Un Nobel en el túnel del tiempo

Vargas Llosa se interesa en su visita a Cádiz por los vestigios fenicios y el pasado constitucional, y manifiesta su sorpresa por el parecido de la ciudad con otras urbes americanas

El Nobel peruano firma ejemplares de sus novelas en la entrada de la Casa de Iberoamérica.
El Nobel peruano firma ejemplares de sus novelas en la entrada de la Casa de Iberoamérica.
J.m. Sánchez Reyes Cádiz

24 de junio 2014 - 01:00

Como en el túnel del tiempo, Mario Vargas Llosa recorría este fin de semana la historia de Cádiz saltando entre siglos gracias a las visitas oficiales que le programaron. Admiró con la misma atención el Cádiz fenicio, el de las Cortes y el del comercio con ultramar. Disfrutando de su "vivísima luz y el rumor del oceáno", como explicó al inicio de su intervención en la tarde de ayer recogiendo el premio 'Libertad Cortes de Cádiz'. Y un liberal como el Nobel paladeó la ciudad paseando por el centro y empapándose de constitucionalismo, quizás rememorando rutas callejeras que siguiera su compatriota Vicente Morales, uno de los diputados peruanos en las Cortes de Cádiz. Admiró la maqueta de la ciudad en el Museo de las Cortes, firmando en el libro de honor. No fue la primera de las rúbricas para el recuerdo. Estampó una en el Casino Gaditano, enclave del Centro de Estudios Constitucionales 1812. Conoció la documentación que la biblioteca atesora y animó a Miguel Nuche, presidente de la institución, a seguir difundiendo y mimando todo lo relacionado con el Doce.

Había visitado antes, el domingo y con acompañamiento municipal, el yacimiento fenicio 'Gadir'. No quedó ahí su interés por el pasado de la ciudad. Reconoció que el político gaditano José Pedro Pérez Llorca, uno de los padres de la Constitución Española de 1978, le había hablado sobre los sarcófagos del Museo Provincial. Allí, el director del Museo, Juan Alonso de la Sierra, le puso al corriente de la historia de las tumbas.

En un salto del tiempo hacia adelante, Vargas Llosa contemplaba en la mañana de ayer junto a la alcaldesa el Campo del Sur desde la azotea de la Casa de Iberoamérica, poniéndole al corriente del Paseo del Vendaval, justo en la trasera de la antigua Cárcel Real reconvertida en punto de encuentro para las dos orillas. Tanto allí arriba como en el Castillo de Santa Catalina o el de San Sebastián, el escritor no paró de comentar las similitudes de Cádiz con La Habana, Puerto Rico, Cartagena de Indias..., tan evidentes para los gaditanos como asombrosas para los visitantes.

El libro de honor del Ayuntamiento de Cádiz tiene desde ayer una firma de lujo. En la Casa Consistorial, el autor de 'Lituma en los Andes' recibía de regalo, como buen aficionado taurino que es, el libro 'El nacimiento del torero a pie', de Guillermo Boto. Otros presentes fueron un ejemplar de la Constitución de 1812 y el libro de Sergio Galarza, también escritor peruano, que ha ganado este año el Premio Cortes de Cádiz en la modalidad de relatos con Algunas formas de decir adiós. Antes de partir hacia el acto central de su estancia en la ciudad, al Nobel de Literatura le llamó la atención la puerta de la Alcaldía que comunica con la iglesia de San Juan de Dios.

A las puertas de la que fuera cárcel vieja le esperaban admiradores de sus novelas. Lectores que han disfrutado 'La fiesta del chivo', 'Travesuras de la niña mala' o 'Pantaleón y las visitadoras'. Personas sin invitación que, gracias al gesto de la alcaldesa y a pesar del restringido protocolo, pudieron entrar al acto.

"Campechano y agradable", comentaban ayer los que han tratado a Mario Vargas Llosa en estos días. Sin resistirse a lo castizo, probó un helado de Los Italianos, en la calle Ancha. Almorzaba ayer en El Faro, donde coincidió con Pilar de Borbón, en Cádiz con motivo de la presentación de El Rastrillo de Nuevo Futuro. Y por Fragela vino a decir que el Teatro Falla le recordaba a la plaza de toros de Las Ventas.

Se marcha hoy no sin antes recibir en el Parador Hotel Atlántico, donde se ha alojado estos días, el Premio Libertad concedido por el Club Liberal 1812 de Cádiz. Anoche, tras recoger el galardón de la libertad, le despedía el quinteto de cuerda 'Totem Ensemble' con un 'Lamento quechua'.

No fue un día más en la vida del novelista peruano. También ayer, Correos presentaba en el Instituto Cervantes de Madrid el sexto sello de la serie filatélica 'Marca España, que corresponde a la letra Ñ y que rinde homenaje a la lengua española. En el mismo aparecen los lomos de dos obras maestras de la literatura española: 'El Quijote', de Cervantes, y 'La ciudad y los perros', de Vargas Llosa.

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