Cádiz

"Hay que cambiar el concepto de consentimiento por el de deseo"

  • La especialista Carmen Ruiz Repullo participó ayer en la apertura del seminario 'Violencia sexual. Reflexiones y alternativas'

"Hay que cambiar el concepto de consentimiento por el de deseo" "Hay que cambiar el concepto de consentimiento por el de deseo"

"Hay que cambiar el concepto de consentimiento por el de deseo" / m.f.

Con el paraguas de los sanfermines en el calendario, los Cursos de Verano de la UCA abrieron ayer un seminario sobre violencia sexual, coordinado junto a la organización Página Violeta. "Un fenómeno -destaca la responsable de Igualdad, Educación y Juventud de Diputación, Isabel Moya- que no es nuevo, pero que ha adquirido una nueva dimensión".

Así, desde ayer y hasta mañana -con un alumnado que incluye a la presidenta de la Diputación Provincial, Irene García-, el encuentro tratará cuestiones como los valores coeducativos como base de unas relaciones sanas, los avances y retrocesos en los delitos contra la libertad sexual o la ética de las relaciones sexuales.

Ayer, el seminario acogía la intervención de Carmen Ruiz Repullo, profesora de Sociología de la Pablo Olavide de Sevilla. Especialilsta en violencia de género en la adolescencia y juventud, ha publicado junto al Instituto Andaluz de la Mujer el estudio Voces tras los datos: una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes. Su proyecto La historia de Pepa y Pepa -vídeo creado para señalar actitudes abusivas entre los jóvenes- ha llegado a hacerse viral. De la violencia sexual en la juventud trataba presencialmente su ponencia, Hasta que no es un sí es un no, que pivotaba sobre la resbaladiza noción de consentimiento. Para la especialista, hay que establecer dos conceptos claros: el de deseo y el de consentimiento, "porque, mediante presiones o coacciones, una mujer puede mantener una relación sexual, pero está dando un falso consentimiento. Así que yo creo que hay cambiar cuanto antes la conceptualización de relaciones consentidas a relaciones deseadas. Porque el deseo sí que implica forzosamente consentimiento, no al revés".

Ruiz Repullo apunta también la falsa creencia de que las generaciones más jóvenes han crecido en un código de igualdad: "Hemos presupuesto que están educados en igualdad porque, sin democracia, no hay igualdad, y parece que es un valor intrínseco al sistema. Pero los niños no vienen con un chip igualitario que anule lo que sí es intrínseco al sistema, el machismo, que sigue permeando a las criaturas -explica-. Educar desde la igualdad no es un hecho neutro: es un acto consciente, supone un esfuerzo. Lo cómodo es lo contrario". Un proceso que implica -y ha de estar en- la escuela, pero no sólo: lo que te digan en el aula no va a servir de nada si en casa ves otra cosa, o si los medios te dicen otra cosa, o si la sociedad te dice otra cosa. "Es una educación que implica a todos esos factores, y en la que se nos han quedado atrás temas como los vídeojuegos o la pornografía como fuente de educación afectivo sexual. Así, lo único que se aprende son relaciones basadas en la violencia -desarrolla-. Hemos avanzado en unos ámbitos y nos hemos atascado a la hora de educar en igualdad y, tan importante es enseñar a las chicas las claves del abuso, como educar a los chicos en el feminismo".

Carmen Ruiz Repullo ilustra las relaciones de dominación con la "escalera de la violencia de género". Hay aspectos de control, desde luego, que también practican las chicas con los chicos. "Nos han educado en que si quieres a alguien, no tienes nada que ocultarle, ¿qué hay de malo en intercambiarse los móviles? Si das un paseo por las teleseries, canciones, merchandising... destinados a la adolescencia, lo raro es que no hubiera tenido consecuencias". Y, si el control a través de redes y móviles puede ser algo intergeneracional, hay una práctica algo más específica entre los jóvenes: la extorsión.

En la escalera existe, sin embargo, una diferencia entre sexos, ya que "ellos suelen abandonar una relación a cierto nivel, mientras que el amor romántico enseña a las mujeres a aguantar". Dentro del particular opio de género que es el amor romántico, para Carmen Ruiz Repullo hay dos mitos especialmente dañinos: "El que dice que los celos son una muestra de preocupación; y la falacia del cambio por amor: nos inventamos nuevos paradigmas amorosos para que siga siendo así, como ocurre con las sagas de Grey o Crepúsculo".

contra la violencia machista.Distintos representantes municipales mantuvieron ayer un minutos de silencio contra la violencia machista frente a las puertas del Ayuntamiento. El gesto fue también secundado a las puertas de la Fundación de la Mujer en señal de protesta por los dos nuevos asesinatos por violencia de género ocurridos en Collado Villalba (Madrid) y en La Felguera (Tenerife).

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios