoveros, que imprimió un cambio, como después se vio, en una iglesia que era muy conservadora. Y de conocer a los curas obreros: a Alfonso Castro, a Gabriel Delgado, a Juan Cejudo, que vivían aquí con nosotros, aunque ellos no nos daban clase porque trabajaban en Astilleros. Lo que yo fui después se lo debo en gran parte a lo que viví aquí en el Seminario...

Francisco, ‘Coco’, Blanco. Exdelegado de Medio Ambiente

Espera un minuto que nos vamos a hacer un foto el grupo de los expulsados... Yo soy del mismo curso que Paco [González Cabaña]. Hice aquí quinto y sexto en los cursos 71-72 y 72-73. El COU ya lo hice en el Columela, el año del golpe de estado contra Allende, que fue el 11 de septiembre, que lo tengo muy grabado en mi memoria. Cuando llegué aquí, ya estaba vinculado a los socialistas alcalaínos... Yo fui el que fichó a Cabaña y también a Gregorio López, que era mi profesor... Yo venía de Campano y este era mejor centro educativo, con una mayor calidad docente y habitacional, porque tenías una habitación para ti solo. Y además, vivíamos en un régimen disciplinario bastante más tolerante...

Este Seminario se lo debemos a don Antonio Añoveros... Yo pasé aquí dos años extraordinarios. Recuerdo esto con gratitud y, sobre todo, con reconocimiento hacia quienes nos enseñaron. Por ejemplo, este es Antonio Rodríguez Martín, que era nuestro profesor de Ciencias Naturales... Eran unos profesores que enseñaban, no solo desde el conocimiento, sino desde la pasión por lo que enseñaban: transmitían. Hoy en día casi toda la enseñanza es telemática, con muchas herramientas tecnológicas... Que te transmitiesen conocimiento con pasión no estaba pagado, y eso lo pude disfrutar aquí... Luego nos tuvimos que ir...

Aquí había que firmar un documento en el que te preguntaban: ¿tiene usted vocación? o ¿espera usted, o admite usted, que, como San Pablo, se va a caer del caballo y en algún momento le llegará la vocación?. En las dos puse que no y me llamó José Antonio Hernández y me dijo: ‘oye, que para estar aquí hay que...’ y le respondí: ‘pues ponga usted lo de San Pablo con el caballo’, y asunto arreglado... Esto dependía del Columela. Aquel curso llegué tarde, ya en noviembre y era el único sitio en el que me admitían... en Alcalá no había instituto... y venía de Campano, donde acabé bastante harto de los Salesianos... Digamos que habíamos tenido algún que otro conflicto... pero esa es otra historia... Mereció mucho la pena venir aquí... [Ya con la grabadora apagada, Coco Blanco relata, como si las estuviese reviviendo, algunas escapadas clandestinas a establecimientos cercanos a donde la curiosidad y el ardor adolescente empujaban en aquellos años a algunos bachilleres en sus ratos de ocio].

Una foto de grupo de los antiguos alumnos del Seminario que asistieron a un encuentro, medio siglo después de que finalizasen sus estudios en el centro de la calle Compañía.
Una foto de grupo de los antiguos alumnos del Seminario que asistieron a un encuentro, medio siglo después de que finalizasen sus estudios en el centro de la calle Compañía. / D. C.

Ricardo Chamorro. Exalcalde de Vejer

Estuve aquí desde el año 67 hasta el 74. Recibí entre estas paredes toda la formación del bachillerato elemental y el superior, hasta que para hacer COU tuve que irme. Creo que el Seminario es la etapa inolvidable de toda mi época infantil y sobre todo adolescente. Y a nivel formativo, creo que nos transmitieron unos valores detrás de los que sabíamos que estaba siempre nuestro recordado obispo Añoveros y José Antonio Hernández como rector. Pero tanto el padre Montado como el padre Cecilio, como el padre Luis Charlo, Antón Soré o Luis Alegre, nos dieron unas enseñanzas que nos marcaron la vida: Para saber que este mundo no era como nos lo quería hacer ver el régimen político de entonces. Y que había una sociedad detrás que necesitaba que la cambiáramos... De aquí salió mucha gente de izquierdas, pero también de derechas, gente moderada y de todos los ámbitos: políticos, sindicalistas, profesionales magníficos... Lo importante para todos es el compromiso que nos transmitieron: comprometernos con nuestra sociedad, saber que había una sociedad necesitada. Y no sé si consciente o inconscientemente, eso que nos transmitieron nos preparó para ayudar a que este mundo fuera diferente, sobre todo en el ámbito de nuestra provincia...

Recuerdo una anécdota del obispo Antonio Añoveros. Yo fui uno de los que le ayudaba como monaguillo, tuve ese privilegio. El Ayuntamiento de Cádiz hizo una colecta para salvar la Catedral. Todas las empresas y todas las clases sociales de alto nivel e incluso la clase obrera, a la que de alguna manera se la obligó a que contribuyese, donaron parte de sus dineros para que se arreglase el templo. Y cuando se lo entregaron a Monseñor Añoveros, como obispo de Cádiz y Ceuta que era, en una misa de la que fui testigo como monaguillo, dijo aquella famosa frase: Dio las gracias a todos los que habían colaborado en la colecta, pero les hizo saber que ni una sola peseta se iba a gastar en ni en una sola piedra de la Catedral mientras hubiera un pobre en Cádiz... Yo creo que eso nos marca a todos y nos enseña el camino que había que cambiar... No, no, que va, yo nunca tuve vocación sacerdotal, pero sí de querer ayudar y colaborar desde esos valores que nos transmitieron, en los que nos formamos. Gracias a las enseñanzas que recibimos aquí en el Seminario hemos sido y seguimos siendo lo que somos.

Un grupo de antiguos bachilleres del Seminario de Cádiz, en su azotea, con la Catedral al fondo.
Un grupo de antiguos bachilleres del Seminario de Cádiz, en su azotea, con la Catedral al fondo. / Jesús Marín

Luis Lloret. Exjefe del Centro Provincial de Drogodependencias

Estudié aquí cinco años, a partir del año 69 ¿no, Chano? [le pregunta a Sebastián Quintero, que fue compañero suyo también en otro colegio]. Venía de un centro educativo, que era la Mirandilla, donde, al menos desde mi perspectiva, había mucha violencia, mucha represión. Llegar aquí para mí fue un cambio absoluto. Estoy hoy aquí porque estoy muy agradecido por lo que aprendí. Todo lo que era conciencia social, que era un discurso totalmente nuevo para nosotros, lo recibí aquí... Nosotros entramos aquí, en el Seminario, pero ninguno teníamos interés en ser curas. Sin embargo –hablo por mi propia experiencia– nunca recibimos del profesorado ningún tipo de proselitismo para vendernos la historia de “tenéis que ser curas”. La libertad que respiré yo aquí en esos años no la respiré en la Mirandilla ni tampoco luego en el Columela...

Sebastián Quintero. Pediatra y gerente de los Hospitales Puerta del Mar y San Carlos

Tengo unos recuerdos magníficos de mi paso por el Seminario que forman parte de mi yo profundo, de lo que fue nuestra formación, no sólo la académica, sino como personas. Y en unos años que eran muy difíciles. Eran los 60. Y cosas que ahora se ven normales, entonces eran muy atípicas. Había un ambiente de libertad, de compañerismo, un ambiente con una gran diversidad social. Aquí había alumnos internos porque era la única manera de que pudiesen estudiar. Y había también chavales de familias que podían pagar otro colegio pero querían que sus hijos estuviesen aquí.

Pero, sobre todo, tuvimos unos magníficos profesores que comenzaron a enseñar aquí y luego la mayoría terminaron como catedráticos de instituto. Y unos sacerdotes muy bien formados, con una visión muy de Vaticano Segundo, de esa Iglesia de los años 60, esa Iglesia que se quería abrir, innovadora, que es lo que nos transmitían. Porque nos transmitían, no sólo educación, sino valores... Es verdad que la memoria es selectiva y que sólo suele perdurar lo bueno, pero es que había pocas cosas malas... A ver.... Yo venía de otro colegio y aquí no te pegaban... Porque en los años 60 eso estaba a la orden del día... Aquí, si te castigaban, era con horas de estudio. Y eso, visto con perspectiva, era tremendamente novedoso para los tiempos que corrían. Además, era una educación muy personalizada, porque éramos tres cursos nada más... Pero sobre todo, esa educación en valores es lo que te queda.

Sebastián Quintero, durante su intervención en el encuentro, junto al rector del Seminario, Ricardo Jiménez.
Sebastián Quintero, durante su intervención en el encuentro, junto al rector del Seminario, Ricardo Jiménez. / Jesús Marín

Sergio Scutt. Funcionario estadounidense

Estuve en el Seminario desde 1969 hasta 1972, que me fui a Estados Unidos. Nací en Haití, vine a España con 11 años y me fui de aquí a los 18. Tengo buenísimos recuerdos y esa es una de las razones por la que vengo de Miami todos los años. Si no tuviera buenos recuerdos del Seminario y de España, nunca hubiera regresado. Te digo sinceramente que el Seminario me ha marcado inmensamente y llevo a Cádiz en el corazón siempre... Trabajo para la Seguridad Nacional de Estados Unidos. Soy mission support specialist [de la US Customs and Bordeer Proteccion], un empleo que es parte de inteligencia y parte investigación. Llevo 22 años trabajando para el Gobierno de los Estados Unidos. Los primeros 25 años los pasé en Nueva York y trabajé en las Naciones Unidas durante 15 años. Era office manager con la responsabilidad de recibir a los altos dignatarios cuando había consejo. Eso me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personalidades mundiales... Siempre que puedo vuelvo a Cádiz porque la llevo siempre en el corazón...

Gregorio López. Exconcejal en Cádiz y exgobernador civil en Córdoba y Huelva

Yo daba aquí clases de historia de la literatura en sexto y lengua en tercero. El mejor recuerdo que tengo es que algún alumno me dijera: “conseguiste que me leyera El Quijote”... Se portaban bien. Era un grupo serio... Ellos dicen que yo enseñaba con pasión y me tenían que seguir [Eran enseñantes que no estaban endiosados. Yo he tenido catedráticos en la Universidad con quienes lo único que aprendí fue cómo se aprobaba, pero aprender, no aprendí nada de ellos, apunta a su lado Coco Blanco]. Luego fui concejal con Carlos Díaz, de 1979 a 1982. Y en el 82, el Gobierno de Felipe González me manda de gobernador a Córdoba, donde estuve hasta el 93... Tengo muy buen recuerdo de aquello. Luego estuve tres años en Huelva y volví a Cádiz... Uno lo hizo lo mejor que le dejaron hacer las circunstancias... Precisamente hoy hace 54 años que me vine a Cádiz de manera definitiva...

Un grupo de viejos compañeros conversa en los pasillos del Seminario.
Un grupo de viejos compañeros conversa en los pasillos del Seminario. / Jesús Marín

Antonio Rodríguez Martín. Biólogo marino. Investigador del CSIC

Di en el Seminario clase desde el curso 1971-1972 hasta el 1973-74. Daba Ciencias Naturales. Y tengo muy buenos recuerdos de aquellos años. Era becario de un instituto que había aquí, que era el Instituto de Investigaciones Pesqueras, que ahora se llama Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, que está en Puerto Real. Dependía del CSIC [Centro Superior de Investigaciones Científicas]. Allí fue donde empecé a investigar... Soy biólogo marino y dentro de ese campo, carcinólogo, es decir, experto en crustáceos. Mi tesis doctoral fue sobre nuestro langostino [de estero]. Una compañera suya relató mi experiencia en Cosasdecomé, al hilo de un libro sobre los 50 años de nuestro instituto que escribió un compañero... Yo era ese becario que acariciaba a las langostinas [ríe]... ¿Que si se portaban bien los alumnos? Era gente buena...

Como anécdota le puedo contar que una vez entré en clase y sacaron un sábana y se pusieron a llorar. Les pregunté que por qué era aquello. Y me dijeron que porque había perdido el Sevilla. “Os habéis equivocado, amigos”, les dije. “Porque yo soy miarma, pero del Betis de toda la vida”. Eran muy buena gente... Yo era un becario y entonces los becarios no ganaban para mantenerse. Conmigo se portaron muy bien.

El Seminario me acogió como profesor y comí gracias a eso... Soy de la primera promoción de Biológicas de la Universidad de Sevilla y la verdad es que entonces no había quien diera Ciencias Naturales. Las daban profesores de Química o de Física. Pero sobre todo de Química. Y tenía su sentido, porque todos somos agua en un 75%...

Alejandro Pérez Cuéllar. Profesor de la Escuela Superior de Ingeniería de la UCA

Di clases de Matemáticas aquí en el curso 72-73. Fue mi primer trabajo y tengo un recuerdo magnífico. Eran muy buenos chiquillos. Aquí en el Seminario el ambiente era muy normal, lo niños también, todo discurría con normalidad, sin presiones de ningún tipo... Yo daba clases al mismo tiempo en el Columela. Los que acababan aquí terminaban el COU allí... Es muy importante que tantos de ellos estén hoy aquí después de 50 años ¿No le parece?...

stats