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Transporte Renfe Cercanías

Atendidos sólo por máquinas

  • El 1 de junio, los apeaderos de Segunda Aguada y el Estadio se quedan sin personal para vender billetes, solventar dudas, resolver inconvenientes y velar por la estación · Los mayores son los que más lo lamentan

"¿Que van a cerrar la taquilla? ¡Y ahora qué voy a hacer! Yo no sé manejar la máquina...", comentaba sorprendida y molesta una señora mayor en el apeadero de Renfe de Segunda Aguada el pasado viernes, al enterarse por este periódico de la decisión que ha tomado la empresa de eliminar el personal que presta el servicio de venta de billetes, información y atención al cliente desde las 5:30 hasta las 23:30 horas en este apeadero y en el del Estadio.

"A mí me supone mucho que quiten al personal de taquilla. Hay mucha gente como yo que no entiende la máquina o que no ve bien. Creo que esto va a hacer que se pierdan clientes porque, por ejemplo, para ir a San Fernando, los autobuses pasan con mucha frecuencia y son más baratos", sentencia esta vecina de Segunda Aguada, quien también lamenta los puestos de trabajo que se pierden.

Por este apeadero pasan los días laborables una media de 911 personas y por el del Estadio unas 990, según datos aportados por Renfe.

Fuentes de la compañía explican que el 31 de mayo finaliza el contrato que Renfe Cercanías tiene con una empresa externa para atender las estaciones anteriormente citadas, y en ellas se ha implantado "un sistema de gestión automatizado con videovigilancia, interfonía, máquinas autoventa, venta asistida y, en definitiva, con todos los servicios técnicos necesarios para la más adecuada atención a los viajeros. Todo ello con una gestión automatizada y atendida permanentemente por un equipo de personas ubicadas en el Centro de Información de Cercanías de Cádiz". Añaden que este sistema ya se implantó hace más de un año en otras estaciones, como San Severiano, "con resultados satisfactorios".

El personal de la taquilla de Segunda Aguada no está de acuerdo con que el resultado haya sido tan "satisfactorio", ya que cuentan que algunas personas que antes cogían el tren en San Severiano se han cambiado de estación porque no saben utilizar la máquina.

Hay que decir que los que más problemas suelen tener son los mayores. La mayoría de jóvenes usa la máquina sin problemas.

Los trabajadores apuntan que hay opciones de venta de billetes que no aparecen en la pantalla principal de las máquinas autoventa, y que los usuarios se dirigen a ellos para que se active la opción que necesitan, como descuentos para militares, familias numerosas o las tarjetas del Consorcio. "Además, la Tarjeta Dorada tiene un número que hay que teclear en la pantalla y la gente mayor no lo ve bien", expresa uno de los empleados.

Otro señala los problemas que suelen surgir en la estación y que se solucionan mejor y más rápido si hay personal. Contratiempos como que los tornos no se abran, que la máquina se quede con el billete o con la vuelta, que alguna persona se quede atrapada en el ascensor o se caiga por la escalera mecánica. Y situaciones más graves como que se origine un incendio y haya que evacuar el túnel, para lo que este personal está formado específicamente.

Y no se puede contar con los agentes de Seguridad, ya que sólo hay uno o dos en todo el trayecto que viajan en los trenes y se van bajando en distintas estaciones, donde permanecen hasta que llega el siguiente convoy.

Otros servicios que dejarán de prestarse son el de devolver cambio de billetes a partir de 20 euros (la máquina sólo devuelve de 5 y 10 euros), resolver dudas de precios u horarios, "sobre todo a personas mayores, que se lían porque los horarios cambian según el día", y abrir la puerta de los baños que hasta ahora siempre permanecen cerradas. Los empleados opinan que cuando ellos dejen de estar allí es posible que aumente el vandalismo, como ha ocurrido en otras estaciones en las que ya se han producido destrozos en las máquinas.

La Federación de Transportes, Comunicación y Mar (TCM) de UGT ha denunciado la falta de personal que sufrirán los apeaderos de Segunda Aguada y el Estadio, y la asociación de vecinos de Segunda Aguada se ha unido a esta denuncia "por las incomodidades y perjuicios que pueden sufrir los vecinos", según el presidente de la entidad, Antonio Peinado, quien ve una "incoherencia por parte de las administraciones públicas jactarse de enarbolar la bandera de la conciencia ecológica y del fomento del transporte público, al tiempo que se reducen los servicios de estas estaciones que tanta utilidad tienen. Sin duda, no es esta la mejor manera de promover el transporte público, el cual proporciona innumerables ahorros económicos a toda la ciudad, a la par que permite un tráfico más fluido".

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