Historias de Cádiz

Cádiz recibe al último de Filipinas

  • Miguel Pérez Leal, héroe de Baler y vecino de Sanlúcar, fue agasajado por las autoridades gaditanas

  • Ante su precaria situación, los concejales le entregaron de su bolsillo 500 pesetas

Los supervivientes del sitio de Baler a su llegada a Barcelona, en septiembre de 1899.

Los supervivientes del sitio de Baler a su llegada a Barcelona, en septiembre de 1899.

El 1 de septiembre de 1899 llegaba a Barcelona el vapor Alicante con los supervivientes del destacamento español que había resistido en la iglesia de Baler once meses de asedio por parte de las tropas filipinas. Una hazaña que asombró a propios y extraños, que todavía hoy se pone de ejemplo en los centros de enseñanza militar de todo el mundo y que ha sido objeto de varias producciones cinematográficas. La Reina Regente y el Gobierno enviaron representantes al muelle de Barcelona para recibir a los 33 héroes de Baler, popularmente conocidos como ‘los últimos de Filipinas’.

Durante los primeros meses del asedio, el destacamento español estuvo bajo las órdenes del capitán Enrique de las Morenas, natural de Chiclana, que falleció a causa del beriberi. Entre los 33 soldados llegados a Barcelona no figuraba ningún gaditano, si bien el soldado más joven, Miguel Pérez Leal, aunque natural de Lebrija era vecino de Sanlúcar de Barrameda desde muy niño. Su padre, Rodrigo Pérez Saenz, tenía un taller de herrería en la calle Jerez de dicha población.

Desde Barcelona, Pérez Leal marchó a Cádiz para efectuar su presentación a las autoridades y continuar a su domicilio de Sanlúcar. El Estado le debía 1.500 pesetas, pero solamente le fueron entregadas 120. El bravo soldado había sido herido durante el asedio y como consecuencia de ello estaba completamente inútil para el trabajo.

El 26 de septiembre de ese año de 1899, Pérez Leal llegó a nuestra ciudad alojándose en la Fonda ‘La Cordobesa’, en la calle Plocia. Su presencia pronto llamó la atención de todos. Vestía uniforme de rayadillo con varias condecoraciones y una placa que le concedieron en Manila.

Diario de Cádiz, al dar la noticia de la llegada del soldado, excitaba a vecinos y autoridades a atender debidamente al “único vecino de esta provincia que ha tomado parte en la inmortal resistencia de Baler”. Porque lo cierto era que el bravo soldado, inútil para el trabajo como consecuencia de las heridas de guerra, quedaba en la indigencia.

El alcalde de Cádiz, Miguel de Aguirre, marino de profesión, recibió al soldado Pérez Leal en su despacho y le anunció que en el pleno municipal a celebrar al día siguiente propondría la entrega de alguna cantidad de dinero para atender sus necesidades. Aguirre también le hizo saber que los gastos de la Fonda serían de su cuenta particular.

Al día siguiente, cuando los vecinos de Cádiz conocieron la llegada de Pérez Leal, fueron numerosos los que se acercaron a la calle Plocia para conocer al héroe de Filipinas y estrecharle la mano. Un grupo de militares de nuestra ciudad le obsequió con una cajas de puros habanos de la marca ‘Grandes de España’, con una nota explicativa señalando que eran para ‘un verdadero Grande de España’.

El Pleno Municipal del Ayuntamiento de Cádiz contó con la presencia del heroico soldado entre el público. El alcalde, Aguirre, finalizado los asuntos de trámite ordinario, tomó la palabra para pedir una ayuda especial de 250 pesetas para el héroe de Baler. El alcalde señaló que “se trata del único hijo de la provincia superviviente de Baler, de ese puñado de héroes que tan alto han colocado el nombre del soldado español en estos tiempos de desastres y desdichas. Se trata de un joven inutilizado para el trabajo por un balazo. Propongo obsequiarle con 250 pesetas como tributo al héroe y noble estímulo para otros actos de que tan necesitada está la Patria”.

Los concejales, de manera unánime, se mostraron conformes en ayudar al soldado, si bien consideraron que la ayuda debía llevarse a cabo de sus bolsillos particulares, ya que el estado de las cuentas municipales eran deficitarias. Finalmente los concejales entregaron, de su bolsillo, 500 pesetas a Pérez Leal.

El héroe de Baler continuó unos días en nuestra ciudad, agasajado por todos. El gobernador civil lo invitó en su casa a Champagne y el presidente de la Diputación le hizo un pequeño regalo en efectivo. Nadie le quiso cobrar durante su estancia en Cádiz y todos se disputaban el honor de invitarle a una copa. El concejal y comerciante, Emilio Freire, le ofreció un puesto de guarda en los almacenes que pensaba abrir en el muelle.

Diario de Cádiz abrió una suscripción en favor del soldado de Baler, encabezándola con 25 pesetas, gesto que fue seguido por los principales comerciantes de nuestra ciudad. Alcaldes de toda la provincia telegrafiaron a Cádiz invitando al soldado a pasar unos días en su respectiva población.

Pero el Estado y las autoridades pronto olvidaron a los héroes de Filipinas. Pérez Leal regresó a Sanlúcar y nadie más se acordó de él. Ocho años más tarde, en 1907, Diario de Cádiz publicaba: ‘Un héroe de Baler , olvidado en Cádiz. Miguel Pérez Leal, uno de los gloriosos supervivientes del destacamento de Baler, se encuentra abandonado en el Hospital de Cádiz. Los insurrectos filipinos le inutilizaron de un balazo la mano derecha. Por carecer totalmente de recursos, Pérez Leal está ingresado en el citado hospital pendiente de una importante operación quirúrgica debida a las consecuencias de su gloriosa defensa. Desde estas páginas nos preguntamos si no existe la posibilidad de arbitrar un medio para mejorar la triste situación en que se encuentra un glorioso soldado que participó en la heroica defensa de Baler.”

Nada más sabemos del bravo Pérez Leal. Al año siguiente, 1908, por fin el Estado reconocía a los héroes de Baler y les concedía una pequeña pensión. No sabemos si pudo disfrutar de ella. Una calle de Sanlúcar lleva su nombre. Lebrija, su pueblo natal, también puso recientemente el nombre de Pérez Leal a una calle.

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