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Campaña de vacunación en Cádiz

Coronavirus en Cádiz: La lluvia complica la espera de las vacunaciones en La Laguna

  • Los mayores de 80 años deben aguardan su turno, con paciencia, bajo los paraguas y en los coches de sus familiares

Entrada al centro de salud de La Laguna en la mañana de hoy.

Entrada al centro de salud de La Laguna en la mañana de hoy. / Jesús Marín

El amplio grupo de personas mayores de 80 años citadas esta mañana en el centro de salud del barrio de La Laguna de Cádiz, para recibir una de las dosis de la vacuna contra el covid 19, han tenido que echar mano del paraguas, y de paciencia, hasta que les ha llegado su turno. Y es que la lluvia, no fuerte pero sí constante e insistente, ha obligado a muchos a esperar en la calle bajo sus paraguas, refugiados bajo los salientes de edificios cercanos o en los coches de sus familiares. En algunos momentos, llegaron a concentrarse en la puerta del centro de salud casi un centenar de personas que expresaban su malestar por la situación. Pero a las once por ejemplo, cuando seguía lloviendo, el número de personas a las afueras del centro era menor, apenas una veintena, y varios de los pacientes confirmaban a este periódico que el ritmo de vacunación era el adecuado: "Están yendo rapidito, a mí me ha tocado unos 10 minutos después de la mi cita; lo malo es la lluvia", explicaba un usuario.

Hay que tener en cuenta que los mayores de 80 años suelen ir acompañados por sus familiares a la administración de la vacuna, lo que duplica el número de personas en las puertas del centro, y que se trata de un colectivo que gusta de llegar a los sitios que están citados con tiempo suficiente, por el temor de que se les pase la hora y porque sus desplazamientos suelen ser más lentos. Una mujer que habló con este periódico esperaba poco después de las once de la mañana su hora: estaba citada a las doce.

Ha sido la lluvia, eso sí, la que ha complicado la espera de estas personas, que se repartían entre el interior del centro de salud, el angosto pasillo de acceso a las instalaciones, ambas zonas al resguardo de las precipitaciones, y el exterior del centro, ya con los paraguas abiertos o en los coches de familiares que esperaban en la calle Escultor Juan Luis Vassallo o en Sorolla.

En la calle, muchas de las esperas se hacían en sillas de ruedas o andadores, mientras que algún acompañante les sostenía el paraguas para evitar la lluvia. A la vez, el personal del centro de salud se afanaba en ir llamando en voz alta a las personas que tenían que ir entrando para ponerse una vacuna con la que, además, hay que esperar unos minutos dentro del centro ante una posible reacción, lo que también contribuye a ralentizar la salida de los pacientes del edificio.

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