“Cualquier intervención ha de subrayar el valor original”
César Portela destaca la “versatilidad” y el buen estado estructural del edificio. Los arquitectos que realizaron el Plan de la Plaza de Sevilla insisten en la importancia de conectar todo el conjunto
Sostiene César Portela que uno tendría que entrar en las estaciones finiseculares como “quien entra en un templo”: “Todo el que pasaba por ellas entraba casi como de puntillas, respetuosamente –afirma el arquitecto–. En la época, eran concebidas como catedrales al progreso que se asociaba al desarrollo ferroviario”. Los caminos de hierro culminaban en palacios de hierro: “Por eso, en conjuntos como el de la Estación del Norte de Valencia, de Madrid, la misma Atocha... hay que medir muy bien cualquier intervención”, explica.
“La antigua estación de Cádiz es un espacio maravilloso, con una estructura metálica fantástica –indica–. Su destino final puede ser mercado gastronómico, pero es un espacio versátil que podría servir para cobijar los andenes, podría usarse como jardín botánico, como planta pública, o como foyer de la nueva estación. Su potencialidad es ilimitada y su emplazamiento, muy jugoso”.
Portela fue el encargado, junto a Antonio Gutiérrez, Julia Medino y un grupo de técnicos de desarrollar el Plan de la Plaza Sevilla, el proyecto ideado para convertir el entorno portuario y ferroviario en centro neurálgico.
“Es muy importante que todo lo que se haga en la estación de 1905 subraye ese valor que tenía originalmente –continúa Portela–. Son espacios que nunca pasan de moda. Hay que cuidarlos, rehabilitarlos, porque sirven para mil cosas. Pero sería fundamental que no se desvinculara de la nueva estación, que la gente que llegara a Cádiz tuviera que pasar por allí forzosamente”.
El arquitecto señala, además, que la estación se conserva en “buen estado”, manteniendo “todo el aspecto funcional y formal. Lo otro –continúa– siempre tiene arreglo, porque es cuestión de restauración. Eso sí, cualquier intervención que se haga tiene que hacerse sin restar ni un ápice de protagonismo a la bóveda”.
“Las estaciones son las puertas de la ciudad; y las puertas (como sabían bien árabes y romanos), eran fundamentales a la hora de tener una idea del sitio que visitas, o de cómo te despides de él –prosigue César Portela–. De ahí, por ejemplo, el protagonismo que damos a los aeropuertos”.
Sin embargo, sin el espacio para los jardines frontales que incluía el diseño original del proyecto –insiste Portela– la antigua estación quedará incompleta: “Esos espacios que hay delante de las estaciones, o de los edificios de la ópera, o de un palacio, son tan importantes como la estructura en sí –explica–. Forman parte de un conjunto completo:no puedes entender un espacio monumental si está arrinconado o entras por una calle como entras en todos los demás. Ese es el sentido de esas estancias previas, abiertas: has de ir acercándote al edificio y contemplarlo de lejos, asumirlo en perspectiva. Recuperar el jardín en el entorno que tiene es complicado, pero casi parece una obligación”.
De la misma opinión es Antonio Gutiérrez, que recuerda que el Plan de la Plaza de Sevilla recupera la fluidez del espacio urbano a principios del siglo XX, cuando “la estación estaba conectada con el puerto”: “Nosotros planteábamos suprimir el edificio de la Aduana (incluido más tarde en el Catálogo de Patrimonio Histórico Andaluz) porque es una construcción sin valor de los años 40-50, y lo importante es abrir la estación”.
“La antigua estación de Cádiz –prosigue Gutiérrez– es muy parecida a Atocha, con lo que se podría seguir usando esa estructura para dar a paso a la nueva, potenciando que hubiera un sólo frente de entrada a la ciudad”.
“Nosotros siempre valoramos la importancia de la reforma urbana que se creaba con la plaza de Sevilla: un gran espacio de conexión con la estación de 1905 como fachada –recuerda el arquitecto–. Tras 17 años sin concretarse, y con la protección del edificio de Aduanas, todo toma otro cariz. Aun así, sí que nos gustaría, que la futura adaptación siguiera incluyendo un parque en su recorrido porque si no, como es evidente, se pierde la estructura”.
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