Cádiz

La Punta que pudo ser y aspira a serlo

  • Actualmente hay sólo cuatro discotecas abiertas

  • Los hosteleros intentan diversificar su oferta, demandan mejoras en las instalaciones y atraer más vida al paseo Pascual Pery

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Hace 25 años que se inauguró aquella flamante zona de marcha nocturna en el acceso de la Punta de San Felipe. Lo tenía -y casi tiene- todo para convertirse en un espacio de referencia para el ocio: una ubicación privilegiada con maravillosas vistas al mar en el privilegiado paseo superior de la avenida Pascual Pery, lo bastante cerca del centro gaditano como para llegar dando una vueltecita y lo suficiente lejos como para no molestar a ningún vecino. Lo tenía todo, hasta alcanzar la fama que hoy tanto anhela, esa que la colapsaba a finales de los 90 y principios de los 2000. Una época dorada que se truncó -tras la Ley Antibotellón y ante la falta de mantenimiento de la zona- dejando atrás la Punta de San Felipe que pudo ser, pero que aún aspira a serlo de la mano de los distintos hosteleros que se han mantenido al frente tratando siempre de reflotarla en cada una de sus etapas.

La de ahora no es ni mucho menos de las peores, afirman los gerentes de las discotecas que actualmente están en la zona: Supersonic, Akí te quiero, Momart y Kings&Queens -permaneciendo cuatro locales cerrados-, que un cuarto de siglo después echan la vista atrás sin dejar de mirar al futuro. Entre todos hacen balance, enumeran las ventajas de acudir a sus negocios, pero también lanzan un buen listado de peticiones a las administraciones competentes: Autoridad Portuaria, pues es un área de dominio público portuaria y es la concesionaria de los locales, como Ayuntamiento, con quien se firmó un acuerdo sobre mantenimiento y responsabilidades en limpieza, al tratarse de una zona de uso ciudadano.

Uno de los puntos pendientes es crear una asociación de comerciantes de la zona

En la parte positiva de la balanza mencionan la seguridad totalmente consolidada en la zona, con la presencia policial continua; la gran inversión que han realizado en la mejora de sus locales y terrazas; el buen ambiente; la apertura diaria de algunos de ellos y, por supuesto, el horario prolongado de diversión hasta las 6 de la mañana. Lo negativo les pesa más, como es la situación de abandono de las instalaciones urbanas del paseo superior y del resto de la Punta, infrautilizada por los ciudadanos y las administraciones, que no le dan ni un poquito de vida; la falta de asociacionismo entre los empresarios y los importantes impuestos que aseguran pagar.

Así lo cuenta Javier Mata, propietario del Kings&Queens, de los empresarios que más tiempo lleva trabajando en la Punta "22 años" y de los más críticos con la situación que atraviesa esta zona de ocio que considera maltratada. "Ni nos hemos constituido todavía como asociación de comerciantes de la Punta para hacer presión en determinadas cuestiones porque cada uno mira su riñón, ni todavía hemos conseguido sentarnos de forma simultánea con Autoridad Portuaria y Ayuntamiento para nuestras demandas, pues siempre falta algún representante. A alguien no le interesa que estemos todos", asevera.

Mata ha vivido épocas de gloria, pero también las más infernales. "Todo decayó tras la ley antibotellón, pero no por la ley, sino por la gran presencia policial que se instaló en la zona, que empezó a echar a la gente para atrás, a decaer, ya no venía el público bueno y se instaló el mal ambiente".

Afortunadamente nada de esto existe hoy, pues "la Punta no es lo que era, ya es una zona tranquila, la Policía hace muy buena labor pues la presencia es constante", dicen al unísono todos los hosteleros de la zona.

En cambio, se quejan del abandono del mobiliario urbano. "Si vienes por la mañana esto parece un polígono abandonado, por eso tenemos que hacer un gran esfuerzo en reconvertir esto cuando abrimos los locales. Particularmente he hecho una gran inversión en la terraza, en aislarla visualmente del entorno, de los urinarios que tengo al lado para los niños del botellón que ni siquiera son mi público, del olor a orina que intento camuflar con velas aromáticas. Así que cuando monto parece que estás en Marbella, pero tengo que desmontar cada día para evitar destrozos", dice Mata tras puntualizar que en su día tuvieron que hacer frente a parte de los gastos del acerado.

También ha inyectado una importante suma de dinero a sus instalaciones los propietarios de Momart, que por una parte tienen la terraza-discoteca (Sala Momart) y por otra Momart Theatre, que sólo abre en invierno. Así lo cuenta Ignacio Sánchez, orgulloso de una terraza "que es de las mejores de España. Pero no estamos en Ibiza, ni siquiera en Conil, estamos en Cádiz", dice en relación a la escasez de público entre semana en una ciudad como ésta, por lo que sólo apuestan por abrir desde el jueves "para un público universitario, mayoritariamente, y uno más maduro los sábados".

En el lado más atrevido se encuentra Ricardo Machuca, que ya suma casi 13 años al frente de la discoteca Akí te quiero. Es el único que abre su local todos los días, de lunes a domingo, sin descanso. "He pasado por todo, por lo peor y por lo mejor. En un momento determinado fui hasta el único local que permanecía abierto en la Punta cuando acabaron concesiones, pero me mantuve, día tras día, hasta hacerme con un nombre y un público fiel que sabe que estoy todos los días". En un 60 por ciento atiende al sector Erasmus, aunque entre semana atrae a un cliente más mayor.

Junto a él, Javier Mata también considera que público atrae a público, por lo que también abre sus puertas todos los días salvo los lunes. Especializado en el ambiente, este empresario considera que si se "adecentaran las instalaciones del paseo superior, así como el resto de la Punta que está dejada de la mano de Dios, si se programara alguna actuación o actividades infantiles, incluso deportivas en la zona... todo cambiaría". Y en esto coinciden prácticamente todos, en el abandono urbano y la infrautilización de un paseo que es espectacular.

Autoridad Portuaria es consciente, por lo que desde hace unos años pretende dar un giro a la zona. "Cuando finalizaban las autorizaciones anteriores, se trabajó en unos pliegos para tratar de dinamizar aquella zona y cambiar los aires. Establecimos unas condiciones de inversiones y de enfocar los negocios no sólo a la noche, también desayunos y otras actividades lúdicas".

De hecho, los empresarios han intentado diversificar. Ocurre en Akí te quiero, donde "hacemos cumpleaños infantiles y para chavales de entre 13 y 16 años con un padre responsable". En Momart programan conciertos durante el invierno en su gran sala teatro con capacidad para 1.500 personas "que se convierten en el motor de la Punta", así como fiestas universitarias todas la semanas. Y algunos establecimientos han ofrecido desayunos.

Su lista de reivindicaciones continúa con los impuestos que tienen que pagar, a su juicio abusivos. "Pagamos una especie de impuesto revolucionario por la basura y el agua como si esto fuera Aqualand, cuando yo abro dos días a la semana, aparte del IBI, cuando tendríamos que pagar uno de los dos", explica Ignacio Sánchez, uno de los socios de la Sala Momart. Concretamente pagan alrededor de 600 euros cada dos meses.

A su favor, sitúan el parking en el acceso que facilita la accesibilidad al cliente, y el futuro en el que se quieren ver proyectados sus negocios si finalmente el Puerto, Puerto América -con la proyección del hotel-y Pascual Pery terminan de integrarse en la ciudad para, de una vez por todas, convertir a la Punta de San Felipe en la zona de ocio que no pudo ser pero debería ser.

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