Incendio del Puerta del Mar

El autor del fuego: un vecino de Cádiz que sufre una larga enfermedad hepática

Rafael R.F., saliendo del Puerta del Mar escoltado por la Policía. Rafael R.F., saliendo del Puerta del Mar escoltado por la Policía.

Rafael R.F., saliendo del Puerta del Mar escoltado por la Policía. / Julio González

Rafael R.F., el hombre que en la tarde del miércoles provocó un incendio en el Puerta del Mar que pudo acabar en una desgracia de no ser por la rápida intervención de sanitarios, policías y bomberos, lleva años luchando contra una enfermedad hepática que le provoca encefalopatías graves. Este hombre, vecino de una calle cercana al estadio Carranza, ha sufrido más de un episodio grave que le hace perder consciencia de la realidad. Es decir, los hechos de los que Fiscalía podría acusarlo son considerados muy graves, aunque, una vez presentados los informes oportunos, habrá que tener en cuenta que estamos hablando de un enfermo. 

Según ha podido saber este medio, esta persona, que vive sola, arrastraría problemas hepáticos provocados por el continuado consumo de alcohol durante los últimos veinte años, sufriendo una recaída en el último año que obligó a su ingreso en el Puerta del Mar. Incluso se barajó la posibilidad de realizarle un trasplante de hígado en Córdoba, trasplante que fue rechazado finalmente por continuar consumiendo alcohol.

El pasado 30 de enero llegó al hospital con una nueva crisis y deterioro de su estado general. Tras realizarle una PCR dio positivo por covid, por lo que se le internó en la zona de digestivos para pacientes con coronavirus, adonde permaneció hasta la tarde-noche del miércoles, cuando cogió un mechero y le prendió fuego a su habitación aprovechando el gel hidroalcohólico como acelerador de la combustión.

El estado de esta persona, gravemente enferma y con sus facultades mentales mermadas por los altos niveles de urea en la sangre, es muy delicado. No sólo por el covid sino por la cirrosis que sufre y el agravamiento del daño renal, hasta el punto que hace una semana se decidió que era mejor no someterlo a sesiones de diálisis ante la posibilidad de que no la soportara.

Fuentes consultadas por este medio sí que han comentado que en alguna ocasión ya había intentado quemar una almohada con un cigarrillo. Aún no se explican como había sido capaz de esconder el mechero con el que pudo haber causado una auténtica tragedia.

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