Veinticinco años cuidando al barrio
Hoy hace un cuarto de siglo que se abrió el Centro de Salud La Merced, en Santa María La asociación de vecinos del barrio va a celebrar esta fecha con sus profesionales
Hoy se cumplen 25 años de la apertura del Centro de Salud La Merced, una infraestructura que comenzó a prestar servicio en la plaza de La Merced y luego, en febrero de 2010, se trasladó a la calle Merced por falta de espacio. Para celebrar esta efemérides, se han organizado actos a lo largo de todo este año y parte del que viene.
De los trabajadores que comenzaron en el centro original, sólo permanecen en el actual cuatro: las médicos de familia Carmen Garrido y Carmen Jurado, y los celadores-conductores Carlos Villegas y Pedro Mendoza.
Carlos Villegas cuenta que el primer centro se abrió "muy rápido y hubo que improvisar mucho porque no había materiales en la sala de curas". En aquella época, no existían ordenadores y "todo se hacía a mano". Se daban números para las citas dos veces al día y "había un hombre que se ponía todos los días a hacer cola, la gente le encargaba que cogiera número a cambio de una pequeña propina".
Recuerda también un incendio que hubo hace más de quince años, no acierta a decir la fecha exacta. "Acabábamos de cerrar el centro y sólo quedábamos una doctora y yo. Escuché un ruido de crepitación y vimos que estaba ardiendo la sala de gimnasia maternal. Entonces había cuatro garrafas de 50 litros de alcohol que si llegan a arder, no lo contamos. A veces todavía lo pienso". Y relata que en la época en la que la droga se adueñó del barrio de Santa María, la Policía grababa desde el interior del centro de salud a las personas que trapicheaban en las escalerillas de la plaza de La Merced, uno de los puntos de venta del barrio.
El centro actual no tiene nada que ver con el anterior. De hecho, ni siquiera parece un centro de salud. Se trata de un antiguo palacete de 1700, con el típico patio gaditano en el centro, que se ha rehabilitado. Su actual director, Santiago Lupiani Giménez, explica que a esa finca le llamaban "la casa de los paraguas", porque tenía varios partiditos y los vecinos que vivían allí, para no mojarse los días de lluvia al ir a la cocina o al cuarto de baño común, tenían colgados paraguas comunitarios en las barandillas del patio. Actualmente, ese patio está techado con una montera de cristal.
Santiago Lupiani asegura ser "un enamorado de mi centro", que afirma que es "atípico, el más bonito que hay". Y muestra orgulloso las fotos que cuelgan en todas las paredes, en las que se aprecia el antes y el después de la rehabilitación del edificio.
Comenta que el 95% de la madera de los pilares es original. "Eran el lastre de los barcos que venían de América", señala. Añade que entre el 90 y el 95% del artesanado de madera del techo de las zonas comunes también es original, como las columnas de mármol del patio. De la solería sólo se ha podido mantener la del centro del patio, que está adornada con plantas para que no se pise.
Indica que en el pozo que está en la parte central, que tiene agua, se encuentra el sistema antiincendios del centro. Hay otro en la zona de atención al público que se utiliza como mostrador. Ese "antes comunicaba con el Teatro Romano, pero lo cegaron", afirma.
Esta finca de la calle Merced triplica el espacio del antiguo edificio, lo que permite tener una mayor cartera de servicios que el anterior. "La atención que damos ahora no tiene nada que ver con la de antes", apunta el director, quien comenta que en la planta baja está la zona de atención al ciudadano, hay tres consultas de enfermería, está el trabajador social y la jefatura de grupo. En la primera planta están casi todas las consultas de medicina de familia más otra de enfermería. La segunda planta está dedicada a las áreas de pediatría, vacunas, educación maternal, consulta de la matrona, planificación familiar y realización de citologías, además de una consulta de odontología. Y en la última planta está el área de dirección, coordinación de enfermería y una sala de reuniones.
El director de La Merced destaca que el barrio en el que se encuentra este centro de salud "es muy atípico. La gente es muy humilde, confía mucho en nosotros y existe un respeto mutuo entre todos. Hay una relación muy estrecha y muy buena entre los pacientes y los profesionales".
Indica que las peculiaridades de este barrio hacen que allí se lleve a cabo también una labor social. Así, desde hace dos años, el centro cuenta con un banco de alimentos. "Un centro de salud está para dar salud, y parte de la salud es la alimentación. Por eso, intentamos echar también una mano en este sentido. Todo lo que recogemos se lo entregamos a la asociación de vecinos, que tiene una lista con las personas más necesitadas del barrio a las que les reparten los productos", explica. Normalmente son los propios profesionales los que llevan los alimentos, aunque "también hay pacientes que llegan a la consulta con un kilo de arroz o cualquier cosa", señala. Desde que comenzaron, han donado tres toneladas de alimentos. Asegura que es el primer centro de salud de España que puso en marcha esta iniciativa, que luego se ha extendido a otros lugares.
También han organizado un "banco de juguetes". Lupiani cuenta que tienen todos metidos en una habitación y el año pasado, unos días antes de Navidad, abrieron las puertas para que los niños de las familias más necesitadas del barrio cogieran los que quisieran. Asimismo tienen libros y ropa para repartir entre los vecinos de Santa María.
La Asociación de Vecinos Las Tres Torres, de este barrio, quiere unirse a la celebración del 25 aniversario del Centro de Salud La Merced y hoy va a darle una sorpresa a los profesionales que trabajan allí. Especialmente a los que permanecen desde que abrió el original en la plaza de La Merced hace un cuarto de siglo. "Queríamos hacer un acto para celebrarlo, pero por motivos económicos hemos tenido que suspenderlo", declara el presidente de la entidad, José Rodríguez, quien afirma que no iban a permitir dejar pasar esta fecha y, por eso, hoy llevarán a primera hora de la mañana una tarta con una fotografía de las doctoras Carmen Jurado y Carmen Garrido, y los celadores-conductores Carlos Villegas y Pedro Mendoza para desayunar. Una dulce sorpresa para comenzar esta jornada tan señalada.
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