Pánico a la lluvia
Vecinos y comerciantes del entorno de San Francisco, Vargas Ponce y Nueva vuelven a sufrir inundaciones y presencia de aguas fecales con las gotas caídas el domigo
Escuchan la palabra lluvia y se les cambia la cara. Hablan de miedo, de preocupación, de sinvivir cada vez que las predicciones meteorológicas informan de posibles precipitaciones en la ciudad. La zona que abarca las calles San Francisco, Vargas Ponce, Nueva, Cristóbal Colón, Sánchez Barcáiztegui... está maldita con la lluvia. Y los vecinos y comerciantes del entorno volvieron a experimentar el pasado domingo los problemas que se suceden cada vez que cae algo de agua sobre la ciudad.
Estas calles se convirtieron durante la tarde de antes de ayer en una piscina, en los mejores casos, o en una laguna de aguas fecales, en los peores. Y en el día de ayer los afectados mostraban un sentimiento generalizado de preocupación, indignación... y pánico. Se trata de las primeras lluvias del otoño, con apenas intensidad y en muy pocos minutos. Pero lo suficiente para que ya haya dejado secuelas en estas calles y en sus locales comerciales.
"Hemos estado toda la mañana limpiando, porque además del agua que nos entró las paredes y los cristales de la fachada se habían llenado de suciedad, porque los coches pasan y salpican", explicaba un comerciante de San Francisco que mostraba su indignación con la problemática que vienen padeciendo desde hace años. "Yo no sé qué solución habrá. Dicen que tienen que levantar la calle, pero no lo sé. Desde luego, esto no es normal por dos gotas que cayeron ayer (por el domingo)", manifestaba este comerciante. "Además huele fatal, porque si fuera solo agua se limpia y punto", añadía.
Efectivamente, la presencia de aguas fecales durante la tarde del domingo era también comentada por otro vecino y comerciante de la misma calle. "Era mierda pura. No era agua", afirmaba explícitamente. "Además, ayer no llovió nada para la que se lió".
Los afectados no se explican por qué cada vez que llueve, por poco que sea, tienen tantos problemas en las calles y en los locales. Pero todas las miradas apuntan a las obras que en los últimos años se han realizado en todas estas vías. "Algo han hecho mal ahí, suponemos que la pendiente la tocarían, y desde entonces el agua no corre", explicaba ayer uno de los afectados, con un negocio en Cristóbal Colón. "Esto pasa desde que hicieron la calle. Ese es el problema. No se pueden poner dos pocetas para aliviar toda la calle", comentaba otro afectado en Sánchez Barcáiztegui. La mayoría de ellos coincide en que lo necesario sería levantar todas estas calles y solucionar las posibles deficiencias de las conducciones; porque, tal y como expresan, "esto ya clama al cielo".
Desde que sufren estos problemas, varias han sido las soluciones caseras que han procurado habilitar todos estos afectados, que incluso llegaron a formar una plataforma para pedir soluciones al Ayuntamiento. Planchas de acero en las puertas de los negocios para que el agua no entre, mercancías instaladas a cierta altura del suelo para que no sufran daños cada vez que se inundan los locales,... "Eso es lo peor, que parece que la gente se está resignando a este problema", comentaban en Cristóbal Colón.
El otoño y las primeras lluvias ya han hecho acto de presencia. Y con ello el pánico ha vuelto a adueñarse de los vecinos y comerciantes del entorno de San Francisco y Nueva, que no esconden su preocupación a la vez que reclaman una solución definitiva a este problema. "Yo veo los programas del tiempo y me pongo malo. Es que ni duermo por las noches", decía ayer un comerciante que asegura que en los últimos años "me han hundido" en varias ocasiones, al inundarse su local y tener que "tirar todas las mercancías". "Desde luego, esta calle es una fiesta. Entre el juzgado, el cajero y lo de las lluvias,...", expresaba también otro vecino de San Francisco que ironizaba sobre las situaciones que se viven en esta céntrica calle de la ciudad.
Con esta mezcla de sentimientos afrontan los vecinos y comerciantes de este entorno del casco histórico una nueva época de lluvias. Que en su primer amago el pasado domingo volvió a dejar imágenes de hace unos meses. Calles inundadas, aguas fecales recorriendo San Francisco y los aledaños y gente achicando agua de sus negocios. "Es una vergüenza", afirmaba uno de los afectados.
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