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Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

Zona Franca gana más suelo con el derribo de Talleres Pastoriza

Desarrollo industrial de Cádiz

La operación iniciada va a permitir el desarrollo del proyecto Zona Base, unido al suelo que dejó vacante el cierre de Ibérica Aga

El derribo de Talleres Pastoriza se ha iniciado esta mañana. / Julio González

La Zona Franca ha iniciado el derribo de las antiguas naves de Talleres Pastoriza. Sobre una parcela de 9.422 metros cuadrados, aunque en una primera fase se actuará sobre un espacio algo menor, 7.050 metros quedando fuera el antiguo edificio de las oficinas de esta empresa, la operación tiene un importante calado dentro de la reordenación del polígono exterior.

Por lo pronto, se elimina físicamente un edificio que llevaba años abandonado, cuyo interior hubo de limpiarse a fondo hace un año al estar lleno de escombros, y cuyo estado de dejación abundaba en la triste imagen que da el polígono exterior cuando se entra o se sale de Cádiz por el puente Carranza.

A la vez, su derribo implica la primera fase de la puesta en valor de un suelo que, ya amplio, se irá uniendo a parcelas vecinas de propiedad del Consorcio o del Ayuntamiento, para crear un gran espacio de desarrollo industrial.

Esta operación está directamente ligada con la reordenación de la antigua Ibérica Aga, ya que la eliminación de la nave permitirá conectar las dos parcelas donde se ubicará el proyecto de base tecnológica Zona Base Cádiz (con las miras puestas en la economía azul y la industria 4.0), que se quiere que sea una de las grandes apuestas de la reforma de este polígono y un ejemplo de cómo se puede actuar en otros terrenos.

La Zona Base cuenta con financiación de la Unión Europea, lo que a priori supone una garantía en cuanto a su ejecución en los plazos previstos pues siempre se debe de rendir cuentas ante la UE del gasto realizado con su dinero, tanto en tiempo como en forma.

En todo caso, y con operaciones similares de ordenación de los suelos de su propiedad, el Consorcio pretende que se visualice este primer paso de urbanización.

No es, en todo caso, una operación sencilla pues implica también negociar con propietarios privados que, en el conjunto del polígono exterior, gestionan la mayor parte de los terrenos, pues el Consorcio posee sólo el 7,6% de su superficie.

Con el Ayuntamiento de Cádiz se mantienen conversaciones muy fluidas para avanzar con agilidad en los trámites urbanísticos necesarios para iniciar las obras de la Zona Base.

El Consorcio confía en que estas obras “animen y revitalicen la recuperación del recinto exterior”.

José Pastoriza. / D.C.

Talleres Pastoriza lo puso en marcha el empresario José Pastoriza en 1974, cuando los primeros síntomas de la crisis naval ya se estaban detectando en el mundo pero no en España, muy protegido el sector por el Gobierno.

La firma, que se instaló en una gran nave en la Zona Franca, también con amplias oficinas, se encargaba de ejecutar trabajos de caldedería para la fabricación de bloques y otros elementos metálicos que componen los barcos.

Igualmente comercializaba todo tipo de materiales, herramientas y consumibles orientados al mismo sector industrial.

La empresa quebró en 1987.

Abandonadas las dependencias, en 2002 el Consorcio de la Zona Franca ofreció estas naves a la empresa Aga para reubicar allí sus instalaciones de Ibérica Aga, que se habían quedado pequeñas en sus históricas dependencias junto a la vía del ferrocarril. Finalmente se marcharon a Jerez.

El coste del derribo supone una inversión de 47.500 euros, a cargo de la empresa vasca Erri Berri, que ya ha demolido otros edificios en la ciudad.

La dura caída de la industria auxiliar naval en los ochenta

Durante décadas el polígono exterior de la Zona Franca ha sido un apéndice esencial para la industria naval de Cádiz. Su época de mayor florecimiento, tanto en número de empresas como en creación de empleo, fue pareja a la carga de trabajo del astillero gaditano.

Por ello, cuando la crisis naval se inició en el último tramo de la década de los años setenta y ya después con especial crudeza a principios de los ochenta, la mayor parte de estas firmas se vieron obligadas al cierre.

Es lo que le paso a Talleres Pastoriza en 1978, pero también pasaron por esta situación empresas como Talleres Carpio, Talleres Narvaez o Hierros Cervera y, sobre todo, Talleres Faro, una de las sociedades más potentes que se vio envuelta en sus últimos años en procesos judiciales y en elevadas inversiones públicas para intentar mantener su funcionamiento incluso con la participación en la gestión de los trabajadores.

También cerró la empresa Navalips, dedicada a la fabricación de hélices, y cuyo suelo ubicado en plena glorieta de la Zona Franca es propiedad del Estado. Allí el PP quiso construir el centro multiusos.

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