Ordenanza de terrazas | Cádiz Cierra una pizzería porque el Ayuntamiento le deniega tres mesas en la calle

  • Los Napolitanos echa la baraja en Corneta Soto Guerrero hasta mitad de septiembre

No es el primer establecimiento de hostelería que cierra en los últimos meses, ni desgraciadamente, será el último. A lo precario y diminuto de muchos locales comerciales de la capital gaditana, se han sumado los tres meses de cierre forzoso por el estado de alarma, las exigencias de la nueva ordenanza de terrazas vigente desde el pasado mes de julio y las normas de obligado cumplimiento en prevención del coronavirus ya en la llamada ‘nueva normalidad’.

El caso es que la pizzería Los Napolitanos, abierta desde hace cinco años en la calle Corneta Soto Guerrero, propiedad de Patrizia Soselo, cierra sus puertas. Al menos hasta mediados de próximo mes de septiembre, según confirma a este periódico su gerente, Marcelo Rotondo. Será entonces cuando decida si continúa con el negocio o lo traspasa, en función de la respuesta que vaya teniendo.

El Ayuntamiento nos ha denegado las tres mesas de terraza de las que disponíamos en Corneta Soto Guerrero. Dentro me he quedado sólo con tres y la clientela no quiere entrar porque el local es muy estrecho y hace mucho calor, claro... Esto es una ruina para este negocio y para las cinco personas que trabajamos en él...”, lamenta Marcelo.

Si al menos tuviésemos las tres mesas de terraza podríamos sobrevivir, pero desde el Ayuntamiento nos dicen que esta calle es una vía de evacuación para ambulancias, bomberos y otros servicios públicos, cuando nos consta que no se utiliza para ello, que cuando los servicios sanitarios han tenido que atender una emergencia en la calle, han aparcado la ambulancia en la Plaza de las Tortugas. Y no precisamente por la instalación de las terrazas, que, obviamente, retiramos”, añade.

En cualquier caso, Marcelo Rotondo no lo da todo por perdido. Es propietario de otras dos pizzerías, una en Rota y otra en San Fernando, una con una terraza con cuarenta mesas y la otra con diez, que con la aplicación de las normas de prevención del covid-19 en los establecimientos de hostelería se han quedado reducidas aproximadamente a la mitad.

Recientemente el Ayuntamiento exigió la retirada de varias mesas de otro bar-restaurante situado en la misma calle. De hecho, a finales de enero de este año, el concejal Martín Vila ponía como ejemplo de aplicación de la nueva ordenanza de terrazas el de la calle Corneta Soto Guerrero, de la que habrían desaparecido las dos terrazas que hasta ahora ocupaban parte de la vía.

Intento fracasado de instalar mesas más pequeñas

No obstante, Antonio de María, presidente de Horeca, adelantaba entonces que esos dos negocios de hostelería volverían a contar con mesas y sillas en próximas fechas, aunque modificarán el aspecto anterior.

La fórmula ideada para ello se basa en la sustitución de las mesas por unas nuevas de menor tamaño que irán pegadas a la fachada y que tendrán dos sillas (una a cada lado), para respetar ese ancho mínimo de pasillo que según la ordenanza debe existir.

“La calle tiene 3,30 metros de ancho y vamos a instalar mesas de 80 centímetros, por lo que se cumple la norma dejando un pasillo de dos metros y medio”, ha explicado con detalle Antonio de María.

Sobre este particular, además, el presidente de Horeca asegura no entender que el Ayuntamiento haya puesto de excusa el paso de vehículos de emergencia “cuando al final de la calle (en la intersección con la avenida Cuatro de Diciembre de 1977) hay unos pivotes que impiden la salida o la entrada de un vehículo de emergencia”.

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