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La Asociación Cardijn acoge a una veintena de inmigrantes subsaharianos

Los jóvenes fueron liberados del CIE de Tarifa el sábado y nadie se hacía cargo de su cuidado

Algunos de los inmigrantes subsaharianos, ayer tarde en un piso del Centro Tartessos. / Fito Carreto
Pedro M. Espinosa Cádiz

29 de noviembre 2016 - 02:10

El flujo migratorio hacia Europa no cesa. El pasado fin de semana llegaron a la capital gaditana una veintena de inmigrantes subsaharianos desde el CIE de Tarifa. La Fundación Tierra de Todos y la Asociación Cardijn se hicieron cargo de acogerlos, ya que se les notificó que nadie se iba a hacer cargo de estos jóvenes una vez que salieran del Centro de Internamiento de Extranjeros.

Gabriel Delgado, director de la Fundación Tierra de Todos, explicó ayer que les alertaron de la puesta en libertad de estos jóvenes, la mayoría de ellos de Camerún, "y nosotros no dejamos en la cuneta a nadie".

Los voluntarios de Cardijn se pusieron rápidamente manos a la obra y contrataron un autobús con el que desplazaron a los inmigrantes hasta su sede, en Tartessos, en la gaditana calle Trille, donde ayer tarde aún seguían estas personas a la espera de poder contactar con algunos familiares o de seguir su trayecto hacia sus puntos de destino, casi nunca España, que no deja de ser otra parada en su camino hacia países como Francia, Bélgica o Alemania.

Algunos de los inmigrantes reconocieron a este medio que están mucho más cómodos en Tartessos, ya que se sienten más libres a la hora de entrar y salir, ya que el CIE es "como una cárcel", dijeron.

Cardijn tiene dos pisos para acoger a inmigrantes, uno de ellos que es estable y otro de emergencia, que fue construido con los años y gracias a la realización de escuelas taller, que se utiliza para casos extraordinarios, como este en concreto.

La mayoría de la veintena de inmigrantes habla francés, y ninguno de ellos reconoce que es de Senegal, ya que ese país sí que tiene un convenio de extradicción con España y podrían ser devueltos a su nación de origen.

Carlos Carvajal, de la Asociación Cardijn, comentaba que algunos de estos inmigrantes pueden quedarse semanas en este piso, aunque en otros casos apenas si están unos días, el tiempo necesario para contactar con familiares o amigos que les procuran un lugar donde residir y desde el que intentar acceder al complicado mercado laboral europeo.

En Cardijn les han facilitado ropas y están pendiente de comprarles calzado. Algunos de ellos tienen golpes, causados por la policía marroquí, que en su intento por evitar que crucen sus fronteras no dudan en utilizar sus porras. Cruzaron el Estrecho en barcos comprados por ellos mismos uniendo sus exiguos ahorros.

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