La Parisién recupera su esplendor
El establecimiento hostelero reabrió sus puertas hace unas semanas tras una acertada reforma que ha durado un año
La plaza San Francisco ha vuelto a recuperar uno de sus espacios míticos. Desde hace un mes, La Parisién, con más de un siglo de historia, ha reabierto sus puertas tras prácticamente un año clausurado por obras. El renovado café es ahora algo más que un café. Y el local que lo alberga también es mucho más de lo que era antes.
Con la remodelación integral se han aprovechado los recovecos que anteriormente no tenían uso en el establecimiento, proporcionándole al negocio una mayor amplitud. En su interior alberga dos comedores, con mesas para unos 60 comensales, y en la demandada terraza de este señero local pueden sentarse a ver la vida pasar unas 80 personas.
Tras la reforma, la carta del negocio también se ha ampliado. A las nueve de la mañana, La Parisién abre sus puertas ofreciendo cafés, churros y otros desayunos a sus clientes, pero conforme avanza el día el café se transforma en cervecería y marisquería. Y su propietario, el empresario hostelero Pedro García Márquez, apunta que su negocio hostelero también va a ser freiduría. "Ya estamos haciendo churros, que es algo nuevo para nosotros, y poco a poco queremos ir incorporando comida de freidor".
Otra de las novedades con las que cuenta el flamante local es una cámara de barriles de cerveza que cualquier cliente puede contemplar, ya que las paredes de la cámara son de cristal. "Es un sistema muy novedoso que descubrí hace un tiempo en Málaga. En Cádiz capital creo que ésta es la primera que se instala. Lo bueno de esta cámara y del sistema que lo integra es que mantiene siempre la cerveza a cero grados, y el líquido llega hasta la barra empujado por bombas de presión. Pero lo mejor es que con este sistema se elimina mucho gas de la cerveza. Se nota. Su sabor es más suave".
Y del adjetivo suave que adjudica a la cerveza pasa al calificativo grande para hablar de la nueva cocina. Nada se conserva de la antigua, todo es nuevo en este espacio en el que trabajan cuatro personas. El restaurante ofrece una amplia variedad de cocina clásica gaditana. En su carta no faltan la ensaladilla rusa, el atún encebollado, la carne en salsa, el salpicón de marisco, las huevas aliñadas, el pescado frito, etc. Y la comida se puede comprar para llevar.
Diez son en total los empleados de La Parisién, seis más que antes de que cerrara sus puertas para someterse a esa importante reestructuración de espacios cuyos resultados han sido óptimos.
García Márquez, propietario del establecimiento desde hace 17 años, está muy satisfecho con la remodelación. Ha querido recuperar con ella, así como con la calidad de los productos que ofrece, el prestigio y el esplendor que siempre ha tenido este café, que según estima el empresario hostelero fue inaugurado a finales del siglo XIX, en torno a 1880. En esos años, el café se convirtió en un espacio mítico y muy frecuentado. Intelectuales de la ciudad se reunían en su atractiva terraza o en su interior, decorado con azulejos.
Del renovado inmueble de La Parisién destaca ahora su cálido ambiente, su agradable decoración y su luminosidad.
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