Cuestionario a José María Maestre, candidato a Rector de la UCA

Antonio Leal Jiménez*

26 de mayo 2011 - 20:11

Hábleme sobre usted, de sus recuerdos, de las personas que han sido influyentes en su vida…

Hablar de mí me lleva a hablar de mis orígenes. Nací en un pequeño pueblo de la campiña de Córdoba, La Victoria, en el seno de una familia con escasos recursos. De hecho pude estudiar el Bachillerato y la Universidad gracias siempre a una beca. Por eso las dos principales personas que siempre recuerdo y recordaré son mis padres, que desgraciadamente perdí hace unos diez años. Fueron su tesón y esfuerzo los que hicieron posible realmente que estudiara. No pasa un solo día en que no piense en el sacrificio personal que tuvieron que hacer mis padres para que mi carrera llegara a buen puerto. Después de mis padres considero que las personas que más han influido en mí son mis maestros y, sobre todos ellos, el Prof. Juan Gil, Catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla y uno de los mejores latinistas del mundo. De él aprendí no ya las mejores técnicas de la Filología Clásica, sino algo mucho más importante: que de nada sirve la formación universitaria si uno no es humilde.

¿Qué piensa usted cuando amanece cada día y se mira en un espejo?

El amanecer para mí siempre es esperanza, la esperanza de que esa día sea discípulo del anterior y maestro del siguiente. Cuando me miro al espejo, cosa que no suelo hacer, sólo miro mis ojos comprobando que sigan siempre siendo el reflejo de mi alma, algo que me asusta cuando no lo veo en otras personas.

Puede mencionar algunas actividades que le gusta hacer con su familia?

Tengo la suerte de compartir mi vida con una gran mujer, Mercedes, que ha sido la madre de nuestros tres hijos, hoy ya todos ellos mayores de edad. Lo que más nos ha gustado siempre es algo que por razones económicas yo no pude hacer con mis padres: mi esposa y mis hijos hemos viajado muchísimas veces en familia, sobre todo en coche, fuera y dentro de España, hemos viajado en familia incluso cuando nuestros hijos eran muy pequeños… Y a esa pasión añado otra que hemos compartido toda la familia tantas y tantas veces: el cine.

Trata de comprender los sentimientos, razonamientos y motivaciones de los demás?

Eso es fundamental para quien investiga el pasado a través de los textos, pero es mucho más importante aún para todo el que vive en sociedad. Ponte siempre en el lugar del otro.

Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años…

Mis tiempos de estudiante en Córdoba me llevaron a leer una y mil veces la siguiente frase del Gran Capitán grabada en su estatua ecuestre de la Plaza de las Tendillas: “Más quiero la muerte dando dos pasos adelante que vivir cien años dando uno solo hacia atrás”.

¿Cuál es la imagen que usted tiene de sí mismo?

Procuro ser lo que me enseñó desde muy pequeño mi abuelo paterno. Soy una persona que si se equivoca, pido perdón tan pronto como sé que me he equivocado, pero, cuando llevo razón, jamás he inclinado ni inclinaré la cabeza ante nadie.

En una sociedad injusta, quiénes son las personas honradas? ¿Cómo ve usted la injusticia social?

En esa sociedad injusta los más honrados son los que tienen la valentía de denunciar la injusticia. La injusticia social es una lacra que me ilusiona pensar que desaparecerá algún día de nuestro planeta.

¿Cuál es el título del libro más importante que usted ha leído? Por qué considera que fue tan importante?

Sin lugar a duda, el libro que más me fascinó en mi juventud fue La Eneida de Virgilio. De esa obra aprendí la gallardía de luchar contra el destino, sobre todo cuando este te es adverso.

¿Cuál es la mejor película que ha visto?

Me encantan las películas de ciencia ficción y, entre ellas, tengo mi favorita “2001. Una Odisea del espacio” de Stanley Kubrick.SSSSSSSSSSSSSS

Cómo manifiesta su amistad para con los demás?

Mostrándome sencillo y humilde. Y, sobre todo, no haciendo nunca con los demás lo que jamás desearía que ellos me hicieran a mí.

La esperanza es el sueño de un hombre despierto?

La utopía –y, sobre todo, la esperanza en un mundo sin injusticia social- es un sueño que todos deberíamos tener todas las noches hasta que se haga realidad.

La ciencia y la tecnología, deben estar al servicio de los valores humanos…

“Soy un hombre y nada de lo humano me es ajeno”. Esa frase la escribió Terencio hace más de dos mil años y ha sido piedra angular del humanismo durante siglos. El hombre no es el centro del universo, pero la ciencia y la tecnología deben estar siempre supeditadas a los valores humanos. Lo contrario nos llevaría a un mundo que no me gusta ver ni en las películas de ciencia ficción que tanto me deleitan.

Libertad significa responsabilidad…

“Libertad” significa algo más que “responsabilidad”. Los ciudadanos no suelen darse cuenta que “deliberar” es un término derivado de “libertad”: para “pensar” hay que “ser libre”. Sólo cuando se nos da la posibilidad de pensar con independencia, tenemos realmente la capacidad de ver lo que nos conviene y lo que no nos conviene.

La educación fundamenta la vida de cada persona y el desarrollo de la sociedad…

Una pregunta como esta me lleva inevitablemente a Priego de Córdoba y a la famosa frase de D. Niceto Alcalá-Zamora que se ha grabado en el patio de su casa-museo: “El motor de una democracia es un pueblo educado”.

¿Qué sentimientos le transmiten los ciudadanos de nuestra provincia de Cádiz?

La de un pueblo de fina inteligencia que se abre camino en la adversidad con el mismo tesón y esfuerzo que recuerdo y siempre recordaré de mis padres.

¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de los próximos 10 años?

Sentirme como ahora, disfrutando simplemente con mi docencia y mi investigación.

Cree usted que existe en la actualidad un gran retroceso en valores como la honestidad, solidaridad, sentido del deber, reconocimiento del esfuerzo del trabajo bien hecho etc.

Creo en la ley del péndulo. Estoy convencido que, después de esos días de niebla en que la sociedad parece pasar de todo, vendrán días de sol que iluminará una generación de jóvenes ya hoy en rebeldía por la falta de valores y el poco futuro que les da la sociedad.

* Antonio Leal Jiménez es Director de la Cátedra Extenda de la Universidad de Cádiz

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