La Policía Portuaria critica el uso que se le da a la nueva estación marítima
Califica de "auténtica barbaridad" que la terminal de cruceros se mantenga cerrada para los barcos sin base en Cádiz
Los miembros de la Policía Portuaria del puerto de Cádiz despertaron ayer del sueño que para ellos ha supuesto la construcción de la nueva terminal de pasajeros estrenada el pasado 31 de mayo. Y fue la lluvia la que les hizo volver a la realidad.
Edelmiro Caballero, jefe de servicio del cuerpo y presidente de su comité de empresa, contactó ayer con este periódico para denunciar la situación de "inseguridad" y "precariedad" a la que se retorna cuando las puertas de la nueva terminal de pasajeros se cierran al público. Se da la circunstancia de que la recién estrenada instalación sólo se abre para aquellos pasajeros que embarcan o desembarcan de los buques que tienen base en Cádiz. Es decir que el uso, de momento, es casi exclusivo para los pasajeros del National Geographic, MSC Orchestra o Grand Voyager.
Para el resto de cruceristas "se retorna", tal y como denuncia el representante del Sindicato Profesional de la Policía Portuaria, a una situación que ellos califican principalmente de "insegura". Edelmiro Caballero ve que las consecuencias de que "una infraestructura que ha costado tantos miles de euros se mantenga cerrada aun habiendo cruceros" redundan en "la seguridad, la imagen de la institución y la salud laboral de sus trabajadores". En cuanto a lo primero, Caballero afirma que es una "auténtica barbaridad" que los cruceristas "bajen del barco y tengan que andar esquivando remolques, motos, grúas y camiones para evitar atropellos". En cuanto a la imagen de la institución, el representante sindical advierte que los pasajeros llegan "y ven un edificio construido para ellos del que no pueden disfrutar aportando esto una imagen más propia de puertos tercermundistas". Y sobre la salud laboral, "basta con ver hoy (por ayer) al compañero que se encuentra apostado junto al crucero Oceana, bajo la intensa lluvia y el fuerte viento, provisto tan sólo de un chubasquero".
Lo cierto es que cuando los pasajeros del Grand Voyager, que sí tiene puerto base en Cádiz, llegan a la ciudad, atraviesan el edificio de la nueva terminal, mientras que en el caso de los cruceros como el de ayer, el Oceana, abandonan el puerto cruzando un vallado, que el sindicato califica como "de obra" sin protección . "Y lo peor es que, cuando la estación de cruceros está cerrada como hoy (por ayer), a su regreso al buque, no pasan por ningún arco magnético o escáner para evitar que embarquen artículos no permitidos o elementos que puedan resultar inseguros a bordo".
"El porqué de estas restricciones de uso del edificio lo desconocemos", comenta Edelmiro, que confiesa que le ha remitido a la Autoridad Portuaria un escrito pidiendo explicaciones sobre esta cuestión pero "no hemos recibido aún respuesta".
El presidente del comité de empresa de los policías portuarios de Cádiz admite que la APBC "no sólo ha invertido mucho dinero en este edificio sino que nos ha comprado material como escáneres móviles". "Es una pena, al fin y al cabo, que los cruceristas tengan que pasar por el hueco de una valla de obra teniendo ahí, a pocos metros, una terminal que no sólo otorga una mayor seguridad sino que da al visitante mayor protección y una mejor imagen del puerto de Cádiz".
En cuanto al resto de personal de seguridad en el interior del muelle, Caballero dice haber presenciado conversaciones de mandos de la Guardia Civil en las que "han mostrado también su perplejidad ante la idea de mantener cerrada unas instalaciones y tenerlas sólo a la espera de un crucero que tenga Cádiz como puerto base. Esto es de locos, la verdad", comenta Caballero.
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