Obligados a mantener el "adecuado trato a los cruceristas"
La Autoridad Portuaria ha considerado necesario "implantar unas normas de funcionamiento para una mejor prestación del servicio". No sirve de nada que la gestión y explotación del recinto roce el notable alto si entre la estación marítima y la salida del puerto, el crucerista se ve sometido a un hostigamiento y a una manipulación de precios más propios de muelles como el de Túnez o Casablanca.
Ante tal situación, el puerto impone que "únicamente se podrá acceder al recinto portuario desde una hora antes de la hora prevista de atraque del crucero turístico y durante su estancia en puerto".
Para un control más estricto, a su vez, la Policía Portuaria podrá realizar controles de los taxis, así como de sus ocupantes y sus equipajes cuando pretendan acceder o salir de la dársena. Y como muestra de que es cierto que hay constancia de que los taxistas más avezados han llegado a dormir en el muelle para "trincar" al primer y más suculento crucerista, una norma de la APBC que dice que "no se permite el estacionamiento en el recinto portuario de los vehículos de auto taxis durante el período nocturno".
Para evitar mayores desmanes y posibles alteraciones del orden, el director del puerto impone que "el orden para la contratación de los servicios de taxi será por orden de llegada a los aparcamientos habilitados como parada de taxis, debiendo atender cuantas solicitudes de servicio sean demandadas por los pasajeros y tripulantes". A esto le suma una norma que busca que los taxistas se agolpen a las puertas de la terminal sin orden ni recato: "Deberán permanecer junto a sus vehículos, sin aglomeraciones junto a la zona de salida de los cruceristas, manteniendo en todo momento el adecuado comportamiento y trato a los cruceristas".
En el apartado de las tarifas dicta lo que parece obvio: "Las tarifas serán las que figuran en la web de la APBC", ni un euro más ni un euro menos.
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