Columna, la cofradía de los 'azotados'

La tribuna cofrade

Los hermanos mayores de esta corporación parecen 'condenados' a no cumplir su mandato natural de cuatro años l La Iglesia debe plantearse una solución al problema, incluso el cambio de sede

Columna, la cofradía de los 'azotados'
Columna, la cofradía de los 'azotados'

11 de julio 2010 - 01:00

CUATRO hermanos mayores, dos dimisiones, una destitución, un comisario,... Ese es el preocupante bagaje que acumula la gestión de la cofradía de Columna en la última década. Las situaciones han sido diferentes. Los momentos igualmente bien distintos. Pero siempre ha existido un mismo motivo y un mismo protagonista: Enrique Arroyo. Las relaciones del director espiritual de Columna y párroco de San Antonio con los hermanos de Columna es la diana a la que apuntan los problemas de esta corporación, que vuelve a encontrarse frente a frente con una crisis interna de la que aún se desconoce cómo saldrá parada.

Esta semana se daba a conocer que el hermano mayor, Luis Benítez, había presentado su dimisión. Y aunque Benítez ha actuado con muchísima prudencia para no dañar a la cofradía, a la parroquia ni a la Iglesia -porque al parecer las actitudes de algunos curas no son las que dañan, lo hacen los cofrades...-, sí reconoce que las desavenencias con Arroyo han terminado por provocar su marcha.

LOS ANTECEDENTES. La maldición de la vara dorada en Columna se remonta ya a diez años atrás, cuando la dimisión de Eliseo Fernández -otra dimisión, por cierto- provocó la llegada al cargo de hermano mayor de Manuel Botella. Al igual que ha ocurrido ahora, Botella presentó su dimisión días antes de finalizar su mandato en el verano de 2004. José Brún los sustituyó en el cargo hasta que el cabildo de 2005 fue suspendido.

Tras superar esa crisis y formalizar una candidatura que contaba con el consenso de los hermanos y pasó el filtro eclesial, Juan Antonio Laluz fue nombrado hermano mayor, pero sólo duró unos meses. Después llegó Francisco Pedreño como comisario. Y tras él, Luis Benítez. El último hermano mayor que ha prolongado la lista negra de este cargo en Columna.

¿LA SOLUCIÓN? A todos ellos les une el encontronazo permanente con el párroco, ese que acaba de ser confirmado en su puesto otros seis años y al que recientemente también le cambiaron de vicario parroquial. "Si hubiera sido uno, cualquiera puede pensar que él tenía la razón. Pero es que ya van tres. No creo que los tres sean los problemáticos", comentaba un cofrade el otro día al hilo de este asunto.

Sin entrar a valorar las actitudes, modos de actuar o respeto y cercanía de Arroyo con la cofradía de Columna, parece claro que la Iglesia debe plantearse algo en San Antonio para poner fin a un vacío de poder constante en los últimos diez años en Columna que puede hacer tambalear a la base de la cofradía, que es su censo de hermanos. Hay quien ha llegado a plantear el cambio de sede canónica de la hermandad, algo que puede no sonar a disparate para tantos damnificados que han pasado ya por la mesa de juntas de Columna, la cofradía de los azotados.

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