Cádiz

Aquel verano de 1999

  • La gloria del atletismo español en Sevilla y los 'gestos' del Gobierno con ETA

Ferran Adriá fue nombrado por primera vez 'Mejor cocinero del año'. Ferran Adriá fue nombrado por primera vez 'Mejor cocinero del año'.

Ferran Adriá fue nombrado por primera vez 'Mejor cocinero del año'. / efe

Normalmente, es una sana y sabia medida consultar las hemerotecas, pero las enseñanzas de revisar el verano de 1999 son particularmente recomendables. Y en algunos casos, casi proféticas. Fueron esos unos días de intensa actividad política en España. El PP de José María Aznar volvió a ganar las elecciones municipales y autonómicas, pero el PSOE, que entonces comandaba Joaquín Almunia, vivió un intenso crecimiento que cristalizó en la obtención del alcaldías y presidencias merced a pactos, algunos bautizados incluso abiertamente como 'anti-PP'. Por entonces (sí, es conveniente recordarlo), el Gobierno popular estaba enfrascado en francas negociaciones con ETA, y aunque la sangrienta banda anunció que los suspendía, el Ejecutivo tuvo el "gesto" de acercar a 105 presos etarras a las cárceles del País Vasco.

El verano se debatió entre las grandes alegrías que dio al atletismo español el Campeonato del Mundo celebrado en Sevila: las medallas de Abel Antón, Niurka Montalvo y Yago Lamela, en una cita que vio las hazañas de Mo Green y Michael Johnson. Y por otro lado los sustos que dio la tierra cuando tembló de manera casi consecutiva en Turquía, Atenas y Taiwan causando miles de muertos y haciendo pensar al mundo en una octava plaga divina. De nuevo en lo deportivo, el norteamericano Lance Armstrong consiguió el primero de los siete Tour de Francia de los que luego fue desposeído por consumo reconocido de diferentes sustancias potenciadoras de su fuerza. Uno de los grandes tramposos de la historia del deporte.

En la música, los españoles vivieron su lado más latino, y ese año la canción del verano se la disputaron el de Pérez Prado, reinterpretado por Lou Bega, el de Enrique Iglesias y la de Chayanne. Y la televisión, la serie de comedia Siete vidas, que prácticamente inventó el género de la sit-com española, vivía su segunda temporada y se asentaba como la que sería más duradera, jutno con su heredera Aída, hasta que llegó Cuéntame.

Mientras el mundo se paró un día para contemplar uno de los mayores eclipses de sol de los tiempos modernos, la música clásica española sufría las pérdidas de dos monstruos universales: la del maestro Joaquín Rodrigo, creador del a los 97 años y la del tenor de la técnica perfecta, el canario Alfredo Kraus. Sin embargo, la gran conmoción fue la muerte de un personaje que continuó la saga maldita de los Kennedy, el hijo del presidente John Fitzgerald, el conocido como John-John, se precipitó en una avioneta al mar, junto con su esposa y su cuñada. Fallecieron los tres, y EEUU lo vivió como una tragedia revivida.

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