La ciudad pecadora

libros

Molina Font publica 'Crónica oculta del Cádiz de ayer', con el sexo como protagonista y alusiones a prostíbulos y casas de citas de la capital

J.m. Sánchez Reyes

Cádiz, 13 de diciembre 2017 - 02:16

"La jodienda no tiene enmienda", cuentan que le dijo un juez a un infiel reincidente. Sirve esta frase como subtítulo del nuevo libro de Julio Molina Font, empeñado en recuperar (y salvaguardar), afortunadamente, un Cádiz pretérito en sus publicaciones. Crónica oculta del Cádiz de ayer tiene el sexo como denominador común, pero trata muchos aspectos escabrosos desde el Gadir fenicio y la Gades romana. Pecados de la carne que recorren desde la prostitución en Cádiz en el siglo XVIII hasta la reglamentación de esta actividad en el XIX. "También en la II República y en la Dictadura de Franco. Se ilegaliza y se prohíbe en la República y en 1941 la Dictadura la legaliza. Luego, en 1953 la prohíbe de nuevo", apunta Molina Font. El libro hace un repaso por prostíbulos y casas de tolerancia o de citas donde las meretrices iban con sus clientes; expósitos en las casas de cuna, muchos provenientes de madres solteras que ejercían la prostitución; también el sexo no pagado, con casos reales en Cádiz de infidelidades encontrados en sumarios de juzgados; las queridas, las mantenidas, los homosexuales, la legislación sobre la prostitución, los exámenes médicos a las mujeres 'de vida alegre', los rangos (madame, pupilas, palanganeras)... Un compendio de situaciones tan ocultas como conocidas, aunque, eso sí, sin dar nombres reales.

Para reforzar el contenido de este libro, Molina Font ha buceado en los archivos históricos municipal y provincial, en expedientes de orden público de la Guardia Civil, en informes de vigilancia policial a reincidentes en las noches crápulas e investigaciones por actividades ilícitas, como se decía entonces. "Me ha llamado la atención cómo las autoridades hacían la vista gorda, salvo en momentos puntuales en los que presionaba el obispo o los vecinos de esos barrios para que cerraran prostíbulos y casas de citas. Los informes eran un poco relajados y existía cierta laxitud en la aplicación de la ley. De vez en cuando había algunos cierres para quedar bien, como paripé", comenta Molina Font.

El autor se detiene en los años 50 y 60, cuando el auge del muelle de Cádiz y el consiguiente tránsito de marineros, de ahí que El Pópulo, tan cercano al puerto, fuese el principal foco de lugares para pecar. "En una ciudad puerto de mar era imposible erradicar estas actividades. Eran los años fuertes del muelle, cuando desembarcaba aquí la VI Flota Americana y entraban los marineros a saco en El Pópulo. Creían que todas las casas eran de lo mismo y se colaban hasta en el colegio de San Martín, con el consiguiente escándalo", señala. Además del castizo barrio junto a San Juan de Dios, con puntos calientes en Bajada de Escribanos, Mesón o Posadilla, Molina Font destaca El Mentidero como barrio también prolífico en lupanares y lugares de encuentros ilícitos. Entre ellos, la legendaria Casa Nati en la calle Plata. También se cita a la llamada casa de Rosita Pajares, en la calle Solano. No faltan las referencias a lugares de culto en la noche gaditana como el Pay-Pay o el Salón Moderno, cabarets donde no se ejercía la prostitución "pero que sí eran un punto de encuentros", según dice el autor.

Molina Font presentará el libro mañana jueves desde las ocho de la tarde en el café-Teatro Pay-Pay (un guiño a su crónica) junto al prologuista, el abogado José Manuel Jareño, y Eduardo Albadalejo, de la editorial El Boletín.

stats