El Oratorio no presenta daños en la estructura ni graves patologías

El arquitecto encargado de su restauración, Francisco Torres, explicó ayer en Cádiz que la intención es devolver al edificio, en buen estado, su aspecto original

El arquitecto Francisco Torres posa delante del Oratorio, en la visita que realizó ayer.
El arquitecto Francisco Torres posa delante del Oratorio, en la visita que realizó ayer.
Pablo-Manuel Durio / Cádiz

28 de junio 2008 - 01:00

El Oratorio de San Felipe Neri se encuentra en buen estado de conservación. Es una de las primeras conclusiones, a la par que una de las más importantes, a la que ha llegado el arquitecto que se ha hecho cargo de la restauración del edificio, Francisco Torres. "Con el análisis del proyecto y la visita realizada al edificio, aparentemente no tiene ningún problema estructural ni graves patologías. Sí es cierto que existen algunas fisuras, pero se localizan en elementos frágiles", explicaba ayer el arquitecto a este periódico.

Dado el buen estado de conservación que presenta el templo, Torres explicó que "todo el esfuerzo estará dedicado a restaurar los valores del edificio, a rescatar la piel, la luz, la calidad del Oratorio". Es decir, que la actuación en San Felipe Neri va encaminada a devolver al inmueble su aspecto original, eliminando en los casos en los que sea posible o recomendable los elementos o parámetros añadidos.

Para ello, el proyecto elaborado en el año 2002 por el arquitecto José Ignacio Fernández Pujol -que básicamente es sobre el que trabajará Francisco Torres, que ha destacado la calidad del mismo- incluye numerosas catas a lo largo de las obras "para ver el origen del paramento".

La actuación más "potente" en el Oratorio de San Felipe, en palabras de Torres, será "ir eliminando añadidos, pequeñas cosas que se han ido sumando a lo largo del tiempo, para reponer los elementos y el material original". Y de ello, lo que más destaca es la posibilidad de que se recupere la pintura mural que se exhibía en buena parte del templo, que hoy luce con las paredes de color celeste.

Además de ello, la restauración del Oratorio se basarán en tres pilares. El primero consistirá en el desmontaje del tejado de la cubierta (en mal estado) y su sustitución por otras tejas nuevas, crucial para evitar la filtración de lluvias. Otro pilar en las obras será la actuación en la estructura de la bóveda para reparar aquellas fisuras y daños que presenten las vigas. El otro eje girará en torno a la reparación de aquellas fisuras localizadas tanto en la bóveda escenográfica (la que se aprecia desde el interior del templo) como en algunos muros. Todo ello, según Torres, son "intervenciones habituales".

Junto a esto, se va a acometer también la restauración de los distintos altares que se reparten en la planta elíptica del Oratorio, algo que en principio no venía registrado en el anterior proyecto pero que el arquitecto entiende que es fundamental en una intervención de este tipo. Asimismo, la fachada del inmueble también será restaurada, incluidas todas las lápidas (que serán limpiadas), eliminando también añadidos posteriores y recuperando su aspecto original.

Con estos objetivos marcados, Francisco Torres ha iniciado ya su cometido como director de la restauración del Oratorio. Desde su nombramiento ha podido analizar ya el proyecto de Fernández Pujol y ahora está manteniendo reuniones para definir el modo en que se va a actuar, las técnicas que se van a seguir y el mejor procedimiento para llevarlo a cabo. Todo para que el Oratorio comience sus obras a principio de 2009 y reabra de nuevo a finales de 2011.

stats