"Seguiré trabajando porque en mi casa me aburriría como un jubilado"
El carnicero del Mercado Central al que le ha tocado un millón y medio de euros en la Bonoloto acudió ayer a comprobar el estado del género y hoy abrirá su puesto
Más de media Europa miraba el pasado martes con entusiasmo el sorteo del Euromillones, con un bote de 171 millones de euros. Una locura que no da ni para pensar qué hacer con tanto dinero junto. Sin embargo, en Cádiz la suerte sonrió a un carnicero del Mercado Central con 1.558.813,16 euros en la Bonoloto. Un premio menor en comparación con el sorteo europeo, pero mayor por la cuantía.
El boleto fue sellado en el despacho receptor número 21.075, situado en uno de los puestos exteriores frente a la puerta principal del Mercado de Abastos, propiedad de Antonio Lucena.
No había otro sitio mejor en Cádiz para que cayera un premio de esta cuantía. Lugar propicio para el chismorreo, la noticia corrió como la pólvora con el deseo de encontrar al agraciado. Poco hace falta para que el ambiente festivo que reina en este rincón casi a diario estalle por los aires.
4, 24, 29, 44, 46 y 48 fueron los números de la suerte, capaces de cambiar una vida por completo. Con todo esto, mucho más allá del revuelo típico de este tipo de botes, las jornadas del miércoles y de ayer fueron de lo más normal. Lo más importante era conocer quién era el premiado en una zona tan concurrida. La sorpresa y la alegría para todos fue que el premio se quedaba en casa.
Ayer, el afortunado detallista, que prefiere mantenerse en el anonimato a pesar de ya haberse extendido la noticia por todo el mercado y más de media ciudad, tenía su puesto cerrado al público, aunque estuvo en el lugar preparando algunos encargos. Para hoy aseguró que "sí lo voy a abrir".
Perteneciente a una saga de carniceros formada por cuatro hermanos que tienen su puesto en el Mercado Central, el agraciado explicó que el sorteo de la Bonoloto le pilló en su casa. "Estaba tomándome una cerveza y viendo la tele. Yo era consciente de que esa noche se sorteaba un bote importante en el Euromillones".
Atraído por ese interesante premio, el carnicero cambió de canal en busca del sorteo. "Antes del Euromillones se celebró el de la Bonoloto. Yo llevo ya unos años jugando estos números fijos y me los sé de memoria. Entonces, empezaron a salir los números y coincidían. Cuando salió el quinto ya me puse muy nervioso y con el sexto ya sabía que me había tocado".
Casado y padre de tres hijos, contó que "la media hora tras saber que me había tocado fue muy angustiosa, ya que sabía que me había tocado pero no sabía cuánto a la espera de que saliera el escrutinio. Cuando supe que era un millón y medio mi mujer y yo rompimos a llorar".
A partir de ahí, mucha fiesta y algo de tiempo para poner los pies en el suelo. Lo peor de todo para el detallista, como reconoció ayer en su puesto, es que "me están dando mucho por saco los bancos tras saber que me ha tocado a mí. No sé de dónde han sacado mi número de teléfono, ya que nada más que lo tienen mis amigos".
Esta experiencia para el detallista no es nueva, ya que hace unos cuatro años "también me tocó el cupón de la ONCE. Por eso, sabía un poco cómo tenía que reaccionar ante esto". Esta suerte le permite a este carnicero "no tener trampas, ya que ya tengo pagado el coche y la casa. Por lo que el dinero va a ser para disfrutarlo, como haría todo el mundo".
A pesar de haber conseguido tan generoso premio, el carnicero aseguró que "voy a seguir trabajando. Prefiero seguir así porque con la edad que tengo no quiero convertirme en un jubilado aburrido en mi casa".
Sobre las reacciones entre los compañeros del Mercado Central, afirmó que "he recibido muchas felicitaciones. Hoy -por ayer- ha pasado mucha gente por aquí y se ha quedado mirando al verme trabajar".
Como siguió explicando el carnicero, "son más de 20 años trabajando aquí en la Plaza. Mi padre, mis hermanos y yo llevamos toda la vida trabajando aquí y nos conocemos todo el mundo".
Entre las expresiones más repetidas entre los amigos que iban conociendo que le había tocado el premio, el detallista comentó que "me han dicho quillo estás loco. ¿Cómo vas a seguir trabajando?. La verdad es que la cantidad que me ha tocado es buena para poder vivir bien, pero me aburriría si dejo el puesto. Además, mi mujer está parada y tengo tres hijos a los que mantener".
La cercanía de la alegría y la resaca de la celebración le hacen no saber todavía qué hacer con tanto dinero. "Ahora mismo todo está muy difuso y tengo que centrarme para saber qué hacer", dijo.
Ayer, con la vuelta a la normalidad, si es que se puede volver a la normalidad con este premio, fueron muchos los amigos y compañeros que se pasaron por su puesto. Muchas felicitaciones y muchos abrazos durante todo el día. Bromas sobre la fiesta que se va a dar, un poco de envidia sana y una pregunta muy repetida: ¿habrá conviá?
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