"Esto es una bendición de Dios"
Euforia en muchos comerciantes del casco histórico que reconocieron la subida en las ventas, cifrada por Tinoco en el triple y por otros entre el 30 y el 50 por ciento
"Esto es una bendición de Dios". Lo decía ayer Luis Tinoco, propietario de Confecciones Tinoco, en la calle Pelota, mientras despachaba a destajo con varios turistas dentro de la tienda. Euforia con lógica. Había triplicado las ventas con respecto a un día normal. Ayer, los comerciantes gaditanos le vieron color a la llegada de los cruceristas. Tenía que notarse, no en vano cuatro barcos habían dejado en la ciudad más de 4.000 turistas. Regueros de pantalones cortos y sandalias con calcetines. Sombreros tipo Panamá. Cientos de cámaras de fotos. Estaba Cádiz para comérselo. Los comercios llenos y las terrazas de los bares abarrotadas. Cafés y cervezas mañaneras. Souvenirs por un tubo. Un respiro para el maltrecho comercio del centro.
"Escribe ahí que felicito a las autoridades que hacen posible esto", decía Tinoco. ¿Qué vienen buscando los cruceristas? "Sobre todo atención directa, personal, y buenos precios. No sólo vendemos, también les damos información de la ciudad: dónde tapear, qué ver, dónde descansar". A los extranjeros les llama la atención los precios de las pieles, las camisas y los pantalones. "Algunos no llegan a entenderlo y nos dicen muchos de ellos que ojalá tuvieran estos precios en sus países", explicaba Tinoco rodeado de mucho género, en su papel de comerciante previsor.
Calles de Babel. De lengua inglesa, principalmente, aunque checos, turcos, alemanes, italianos y franceses también integraban la marea vertida por los cuatro cruceros. En la confitería El Pópulo preguntaban por licores y botellas de vino, preferencias habituales de los guiris. Y sus miradas puestas en los zapatos, estrellas de sus compras. "En sus países son muy caros", apuntaba Jesús de la Cruz, de Calzados Bernal. "Se ha notado desde primera hora, desde las nueve que hemos abierto", decía mientras vendía la réplica de una camiseta del Real Madrid, una excepción entre muchas peticiones de género barcelonista, buena prueba de la evangelización culé extendida por todo el orbe. Curiosamente hay turistas, ya que hablamos de fútbol, que intentan regatear. "Se creen que esto es un zoco", explicaba entre risas el encargado de Bernal. Los cruceros han salvado los siempre difíciles meses de octubre y noviembre en este establecimiento. "Hoy -por ayer- vendemos un 50 por ciento más que cualquier día sin barcos", admitía De la Cruz.
¡Será por comprar! Hasta discos de El cóndor pasa vendieron a los turistas unos músicos andinos en la plaza de la Catedral. Siguiendo el recorrido del mítico pasodoble de 'Los llaveros solitarios', derechos por Compañía había quienes se paraban para fotografiar la siempre entrañable, sobria y antigua fachada de la cuchillería Casa Serafín. Los puestos ambulantes de la plaza de las Flores tuvieron una mañana activa y el olor de los churros de La Guapa cautivó a un grupo de italianos, según el churrero José Antonio Luna. Enfrente, Vicente 'El Melli', dejaba a un lado los CDs para vender postales y sellos en la era de los e-mail. El conocido 'magnate' gaditano del disco cifraba en un 35 por ciento el aumento de sus ventas. "Hay que mantener esto porque es un pequeño respiro para el comercio", comentó El Melli como deseo generalizado del gremio.
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