Guerra sucia en la limpieza
La mayoría de la plantilla de Sufi-Cointer secundó la huelga convocada por los sindicatos, a pesar de que la empresa aseguró hasta última hora que no sería así
Cádiz se enfrenta a su segunda huelga indefinida en la recogida de residuos sólidos urbanos en pocos meses. Una huelga provocada por el rechazo del grueso de la plantilla a los despidos de dos trabajadores que mantienen una huelga de hambre desde hace ya 24 días. Tomás Calvo y Marín estuvieran allí para insuflar ánimos a los compañeros que los apoyaron, sentados en sillas de playa y tapados con mantas para combatir el frío reinante en la Zona Franca. Aunque la empresa indicó que en la votación secreta que se realizó para decidir si habría huelga hubo 169 votos en contra y sólo 22 a favor, lo cierto es que la proporción entre los trabajadores a favor del paro pareció mayoritaria. También es verdad que entre el piquete que intentaba convencer a sus compañeros para que se uniera a la causa había desde miembros del movimiento 15-M hasta políticos, como Santiago Terrada (IU) o sindicalistas. CCOO y UGT valoraron que el seguimiento de la huelga había sido de un 80%, si bien, hasta la una menos cuarto de la mañana fueron seis los camiones que salieron para realizar su cometido convenientemente escoltados por coches de la Policía Local.
Se vivieron momentos complicados en la sede de la empresa en la calle Tarifa, que registró también una fuerte presencia policial para garantizar que los camiones podían salir a realizar su labor, aunque en ningún momento los piquetes impidieron a los que quisieron entrar su derecho a acudir a sus puestos de trabajo.
La empresa hizo leer a uno de los representantes de los trabajadores un escrito en el que aseguraba que consideraba la huelga ilegal, si bien Ángeles Peña, de CCOO, mostró la documentación de la convocatoria del paro debidamente sellada por la Delegación de Trabajo de la Junta de Andalucía. "La huelga será combatida por la empresa", rezaba el papel leído entre los abucheos de las casi 200 personas que apoyaron a los despedidos, entre ellos sus familiares.
Nueve agentes de la Policía Nacional formaron un cordón para evitar que el grueso de los huelguistas pudiera impedir la salida de los camiones y mantenerlos al vez separados de la puerta, si bien permitió que el comité de huelga intercambiara impresiones con el encargado de la empresa que se encontraba en la puerta junto a dos guardias de seguridad.
Uno de los momentos de tensión se vivió cuando un trabajador se lanzó al suelo en medio de la calzada para intentar impedir que los coches que circulaban por la calle Algeciras pudieran hacerlo, si bien fue rápidamente levantado del suelo por los agentes de la Policía.
Desde los sindicatos se insiste en que en los últimos días se han mantenido contactos con la empresa concesionaria del conflicto para intentar evitar el paro, sin embargo este extremo ha sido desmentido por Sufi-Cointer y por fuentes municipales, que aseguran que en ningún caso se han sentado a una mesa para negociar de la readmisión de los dos trabajadores. CCOO emitió un comunicado de prensa en el que textualmente aseguraba que "la huelga sigue adelante después de que persistiera el desacuerdo de las partes en la reunión celebrada en Madrid para tratar de atajar este conflicto. La empresa no atiende a razones y se niega a readmitir a los dos trabajadores despedidos", reza la nota.
Sufi-Cointer también emitió su postura en un comunicado que reza así: "La Dirección de Sufi-Cointer aclara que el pasado día 15 no se produjo ningún encuentro con el Comité de Empresa, como tampoco se ha producido ninguna reunión con la representación de los trabajadores durante el fin de semana. A día de hoy la única información que UTE Sufi-Cointer ha tenido del Comité de Empresa es una asamblea que llevaron a cabo el día 8 de octubre del 2012, con el resultado de 169 votos en contra de la huelga, 22 votos a favor, 2 votos nulos y 3 en blanco".
Curiosamente, algunos miembros del antiguo comité de empresa no secundaron el paro, por lo que fueron increpados especialmente por sus compañeros.
Una cosa sí quisieron dejar clara todos los trabajadores consultados por este medio: su apoyo total a Tomás Calvo y Joaquín García Marín, quienes llevan ya 24 días ayunando y cuyo estado de salud empeora por momentos. "Nunca se habría tenido que llegar a esta situación -decía uno de ellos-, habría que haber intentado negociar, o denunciar el despido a magistratura, pero no comenzar una huelga de hambre ni tampoco una indefinida en la recogida de basuras, porque ya sabemos cómo acabó la anterior".
El conflicto en la limpieza sólo ha hecho empezar y al menos anoche no dio la impresión de que vaya a tener un desenlace rápido.
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