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Camino de la sucesión

El Obispado ha puesto en marcha la maquinaria para preparar el relevo al frente de la diócesis · Un proceso que tiene varias etapas hasta que Rafael Zornoza tome posesión como obispo en octubre

Imágenes del martes. Ceballos se dirige a su despacho tras anunciar el nombramiento del nuevo obispo y Zornoza, en Getafe, recibe un regalo de sus compañeros tras conocerse la noticia.
Pablo-Manuel Durio / Cádiz

01 de septiembre 2011 - 01:00

La diócesis ya tiene nuevo obispo. Y el anuncio hecho público el martes se completará el próximo mes de octubre con la toma de posesión de Rafael Zornoza, que releva en el cargo a Antonio Ceballos. Pero el hecho no queda ahí. El cambio de obispo lleva acarreado todo un proceso interno en el Obispado que se inició el mismo martes y que se alargará incluso más allá de octubre.

El primer hecho relacionado con la sucesión apostólica en Cádiz y Ceuta llegó el mismo martes. Ese día no solo se nombraba un nuevo obispo para la diócesis. Según explica el vicario general, Guillermo Domínguez Leonsegui, "desde el punto de vista canónico el Papa aceptó ayer (por el martes) la renuncia de Ceballos". Y eso significa que la sede quedó vacante, por lo que en busca de evitar ese vacío de poder, Ceballos fue nombrado el mismo martes administrador apostólico de la diócesis. "Podemos decir que la diócesis está ahora bajo la directa administración del Papa, por medio de su administrador, que es quien en su nombre lleva la gestión diocesana", explica Domínguez Leonsegui.

Además de esto, el martes también se produjo el cese inmediato de los vicarios y la disolución de los consejos diocesanos. Esto ocurre, como precisa el vicario general, porque los responsables de la Iglesia local "somos en realidad vicarios del obispo, no del Obispado, así que cuando cesa el obispo cesamos todos con él". En este caso, al igual que con el poder, todos estos cargos fueron ratificados por el ya administrador apostólico -mediante decreto emitido el mismo martes- para poder gestionar la diócesis. "Hemos sido ratificados hasta que llegue el nuevo obispo. Cuando tome posesión cesará el administrador apostólico y, con él, de nuevo todos los vicarios".

Todo esto ocurrió de manera inmediata con el anuncio del nombramiento del nuevo obispo. Ahora, en la nueva situación en que se encuentra la diócesis bajo el gobierno de un administrador apostólico, el Colegio de Consultores se convierte en el principal organismo diocesano para asesorar al administrador apostólico y también para, junto con el Cabildo de la Catedral, preparar todo lo relacionado con la toma de posesión.

Este aspecto es también de vital importancia. Y es que en una situación normal, el organismo principal en el funcionamiento de una diócesis es el Consejo del Presbiterio junto con el obispo. Y de entre esos miembros del Consejo del Presbiterio, el obispo elige entre seis y doce sacerdotes para formar el Colegio de Consultores, que en esta época adquiere un protagonismo especial "ya que muchas decisiones deben contar con su consentimiento", apunta Domínguez Leonsegui. De hecho, es tanto el poder que cobra ahora este organismo, que incluso para que la toma de posesión del nuevo obispo sea válida, los consultores deberán autentificar la bula pontificia, según reza en el Código de Derecho Canónico.

El Colegio de Consultores lo forman los sacerdotes Francisco Correro, Antonio María Alcedo, Óscar González Esparragosa, Fructuoso Antolín, José María Bravo, Francisco Aragón, Juan Carlos Brea y Guillermo Domínguez Leonsegui. Éste último adelanta que en los próximos días varios de estos sacerdotes viajarán a Getafe para entrevistarse con Rafael Zornoza "y recibir las indicaciones pertinentes".

Mientras tanto, el administrador parroquial mantendrá en funcionamiento la diócesis a la vez que estará en permanente comunicación con el nuevo obispo para transmitirle toda la información oportuna sobre múltiples aspectos de la Iglesia local. Y al mismo tiempo, en estas semanas también todos los organismos diocesanos tendrán que elaborar un informe detallado de su labor y de la situación concreta de cada área de gestión del Obispado para entregárselos a Rafael Zornoza Boy cuando tome posesión de su cargo como obispo de Cádiz y Ceuta.

Curiosamente, este nombramiento hecho público el martes por el Vaticano también llevó acarreado en su día un proceso que se inició el mismo 31 de julio de 2010 con la presentación de la renuncia de Ceballos como obispo al cumplir 75 años. En este sentido, Guillermo Domínguez Leonsegui explica que el criterio para elegir al nuevo prelado comenzó con una consulta del nuncio de Su Santidad en España a todos los obispos españoles "y a muchos sacerdotes y fieles de la diócesis". Con estos datos, el nuncio elaboró una terna de tres nombres de obispos o sacerdotes "según su opinión reunen las cualidades necesarias para esta diócesis". Y esta terna fue elevada a la Congregación para los Obispos de la Santa Sede, que tras su estudio propuso al papa el nombre de Rafael Zornoza. La persona elegida para dirigir la Iglesia de Cádiz y Ceuta a partir de la segunda quincena de octubre (cuando se prevé que tome posesión).

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