Medicina

De quimera a rutina

  • El doctor Manuel Concha Ruiz repasa con su conferencia ‘A corazón abierto’ los avances que se han producido en la cirugía cardiovascular

El doctor Manuel Concha Ruiz, en un momento de su intervención en el Casino Gaditano. El doctor Manuel Concha Ruiz, en un momento de su intervención en el Casino Gaditano.

El doctor Manuel Concha Ruiz, en un momento de su intervención en el Casino Gaditano. / Jesús Marín (Cádiz)

La cirugía cardiovascular ha sufrido una enorme evolución desde mediados del siglo XX. Intervenciones que en la actualidad se convierten en pura costumbre y no suponen riesgos excesivos para los pacientes, hace décadas eran impensables. El doctor Manuel Concha Ruiz ha participado esta noche en la Tertulia Dr. Fernando Delgado Lallemand, en el Casino Gaditano, con la conferencia A corazón abierto. En ella, realizó un repaso a las innovaciones que se han producido en esta especialidad médica durante el pasado siglo y las personas que las han hecho posibles con su trabajo para que “se conviertan en realidad y rutina”.

El prestigioso cirujano cardiovascular defendió que “la cirugía del corazón ha sido la que más ha evolucionado en los últimos años”. Una afirmación que apoyó al aseverar que “hace 50 años era impensable entrar dentro del corazón o cambiar las válvulas o el corazón”. Unos avances que, según el catedrático de Medicina en la Universidad de Córdoba y jefe de servicio del Hospital Reina Sofía, “le han hecho tener esta popularidad”.

Para entender cómo han cambiado las intervenciones de afecciones del corazón, hay que tener muy en cuenta una fecha en la que cambió todo: 1953. En aquel año se realizó la primera operación a corazón abierto. Este hito se consiguió gracias al trabajo del doctor Gibbon. Hasta entonces, relató el doctor Concha Ruiz, las intervenciones del corazón eran “a técnica cerrada”, por lo que sólo se podían arreglar “los defectos que tenía el corazón desde fuera”. De hecho, sustentó que “cuando yo empecé a estudiar Medicina en los años 60, operar dentro del corazón era una odisea”. Sin embargo, el doctor Gibbon consiguió un avance muy importante en 1953 “al ser la primera vez que pudo operar a corazón abierto a través de una máquina que bombeaba la sangre al corazón de la paciente y la oxigenaba”, de manera que pudo sobrevivir a la operación.

"Hace 50 años era impensable entrar en el corazón o cambiar las válvulas o el corazón"

Todo cambió al pasarse de trabajar de manera superficial a hacerlo en el interior. De hecho, antes de que esto ocurriera, señaló que cirujanos famosos de la época consideraban “como una quimera o un imposible” la cirugía del corazón, ya que las dolencias se podían “aliviar, pero curarlas, nunca”. Incluso, apuntó que otros profesionales destacaban que en esta especialidad “se encuentra el pronóstico de la muerte”.

Entre los nombres más relevantes de la cirugía cardiovascultar, resaltó el del doctor René Favaloro, “un médico cirujano de origen humilde de Buenos Aires que realizó el bypass coronario”. Otro cirujano relevante fue el doctor Harken, que “fue el primero en abrir las válvulas del corazón”. También sumó otros especialistas como el doctor Cooley, que “fue un gigante definido como un mago de la cirugía del corazón”; o el doctor Shumway, que “fue el padre de la cirugía de los trasplantes. Fue el hombre que más trasplantes hizo en el mundo y revolucionó las técnicas del manejo del rechazo”.

El doctor Concha Ruiz destacó de todos ellos, y de muchos otros especialistas, que “han hecho que la cirugía del corazón sea casi una rutina”, gracias a “su trabajo continuo” y a que “ellos creyeron en lo que hacían”. Asimismo, definió la cirugía cardíaca como una especialidad “apasionada”, ya que “son operaciones muy largas, pero, a pesar de eso, entusiasman”.

Sobre la situación actual de esta especialidad, aseguró que “estamos en un momento en el que, prácticamente, cualquier lesión del corazón tiene corrección. Cuando no la tiene, se puede realizar el trasplante del corazón y el paciente puede sobrevivir”. Incluso, expuso que “las técnicas han evolucionado tanto que se puede operar sin abrir el tórax, operando dentro del corazón con una cirugía mínimamente invasiva”.

Respecto al futuro, apuntó que se puede evolucionar “con el uso de las células madre para muchos procesos cardíacos”. “Se está avanzando mucho con la ingeniería genética. Es un camino que está ahí. Se intentan hacer cosas, pero todavía no se ha desarrollado”.

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