Y en este año ¿el segundo puente?
Infraestructuras
Ricardo, Cinta e Ismael, vecinos de los barrios de Astilleros y La Paz, visitan la obra y confían en que se acabe en 2015 como está previsto.
"Así, de cerca, la verdad es que acojona", dice Ismael, vecino como Ricardo y su hija Cinta, de las inmediaciones del barrio en el que descansará una de las patas del segundo puente. Los tres han sido invitados por Diario de Cádiz a conocer más de cerca las obras del viaducto que salvará la Bahía para unir las orillas gaditana y puertorrealeña. Los tres, además, exhiben un número que corresponde a este año que acaba de comenzar y que es además un deseo de que los buenos tiempos para Cádiz empiecen ya en 2015.
Ricardo Jesús Darriba es vecino del barrio de Astilleros, tiene 47 años y está parado desde hace año y medio. Antes ha trabajado durante 18 años en el transporte, y también lo hizo en la Planta Delta de Astilleros. Su búsqueda de trabajo lo llevó también a Ciudad Real y Salamanca. Opina que el puente de la Constitución, aparte de ser una gran obra, sólo será bueno para Cádiz si contribuye a que a través de él vengan empresas y, lo que es lo mismo, trabajo. "Si no, quedará solo como algo muy bonito, y con eso no se come", añade. Por su experiencia en el transporte, piensa que será algo muy bueno porque facilitará las comunicaciones, pero al momento recapacita: "Aunque viendo el tráfico que hay ahora, "cualquiera diría que no hace falta. La crisis ha hecho desaparecer los atascos. Es que, la verdad, parece que a Cádiz la ha mirado un tuerto". Su hija Cinta Darriba tiene sólo 20 años, tiene un grado medio de Asistencia Socio Sanitaria y trasluce optimismo pese a estar parada: "He hecho alguna sustitución en residencias de ancianos y de vez en cuando me llaman". Sobre el puente, es muy clara: "Me gusta, aunque parece que está tardando más de la cuenta. Se suponía que iba a estar para 2012 ¿no?". Y se apoya en la opinión de su padre: "Que no se quede en una obra faraónica".
Ismael Bermúdez sí tiene trabajo. Con 38 años, es profesor en Algeciras, pero vecino del barrio desde siempre, y el más optimista: "Yo pienso que va a traer beneficios a las comunicaciones, y eso es fundamental. Además va a acabar con el tapón del puente Carranza". Es el propio Ismael el que hace la broma cuando el grupo se adentra en el tablero: "Lo pisamos antes que Teo". Mientras posan con el número del nuevo año, hacen consultas a algunos técnicos. Ellos tres, cuando se les pregunta si creen posible que en 2015 esté acabado el puente, miran hacia la obra y semicierran un ojo como calibrando y, aun diciendo "ojalá" con sus ojos de profanos en la materia, coinciden: "Difícil lo veo". Y se retan para comprobarlo el año que viene.
También te puede interesar
Lo último