Patrimonio

El Ayuntamiento plantea nuevos usos para espacios municipales

  • Está replanteando la actividad y los usuarios de determinados equipamientos y quiere apostar por la cogestión

  • Las bóvedas de Santa Elena y de San Carlos están entre esos enclaves

Bóvedas de San Carlos, en la calle San Germán.

Bóvedas de San Carlos, en la calle San Germán. / Jesús Marín

La ciudad agotada, un Cádiz sin suelo, oportunidades más que limitadas ante la ausencia de espacios apropiados. Las posibilidades físicas y geográficas siempre se han entendido ya completas, sin más opciones; pero en las últimas semanas se empiezan a dibujar nuevas actuaciones, nuevos espacios que están llamados a ser utilizados por la ciudadanía, a llenar enclaves municipales de contenido, de cultura, de actividad, de gente. El Baluarte del Orejón y su rehabilitación mediante el 1,5% cultural del Ministerio de Fomento para convertirlo en un espacio ciudadano se une a una larga lista de espacios municipales sobre los que el Ayuntamiento está trabajando bien para dotarlos de contenido o bien para cambiar la actividad que hasta ahora tenían. Una repensada general que lidera el concejal de Patrimonio, Paco Cano, y que busca conectar esos enclaves de la ciudad con la propia ciudadanía, estableciendo nuevas relaciones no solo de uso de instalaciones sino de cogestión de esos espacios.

El trabajo que está realizando el Ayuntamiento es identificar cada espacio, conocer su utilidad y utilización actual y plantear las posibilidades que ofrece; todo ello depositando al otro lado de la balanza la cantidad de peticiones de sedes y espacios que llegan desde las más variadas asociaciones, entidades e iniciativas. Y de ahí salen propuestas o proyectos tanto de gran calado como de pequeño formato.

Actuaciones de gran tamaño que actualmente lidera la rehabilitación y conversión en un gran centro cultural, económico y social de los antiguos depósitos de tabaco. Sin duda, el proyecto estrella de la Edusi, que actualmente está en tramitación y que Cano está convencido de que se convertirá en el dinamizador de todas esas barriadas de extramuros que confluyen en el entorno de los depósitos, sirviendo además para descentralizar una oferta cultural y de ocio excesivamente focalizada siempre en el casco histórico. Sala de espectáculos, biblioteca, salas de estudio, coworking, ludoteca y otras estancias darán vida a casi 8.000 metros cuadrados de unos depósitos que llevan años cerrados (salvo puntuales actividades organizadas desde que el Ayuntamiento se hiciera con la titularidad en 2008).

Esa descentralización de la cultura no impedirá que en el casco histórico sigan aumentando los espacios municipales dedicados a exposiciones y eventos; el último de ellos llegará con la rehabilitación del Baluarte del Orejón, que tendrá un espacio expositivo y una zona al aire libre para eventos. Un nuevo espacio cultural y artístico para la ciudad está ultimando también el Ayuntamiento en la sede de Aires de Cádiz, en el Baluarte de Santa Elena.

Sobre estas bóvedas, Paco Cano explica que el Consistorio andaba en un “gran pleito judicial” para recuperar la titularidad o el uso del espacio; pero finalmente la situación parece haber conseguido un acuerdo entre las partes, lo que permite al Ayuntamiento proyectar allí “un centro dedicado a la música” que gestionarán tres entidades diferentes: la propia asociación Aires de Cádiz, la asociación de danzas folclóricas Adolfo de Castro y la asociación El Musicario, que persigue “difundir y apoyar de forma regular y permanente la actividad musical en la ciudad” mediante multitud de acciones y actividades. “El Ayuntamiento tendrá el patrimonio, colaborará con estas entidades y abriría el espacio a otros colectivos de la ciudad que también reclaman lugares para eventos”, explica el concejal, que añade que a cambio de utilizar esas bóvedas de Santa Elena para ensayos y actividades, las tres asociaciones se comprometerán a impartir cursos y talleres para la ciudadanía. “Queremos que haya un retorno social”, añade Cano. Que la relación con el Ayuntamiento no sea solo de buscar cesiones, sino de dar a cambio, en este caso para beneficio de la cultura y de ciertas tradiciones de la ciudad (como la de los cantes de Aires de Cádiz o los bailes de Adolfo de Castro).

Esta fórmula de dar y recibir con espacios públicos como escenario la repetirá el Ayuntamiento en las bóvedas de San Carlos. En este enclave se proyecta la cesión de dos bóvedas a la Asociación de Belenistas, con evidentes problemas de espacio para desarrollar su labor y que ganarán de manera notable en su actividad cotidiana con el nuevo emplazamiento. “A cambio, pediremos a los belenistas que impartan talleres por ejemplo de creación de texturas o de reciclado de materiales, que son aspectos que ellos dominan”, explica Cano. Este acuerdo entre el Ayuntamiento y los belenistas servirá, además, para que la ciudad recupere el Belén municipal que perdió hace años y que volverán a hacer (previsiblemente para la Navidad de 2021) los belenistas gaditanos.

También relacionado con el reciclaje vinculado al mundo del arte se está gestionando la cesión de otra de las bóvedas de San Carlos, cuyo proyecto de rehabilitación integral y creación de un espacio dedicado a actividades comerciales, artesanales y hosteleras (como se planteó el Ayuntamiento en tiempos del Partido Popular) parece hoy inalcanzable por cuestiones económicas.

La fórmula de la cogestión de espacios se quiere aplicar allá donde el Ayuntamiento tenga metros cuadrados disponibles y haya entidades que demanden de esos espacios para poder desarrollar su labor. Es el caso de la sede de la asociación Buenavista, donde está prevista la convivencia de hasta cuatro entidades de la ciudad. O, de modo distinto, lo que ha ocurrido recientemente con la cesión de espacios en el Baluarte de la Candelaria para ensayos de grupos vinculados a las artes escénicas.

Se busca, en definitiva, repensar los espacios, replantear la utilidad de los mismos, reabrirlos a la ciudad para que además sea utilizado por la propia ciudad; todo ello buscando siempre que sea posible un beneficio para la propia ciudad, a modo de talleres, conciertos y actos que beneficien culturalmente al conjunto de la ciudadanía.

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