"¿Otra más? No me caben en el maletín"
Al empresario le notifican dos nuevas demandas en pleno pasillo de los Juzgados
¿Qué hora es?, pregunta Jenaro con un hilo de voz a uno de los tres policías que le custodian mientras recorre los juzgados. Acaba de salir del despacho del titular del Número 2. Se ha sentado en un banco. Los agentes aguardan de pie. "Son la una menos veinticinco", le dicen. Él se muestra en apariencia tranquilo, pero el incesante movimiento de sus pies, calzados con unos zapatos náuticos marrones y con calcetines, y su voz, cada vez más inaudible, delatan su nerviosismo. "¿Dónde tengo que ir ahora?", pregunta. "Espera a que salga tu abogado", le dicen.
De pronto, se acerca por el pasillo un conocido suyo que se para saludarlo. "¿Cómo estás", le pregunta. "Hombre, José", le estrecha la mano Jenaro para, con cara de circunstancias, decir "Bien, tú sabes". "Cuídate", se despide José.
Él sigue aguardando, con su polo Lacoste de color morado y sus vaqueros, luciendo bronceado y con muy buena apariencia física, tras haber perdido al menos 15 kilos.
De la Secretaría del Juzgado 3 salen dos funcionarias que se le acercan. Más causas. Más vergüenza. Le notifican dos nuevas demandas por sendos seguros de vida suscritos antes de dar la espantada a Paraguay tras simular su muerte. "Tiene que firmar aquí y aquí ", le dice una, haciéndole luego entrega de una nueva citación para final de este mes. Jenaro no abre la boca, firma lo que le ponen por delante, coge los papeles y empieza a leer. Las hojas tiemblan.
Se abre la puerta del despacho del juez del 2 y sale su abogado. "Mira lo que me han dado", le dice Jenaro. "¿Otra más?. No me caben", dice señalando a su abultado maletín el letrado, bromeando para que Jenaro mantenga el tipo. Para salvar la incómoda situación ante la Policía. El abogado hojea las causas. "Son asuntos civiles". Mira a un agente y le dice: "¿Cómo va a poder venir si está en prisión?. ¿Desde la cárcel los traen para asuntos civiles?". El policía contesta: "Eso se lo sabrán decir en prisión".
El letrado se vuelve hacia Jenaro y le comenta: "Nadie reconoce ahora la firma. Todos dicen que ellos no han firmado", en alusión a empleados de las entidades con las que el empresario contrató seguros de vida. "Falta el director del banco, pero verás como dice que él no ha firmado nada", le pone al corriente. El empresario se revuelve incómodo en el banco. Acaban de llamarle para su última declaración, ante la titular del Juzgado 3. Su voz cada vez suena menos.
También te puede interesar
Lo último